EL PAíS › ENTRETELONES DE LOS VOTOS SOBRE EL JUICIO POLITICO A ANIBAL IBARRA

Entre negociaciones y sospechas

En la Legislatura muchos se preguntan para quién juega cada uno y hasta qué punto cada cual está jugando para aquel que dice jugar. Los macristas están partidos en dos: los que no dudan en acusar a Ibarra y los que, aunque votarán en su contra, tienen una posición más moderada. El papel del kirchnerismo.

 Por Santiago Rodríguez

El sinfín de versiones sobre el número de votos a favor y en contra del juicio político a Aníbal Ibarra y la guerra aún en curso que se desató en la previa a la inconclusa sesión del último jueves de la Legislatura dio lugar también a que se generaran infinidad de suspicacias. Muchos se preguntan para quién juega cada uno y hasta qué punto cada cual está jugando para aquel que dice jugar. Al margen de toda sospecha, están los que tienen un interés indiscutible de que se imponga una de las dos posiciones en pugna; es el caso de los ibarristas y sus aliados de siempre, y en la vereda opuesta el de la izquierda y los que siguen a Mauricio Macri a todas partes. Las opiniones, en cambio, no son unánimes en cuanto a la actitud de los macristas de Juntos por Buenos Aires, quienes nunca mostraron el mismo convencimiento de avanzar sobre el gobierno porteño. Hay también quienes siembran dudas en torno a los kirchneristas.
Nadie pone en tela de juicio que los ibarristas que están en la Sala Acusadora de la Legislatura defienden a capa y espada a su jefe político de aquellos que pretenden enjuiciarlo con el argumento de que el incendio de República Cromañón se produjo como consecuencia de su mal desempeño. Como incondicionales de Ibarra en esta pelea no hay quien no anote también al Partido de la Ciudad de Jorge Giorno y al socialismo.
En contrapartida, la izquierda tampoco da lugar a dudas. Es público y notorio que los dirigentes de ese espacio plantearon desde los días posteriores al incendio del boliche de Once que Ibarra debía apartarse de su cargo o, de lo contrario, ser removido.
Del macrismo no todos dicen lo mismo porque en verdad no todos los macristas son lo mismo. Tanto es así que apenas si operaron unidos por unos meses en la Legislatura hasta que las diferencias internas tornaron harto dificultosa la convivencia y derivaron en una división en dos bloques, que por carriles separados responden al empresario.
En el bloque de Compromiso para el Cambio quedaron bajo la conducción de Gabriela Michetti aquellos que se adentraron en la política de la mano de Macri. Son sus más fieles intérpretes y fueron los principales fogoneros del intento por desplazar a Ibarra que el empresario hizo en enero pasado. Cuando las encuestas le mostraron al presidente de Boca que ése era un pésimo negocio, levantaron el pie del acelerador, pero siempre trabajaron para llevar al jefe de Gobierno a juicio político y está más que claro ahora su propósito de verlo sentado en el banquillo de los acusados.
Los otros macristas –que tienen por referentes al vicepresidente primero de la Legislatura, Santiago de Estrada, y a Diego Santilli– jamás mostraron la misma determinación. Si bien sigue la línea política que baja Macri, el bloque de Juntos por Buenos Aires reúne a aquellos que en el macrismo mejor diálogo tienen con el Ejecutivo porteño. Un dato: De Estrada se alzó en su momento con la conducción administrativa de la Legislatura con un guiño del ibarrismo. Aunque nadie lo confirmó nunca en público, siempre se dio por sentado la existencia de un compromiso tácito de ese sector con los ibarristas: que iban a plantear el juicio político, pero que, llegado el caso de que faltara un solo voto para habilitar esa instancia, no iba a ser un macrista de esa línea quien lo aportara.
Para algunos eso quedó en una nebulosa el jueves pasado, cuando llegó a haber 29 legisladores a favor del juicio político a Ibarra sobre 30 necesarios para imponerlo. Más de un creyente de la existencia de ese compromiso se preguntó por qué desde Juntos por Buenos Aires no hicieron el gesto de que estaban dispuestos a retirar a uno de los suyos.
También dio lugar a conjeturas el modo en que De Estrada manejó la sesión. No fueron pocos los que atribuyeron cierta intencionalidad a las condiciones en que llevó adelante el debate y también a que se haya permitido el ingreso de los padres a la Legislatura.
La pregunta “¿no será que tienen algún tipo de acuerdo que desconocemos”? se escuchó tanto en el ibarrismo, como entre los kirchneristas, quienes en algunos casos llegaron a mencionar en sus especulaciones al vicejefe de Gobierno, Jorge Telerman. Se sabe que Telerman es quien sigue en la sucesión de Ibarra tanto como se conoce también su mala relación con el jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández, y que ambos compiten en sus aspiraciones a ser jefe de gobierno en 2007. En la jefatura de gobierno no dan crédito a esas sospechas. Dicen que “Telerman no salió a bancar a Ibarra en la medida en que se esperaba, lo que hubiera servido para reforzar la relación entre ellos, pero tampoco jugó en contra; fue neutro”. Y sobre De Estrada explican que “busca quedar bien con todos porque cuida lo suyo”. En diciembre próximo se renuevan las autoridades de la Legislatura y De Estrada desea conservar la estratégica vicepresidencia primera.
Así como desconfían de los demás, hay quienes no ponen las manos en el fuego por los kirchneristas. Hay ibarristas que piensan que las versiones que corrieron el último jueves de que no todos dentro del bloque del kirchnerismo estaban tan seguros de apoyar a Ibarra fueron fomentadas desde allí mismo para subir el precio del apoyo. Eso se potencia frente al hecho de que por primera vez, esta semana Néstor Kirchner pagó ante la opinión pública por su apoyo a Ibarra, lo que da lugar a expectativas sobre cuál puede ser su reacción. En el entorno del jefe de Gobierno tratan de despejar de raíz esas dudas. “Puede que no siempre le pongan el cuerpo como si el problema fuera de ellos, pero eso es obvio porque los que estamos complicados somos nosotros”, dicen. A su favor tienen que en los diálogos telefónicos que ambos mantuvieron desde el jueves hasta ahora Alberto Fernández siempre le ratificó a Ibarra el apoyo K.

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La sesión del jueves, en la que llegó a haber 29 votos contra Ibarra, dio lugar a conjeturas.
 
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