EL PAíS › LOS PLANES DE TELERMAN PARA LA CIUDAD

A trabajar de intendente

El jefe de Gobierno quiere una impronta productivista para su gestión, que, dicen, será “frenética”. Habrá minigabinetes y una fundación comandada por González Fraga. Planes de vivienda, obras públicas, doble turno escolar. Cómo se armó el gabinete. La elección de Nielsen. Programa para los chicos de la calle.

 Por Sergio Moreno

Jorge Telerman armó su gabinete con la lógica de la necesidad de eficacia y la premura de construir un entramado que sostenga políticamente las faenas a las que se dará en los próximos 18 meses de administración, que estarán caracterizados –si las cosas salen como él las desea– por un frenético ritmo gestionario. El jefe de Gobierno planifica, además de seguir con las obras que ya había puesto en marcha Aníbal Ibarra, una profunda reforma administrativa que mejore el funcionamiento interno de la Municipalidad, implementar planes de vivienda en el sur, urbanizar la Villa 31, construir una autopista ribereña, inaugurar la doble escolaridad en los colegios públicos porteños, entre otras medidas. Para ello, el gobierno se ha subdividido en pequeños minigabinetes, uno de los cuales, el de Economía y Producción, contará con una fundación de fomento a las inversiones que presidirá Javier González Fraga, tal como adelantó Página/12 la semana pasada. El entramado político que Telerman debió tejer para definir su equipo contempló una serie de acuerdos que van desde el diálogo con el gobierno nacional y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, pasando por la suma del ibarrismo y el compromiso formal de apoyo del Partido Socialista.

El armado de la administración porteña respeta la definición conceptual de representatividad de los sectores que sostuvieron en su momento a Ibarra y formaron parte de sus gobiernos, con otras proporciones y otra impronta. Telerman fue directamente a cerrar acuerdos políticos con fuerzas políticas, casi como una pulsión contracultural: el discurso impuesto en los ’90, de peso en esta ciudad, trata de equiparar todo acuerdo político con una gimnasia opaca y espuria. A contracorriente de esta teoría antipolítica, el jefe de Gobierno cerró acuerdos con el Partido Socialista –del que obtuvo un apoyo formal a su gestión y la incorporación de Roy Cortina como ministro de Descentralización–, con el ibarrismo y con el jefe de Gabinete de la Nación, Alberto Fernández, en su condición de titular del PJ porteño.

En cuanto a este último, según cuentan en el Palacio Municipal, existieron coincidencias para descartar cualquier tipo de “cogobierno”, pero se conversaron propuestas para ocupar lugares cruciales de la gestión. Sirvan como ejemplos el área de Educación, que ocupará Alberto Sileoni, ex segundo del ministro nacional, Daniel Filmus, y la de Obras Públicas, a cargo de Ernesto Selzer, cercano a Julio De Vido. La idea de Telerman es que estas alianzas sean el catalizador para coordinar la gestión con las políticas nacionales en cada área.

Otra lógica que predominó en esta ingeniería fue “la prisa que te impone el tiempo y la sociedad. Hubiese sido insensato un cambio total en el gobierno de la ciudad. Lo que hay que hacer es mejorarlo, optimizar su funcionamiento. Jorge (Telerman) quiere establecer políticas de Estado, consensos para constituir una agenda de puntos concretos a plantear en la Legislatura pero a las fuerzas políticas”, comentó a Página/12 un encumbrado funcionario porteño.

Algunos planes

“Ser es ser percibidos”, decía el racional idealista británico Berkeley. La máxima permea en la lógica de acción que intenta concretar el nuevo jefe de Gobierno. Diversas acciones que se están planificando en las áreas mencionadas anteriormente son, en Educación, establecer la doble escolaridad, para lo que hará falta construir entre 100 y 150 escuelas aproximadamente, y relanzar la educación técnica, con oficios y formación artística, de diseño, etcétera.

En cuanto a las obras públicas –y amén de las que ya están en marcha, como el caso de los subtes–, la ambición es fecunda. Telerman hace tiempo viene trabajando en el plan de urbanización de la Villa 31, a efectuarse en el mismo sitio donde se encuentra. Serán viviendas de clase media que se entregarán a los actuales moradores del barrio, el cual se llamará Padre Carlos Mujica, en honor al cura de la liberación asesinado por la Triple A en la década del ’70. No será ésta la única urbanización nueva: hay en potencia un plan de construcción de viviendas de clase media y media baja, que se diseminarán en la zona sur de la ciudad y se financiarían con créditos blandos del Banco Ciudad.

El jefe de Gobierno quiere, además, coordinar con la Nación la construcción de la autopista ribereña y otras tareas en carpeta de Julio De Vido. Otra de las iniciativas que estudian en Bolívar 1 es la imbricación de una serie de obras que tiendan a converger en los festejos por los 200 años de la Revolución de Mayo, dado en llamar “A las puertas del Bicentenario”. Una de éstas será la peatonalización de la Plaza de Mayo, transformándola en una plaza de la República.

Producción

El staff de gobierno tendrá divisiones virtuales, minigabinetes que funcionarán según su especificidad. Tal es el caso del sector Economía y Producción. El tándem lo conformarán Guillermo Nielsen, por Hacienda, Enrique Rodríguez, por Producción, Eduardo Hecker, por el Banco Ciudad, una serie de organismos descentralizados y Javier González Fraga, que presidirá una fundación a formarse dedicada a fomentar la producción y la inversión en la ciudad.

Telerman, quien se define como absolutamente racional en lo económico –a la vez que reconoce que el buen momento económico que atraviesa la Argentina responde a tal racionalidad, derramada desde el Gobierno nacional y ejecutada en la gestión Ibarra de la ciudad– pretende dar señales claras al capital privado, mostrando un perfil productivista y una actitud oficial alentadora a los emprendimientos del sector privado. El jefe de Gobierno está persuadido de que las designaciones de Nielsen y de González Fraga son señales inequívocas en dicho sentido.

Nielsen, ex negociador de la deuda en default junto a Roberto Lavagna, ahora ministro de Hacienda de la ciudad, mantuvo su primera charla extensa con Telerman hace diez días, cuando abordaron la chance de sumarse al gobierno local y hasta conversaron de botánica, el hobbie del economista. El martes pasado, en el acto en que el gobierno nacional anunció la rescisión del contrato con Aguas Argentinas, Telerman le comentó al presidente Néstor Kirchner que estaba pensando en Nielsen para el cargo. Tras el acto, el jefe de Gobierno se reunió con Alberto Fernández, a quien le hizo la misma referencia.

La elección del economista, según cuentan al oeste de la Plaza de Mayo, respondió en parte a lo ya expuesto respecto a las señales que la nueva administración intenta dar para fomentar la producción y la inversión, amén de mantener las políticas que denominan “de racionalidad económica”.

Además, fue ponderada su experiencia en la gestión y sus conocimientos que son menester, entiende el jefe de Gobierno, para emprender una profunda y rápida reforma administrativa de las estructuras del Estado municipal. “La ciudad adolece de una burocracia administrativa que deja muchísimo que desear. La administración de la ciudad no funciona bien y hay que modernizarla con un shock. Nielsen es uno de los cuadros más destacados en política económica del país. Es imprescindible para pensar y ejecutar la profunda reforma administrativa que debemos hacer”, reveló a este cronista una altísima fuente del gobierno porteño.

“Incluso, no se queda en límites ortodoxos. (Nielsen) empezó a tirar ideas como la implementación de la banda ancha gratuita en la ciudad, la utilización de tecnología de punta para todo tipo de tareas, es propenso a la innovación tecnológica”, se entusiasman en el Palacio Municipal.

Social

El flamante gabinete se reunirá cada 15 días en distintos barrios de la ciudad, con la idea de recibir las necesidades directamente de los vecinos. “Vamos a atender la demanda cotidiana de los ciudadanos”, promete un integrante del gabinete local, y confía que el área de Servicios públicos, que conduce Lía María –una ibarrista a la que Telerman conoció en la gestión y promovió conforme con su eficiencia– será “como una central de emergencias permanentes para limpiar la ciudad, hacerle el mantenimiento, reparar lo que haya que reparar, en forma constante”.

La planificación abarca, además, el área social desde la cual se van a mantener el plan de indigencia cero, llamado de “Inclusión ciudadana”, que según evalúan en la municipalidad “dio grandes resultados, se anotaron como 60.000 personas y funciona muy bien”.

Como etapa siguiente, se está armando un proyecto para atacar el problema de los chicos y la gente que vive en la calle. “Hace falta infraestructura para retenerlos, por lo que se comprarán o construirán cuatro o cinco casas grandes para atenderlos e integrarlos, dándoles a los chicos aprendizaje de oficios”, enumeran con entusiasmo las fuentes consultadas.

Al gobierno distrital le resta recomponer su red de funcionarios de segunda y tercera línea. Telerman se abisma al comprobar la tendencia “al poroteo” para colocar gente en esos sitios de la administración pública. “No vamos a nombrar a cualquiera, sólo a gente idónea”, dijo a los suyos esta semana que termina. Uno de sus principales colaboradores confió a Página/12 que no quieren “dejar libradas la políticas a la lógica de punteros”. Según su criterio, esto no significará evitar el acuerdo político, una gimnasia ensalzada por los integrantes de la nueva administración. “Pero lo haremos con las fuerzas políticas, designando a gente que sirva para el cargo y para sostener el entramado que nos permita hacer de la gestión nuestra respiración”, juran.

La tarea es cuesta arriba.

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Imagen: Leonardo García
 
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