SOCIEDAD › LA JUSTICIA PIDE INFORMES AL GOBIERNO PORTEÑO SOBRE LA CALIDAD DE LA ALIMENTACION EN ESCUELAS

A los chicos de antes no les daban trisoja

La Justicia interviene ante el pedido de un legislador para que se suspenda la provisión de alimentos con soja en los comedores escolares. Padres y alumnos denuncian una baja en la calidad y cantidad de los alimentos distribuidos.

 Por Eduardo Videla

La Justicia porteña le pidió al Ministerio de Educación de la ciudad un informe sobre “cómo se compone la provisión de alimentos para menores que se brinda a los diferentes centros educativos escolares”, incluyendo un “detalle del menú semanal y mensual”. El pedido se hace a partir del recurso de amparo presentado por un legislador, quien reclamó que se suspenda la provisión de alimentos con soja a niños en edad escolar, especialmente a los menores de cinco años. El pedido se basa en un informe del INTI según el cual “no se recomienda la utilización de la soja en la alimentación infantil antes de los cinco años” de edad (ver recuadro). A esa presentación judicial se suman los reclamos de los padres, de las asociaciones cooperadoras –que gestionan o controlan el funcionamiento de los comedores escolares–, para quienes la “cazuela mixta con trisoja” que sirven cada quince días resulta “incomible” y muchas veces “hay que tirar ollas enteras porque los chicos no lo quieren probar”. Padres y alumnos se quejan además porque ha disminuido la cantidad de productos en las viandas de refuerzo alimentario y, en algunas ocasiones, la calidad de los alimentos. El tema de la alimentación es uno de los motivos del paro de 48 horas convocado por los docentes (ver página 10).

La cazuela mixta ya se ha ganado para los chicos el mismo prestigio que tenía la sopa para Mafalda. “Es un pastiche seco que a veces trae carne o verduras, pero que es incomible. A veces sobran las ollas enteras”, relata a PáginaI12 Natalia Pintos, de la escuela y el jardín que funcionan en Alsina al 2500, en Balvanera. El contenido principal de ese plato es la “trisoja”, un alimento sobre la base de trigo y soja que fue incluido en el menú diseñado por el Ministerio de Educación pero que no resiste la primera degustación de los niños.

En los comedores también lamentan la inclusión de salchichas, que “si bien a los chicos les gustan, no resultan suficientemente nutritivas cuando se trata, a veces, de la única comida del día para muchos chicos”, dice Marcela Tibud, de la Escuela 1 de Villa Devoto. “Hubo un descenso en la calidad y un aumento en los precios: los chicos a principios de año pagaban el almuerzo a 5,40, ahora les cuesta 7,20”, dice César Sánchez, delegado del distrito 8º y cooperador de una escuela de Caballito.

En ese contexto, el diputado Pablo Failde (Frente para la Victoria) presentó el viernes una acción de amparo en la que solicita como medida cautelar “la suspensión inmediata de la provisión de viandas que contengan trisoja o bien milanesas de soja y la restitución del tipo de viandas vigentes en la ciudad hasta el año pasado hasta tanto se efectúe un estudio por organismo público competente, que autorice su uso para comedores escolares”.

El legislador fundamentó su pedido en un informe del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) que, al referirse a las recomendaciones para el consumo de la soja, en especial para la alimentación de los niños, advierte que “la soja no debe usarse nunca como sustituto de la carne” y “no se recomienda su utilización antes de los cinco años”. En los mayores, “no debe considerarse como un elemento central” de su alimentación.

Esto es así porque –según el informe– la soja “tiene un alto contenido de fibra que puede ocasionar dificultades en la absorción de minerales”, además de tener un “déficit de aminoácidos azufrados”, necesarios “en las etapas de crecimiento rápido, de 0 a 2 años y para la recuperación de cuadros de desnutrición”. Además, la soja es cuestionable por “la presencia de isoflavonas, cuyos efectos estrogénicos pueden ser responsables de un desarrollo mamario prematuro y el adelanto de los eventos pubertales en niñas o un aumento del volumen de las mamas en niños”, según opinan algunos investigadores.

Consultado por este diario, el nutricionista Jorge Braguinsky consideró que la evaluación del INTI es “razonable”, ya que si bien la soja es un vegetal con proteínas completas, “es más difícil su aprovechamiento y (su consumo) perjudica la incorporación de calcio y otros nutrientes”.

La denuncia de Failde recayó en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº 13, a cargo de Guillermo Scheibler, quien solicitó al Ministerio de Educación que “dentro del término de dos días informe: a) cómo se compone la provisión de alimentos para menores que se brinda en los diferentes centros educativos de la ciudad; b) que detalle desde cuándo rige ese menú; c) si fue modificado en el corriente año, y en caso afirmativo describa la dieta anterior”. El mismo pedido fue solicitado al Ministerio de Salud, ya que la presentación de Failde alude también a las dietas de los hospitales.

Desde el Ministerio de Educación informaron a PáginaI12 que si bien los nuevos menúes incluyen un alimento a base de trigo y soja, “no reemplazan a la carne, sino que complementan la dieta”. “No se varió el nivel nutricional del pliego anterior”, aseguraron voceros de esa cartera. La cazuela mixta, aseguran, “es una de las quince comidas que figuran en las listas, es decir que se sirve una vez cada tres semanas”. También aclararon que el menú no incluye milanesas de soja sino “de carne prensada”.

No explicaron en el ministerio por qué se redujeron las viandas de refuerzo que reciben los chicos de los tres niveles educativos que requieren asistencia alimentaria. En efecto, hasta el año pasado los niños recibían una bolsita con tres productos: una sandwich de jamón y queso, una fruta y un alimento seco, que podía ser una pasta frola, una torta de ricota o un alfajor. Después de la nueva licitación, uno de esos tres elementos desapareció del menú. “Y en algunos casos el alimento seco es una barrita de cereal, que puede ser muy nutritiva pero que los chicos tampoco quieren comer”, dice Natalia Pintos, delegada de las cooperadoras del Distrito Escolar 6.

El adjunto de la Defensoría del Pueblo porteño, Gustavo Lesbegueris, dijo a PáginaI12 que en los últimos días recibió “numerosas denuncias de representantes de cooperadoras escolares sobre la mala calidad de los alimentos en los comedores y las viandas”. El defensor pidió al ministerio un informe sobre las nuevas dietas que reciben los escolares.

Aunque el plato de trisoja aparezca una vez cada quince días, para muchos padres su inclusión en el menú resulta inquietante. A los cooperadores les preocupa, por lo pronto, que un día por semana los chicos rechacen ese plato y se queden sin comer. “La polenta que mandan es una pasta apelmazada, las viandas calientes ya no las envían en recipientes de aluminio individuales, sino en tachos, y hay que pesarlas una por una”, lamenta Marcela Tibud, delegada del Distrito 16. “Están reduciendo costos en el lugar más vulnerable”, concluye su colega Natalia Pintos.

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La cazuela de trisoja se convirtió en el blanco de las críticas, los chicos no la quieren ni probar.
 
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