SOCIEDAD › SEGOVIA Y OTROS CUATRO DETENIDOS SE NEGARON A DECLARAR

Negativa del rey de la efedrina

Los cinco acusados llegaron ayer a las 9 a los tribunales de Campana y aguardaron hasta ser indagados por el juez Federico Faggionato Márquez, quien antes de interrogarlos esperó los documentos y actas de los procedimientos en los que fueron detenidos. Uno a uno pasaron “el rey de la efedrina” Mario Segovia, su esposa Gisela Ortega, Sebastián Segovia, Roberto Guerini y Daniel Bocchi (primo, contador y colaborador del rey, respectivamente). Todos se negaron a declarar en la causa de la ruta de la efedrina y seguirán detenidos.

Los cargos en contra de Mario Segovia, por el momento, son cuatro: infracción a la ley de drogas, contrabando, acopio de arma de guerra y falsificación de documento. A principios de septiembre apareció en la causa bajo el nombre de Héctor Germán Benítez (identidad robada a un preso de Sierra Chica) y sindicado como uno de los tres grandes proveedores de efedrina al laboratorio de metaanfetamina descubierto en Maschwitz. Los otros dos proveedores son Raúl Ribet, dueño de una droguería que también está detenido, y Edelmiro González, un empresario formoseño que está prófugo.

Segovia, o mejor dicho Benítez, figuraba como dueño de un laboratorio fantasma en Rosario, que fue allanado luego de que los investigadores encontraran su dirección a través del número de lote en las etiquetas de los bidones incautados en la quinta de Ingeniero Maschwitz. Como socios figuraban Ribet y González. Para la AFIP, Benítez era un “vendedor al por mayor de chocolates, golosinas y productos para kioscos y polirrubros”, pero no había transacciones bancarias, teléfonos, domicilio o compras a su nombre.

Según aseguraron fuentes de la investigación, desde el 2006 Segovia conseguía efedrina en forma legal y la vendía cinco veces más cara en el mercado mexicano. Los tres habían comprado al menos seis toneladas en la droguería Famérica, en Caseros 4039, Boedo. En 2006 ese laboratorio había vendido 50 kilos de efedrina, un año después la situación mejoró mucho porque comenzaron a vender “lotes más importantes”, afirmó uno de los gerentes al ser interrogado, luego de que la Justicia allanara el lugar.

Segovia también está involucrado en una causa que investiga el juez Ezequiel Berón de Astrada, quien trata de determinar si está vinculado con el contrabando de sustancias usadas en armas químicas y si operaba con terroristas en la Triple Frontera. También lo investiga el magistrado Jorge Brugo, por sus lujosas camionetas en el marco de la causa por el ingreso de vehículos bajo el régimen de franquicias diplomáticas.

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