EL PAíS › “SI PERMITIMOS ESTO, MAñANA VENDRáN POR EL PARQUE LAS HERAS”, ES LA CONSIGNA DEL PRO

La política de Macri es no dar la cara

El jefe de Gobierno porteño evitó aparecer involucrado en el tema. El PRO defendió a rajatabla la política de desalojos.

 Por Werner Pertot

“La gente todavía no lo relaciona con Macri.” La frase, que pertenece a un alto funcionario de la gestión PRO, explica por qué el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, no dio la cara después del desalojo y los dos asesinatos. A diferencia de lo que ocurrió con los derrumbes, los macristas interpretaron que la responsabilidad en este caso está más diluida. Por la tarde, dieron por sentado que ninguna de las dos policías –ni la Federal ni la Metropolitana– fue la autora de las muertes. Tampoco dudaron en defender a rajatabla la política de desalojos: “Si permitimos esto, mañana vendrán por el Parque Las Heras, Parque Pereyra, Parque Centenario o Parque Chacabuco. Los vecinos de la ciudad nos apoyan”, twitteó el jefe del bloque PRO en la Legislatura, Cristian Ritondo.

Fue un día de zozobra en Bolívar 1. Con cautela, el jefe de Gobierno se mantuvo al margen de las negociaciones con los vecinos. “No es bueno tenerlo en la primera línea de fuego. Es un tema que requiere prudencia”, advertía uno de sus hombres de confianza. “No tiene sentido que hable. Para eso están los ministros”, juzgaba uno de sus voceros, quien señaló que no hubo ninguna reunión para analizar políticamente lo ocurrido con el desalojo. “No lo hacemos en este momento. Estamos sobre la coyuntura y nos toca gobernar. Ya habrá tiempo para evaluaciones políticas”, indicó. Las acciones hablan por sí solas: que Macri decidiera no aparecer en el lugar de los hechos, como hizo cuando fueron los derrumbes, da a entender que considera que la responsabilidad está más mediada en este caso.

Desde la gestión PRO advirtieron que “las pericias” exculpaban a ambas policías. “El de la mujer fue un disparo a quemarropa con una escopeta tumbera a 300 metros de los hechos, y el hombre estaba muerto antes de que ocurriera el operativo”, sostuvieron. Es decir que tampoco cargaron contra la Federal. “No vamos a entrar en chicanas con el gobierno nacional”, ratificó un estratega electoral de Macri.

En Bolívar 1 sembraron dudas, en especial sobre los que tomaron el predio. “Fue una toma rara. Hay mucho peruano ex Sendero Luminoso”, indicó un funcionario PRO que trabaja sobre la problemática de la vivienda. “¿Qué otra cosa podíamos haber hecho? El desalojo lo pide el gobierno porteño a la Justicia porque estaban intrusando. Es un tema complejo que excede largamente a la ciudad y requiere de una solución conjunta con Nación”, les pasó la pelota.

Cristian Ritondo fue uno de los primeros en salir a defender en público la política de desalojos que mantiene Macri desde su llegada. “El PRO no va a ceder. Con el Espacio Público no se negocia. El parque es de todos los vecinos y trabajadores del barrio”, twitteó el jefe del bloque PRO en la Legislatura. “Los porteños están hartos del progresismo que hace política con bienes ajenos. No hay que ceder aunque hagan mil marchas. Si quieren ser solidarios con el espacio público, que donen sus casas y departamentos”, chicaneó el dirigente peronista de Mataderos.

Por su parte, el titular de la bancada macrista en Diputados, Federico Pinedo, advirtió sobre la posibilidad de que haya una intencionalidad política en la toma del predio. “Hay sectores que están organizados para generar estos episodios. Este fue un episodio organizado, no espontáneo. Y hay que ver cómo sigue: no parece un hecho aislado. Puede ser contra Macri o contra Cristina, para que la policía reprima. O todo eso junto. Lo que importa es el resultado”, remarcó Pinedo ante Página/12. “Esto afecta sustancialmente a la convivencia social, no a los políticos. Si el Estado desaparece y lo que se impone es la acción directa por afuera de la ley, el afectado es el Estado”, concluyó el diputado.

En el PRO estimaban que habrá que dejar pasar algunos días para ver en cuánto afecta a Macri el desalojo. Pero, a priori, supusieron que la reacción del jefe de Gobierno ante “la toma de tierras públicas en la ciudad” sí tendrá algún impacto sobre su percepción ante la sociedad. En el gobierno porteño parecían poco proclives a admitir que la situación puede repercutir sobre la imagen del líder de PRO.

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Macri optó por el silencio y se mantuvo al margen de las negociaciones con los vecinos de Soldati.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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