EL PAíS › CONFIRMAN QUE LAS LLAVES ESTABAN EN EL JARDIN HACE SOLO 15 DIAS

Cobra fuerza la idea del secuestro

El secretario de Derechos Humanos bonaerense aseguró que el hallazgo en el jardín del testigo del juicio contra Miguel Etchecolatz supondría “un mensaje mafioso que da fuerza a la hipótesis de que López fue secuestrado”. No hay huellas en el llavero.

“El examen químico indica que las llaves estuvieron tiradas desde hacía no más de 15 días, y esto supondría un mensaje mafioso que da fuerza a la hipótesis de que (Jorge Julio) López fue secuestrado”, dijo ayer el secretario bonaerense de Derechos Humanos, Edgardo Binstock, respecto del hallazgo del llavero del desaparecido testigo en el jardín de su casa de Los Hornos. La afirmación del funcionario se produce en medio de un conflicto de competencia: si hubiera más indicios respecto del secuestro, el caso pasaría en breve de la Justicia ordinaria a la federal. Por otra parte, ayer se conoció el resultado oficial del peritaje al llavero que López solía arrojar por la ventana cuando se ausentaba, y que hasta el miércoles no había aparecido. El estudio confirmó que estuvo en el pasto desde no hace más de 15 días. Y el fiscal Marcelo Martini, que interviene en una de las causas que investiga la desaparición del testigo, aseguró que no se encontraron huellas dactilares en el llavero de cuero de López.

Página/12 pudo saber que desde la fiscalía se ordenó un peritaje complementario a la Gendarmería para cotejar con el que hizo la Policía Científica. En tanto, el Ministerio de Seguridad bonaerense realizará nuevas pericias de campo con elementos similares a los que componen el llavero, entre ellos un pedazo de cuero, para confirmar el tiempo en que estuvo sometido a las condiciones ambientales.

El informe difundido por la Superintendencia de la Policía Científica señala que “con relación al cuero del llavero, el mismo no presenta signos de haber estado expuesto al ataque de las inclemencias climáticas, calor, lluvia, humedad, lo que hubiera provocado en él la pérdida de flexibilidad y deterioro generalizado, por lo que su exposición a las inclemencias climáticas es bastante inferior a los 60 días”. El reporte determinó que “se concluye en la muestra térrea de la zona señalada como la zona de hallazgo del llavero en cuestión, con las técnicas aplicadas, no se halló indicios de intercambio de material”. Hace tres días el llavero de López fue encontrado por su nuera bajo un rosal, mientras cortaba el pasto.

Respecto de la falta de rastrillajes o relevamientos en la casa de López durante las primeras horas de la desaparición del testigo, en la fiscalía respondieron que no se efectuaron porque implicaba investigar a la familia, y el objeto de la causa no era un secuestro sino la averiguación del paradero de López. Es decir que no correspondía implementar ese tipo de medidas porque ni siquiera se estaba investigando un delito.

Guadalupe Godoy, una de las abogadas de López, aseguró que la investigación es “ineficiente” y enfatizó que “desde el Poder Judicial y el poder político no se ha asumido la dimensión institucional del caso”. La letrada reiteró que la aparición de las llaves es un gesto de “impunidad”. Godoy afirmó que “lamentablemente se ha perdido este tiempo para asumir lo que sucedió, desde el Estado se optó por dudar y esa duda se instaló en la sociedad”, y cuestionó que “en el área judicial el caso sigue la línea de investigación de paradero”, y no la del secuestro.

En el mismo sentido se pronunció el subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Rodolfo Mattarolo, quien explicó “si la Justicia comprueba que la desaparición de López fue forzada es lógico que la causa pase al fuero federal”. Según el funcionario, de dirimirse el expediente en esa jurisdicción, bajo la competencia de la Procuraduría General de la Nación, se vería el delito “en relación con los crímenes de lesa humanidad, en los que López fue testigo” cuando testimonió en el juicio que condenó al represor Miguel Etchecolatz a reclusión perpetua por delitos cometidos en el marco de un genocidio. La causa por la desaparición de Jorge López es tramitada en la Justicia provincial por la jueza María Inés Garmendia como “averiguación de paradero”, mientras que los organismos de derechos humanos reclaman que pase a la Justicia federal bajo la carátula de “desaparición forzada de persona”. Ayer estos organismos acudieron a la Casa Rosada para reunirse con el ministro del Interior Aníbal Fernández, pero el encuentro no se concretó.

Tras participar de un acto en Mar del Plata, donde puso en funciones a la delegada regional de Derechos Humanos Gloria León, el secretario Binstock agregó que “hay un mensaje más general que es que esta política que lleva el gobierno nacional y provincial se aborte, se corte de cuajo, que no se continúe con los juicios” por violaciones a los derechos humanos. No obstante, advirtió que “igual vamos a seguir con los juicios”.

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Integrantes de organismos de derechos humanos intentaron reunirse con Aníbal Fernández.
 
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