SOCIEDAD › EL DOBLE CARRIL DEBUTó CON TRáNSITO FLUIDO, PERO MAYOR RUIDO EN LA ZONA

Extraño paisaje en la avenida Santa Fe

A las 11 se puso en marcha el contracarril entre Anchorena y Borges. Mucha policía para ordenar autos, colectivos y peatones.

Los contracarriles de la avenida Santa Fe debutaron con ritmo fluido y menos críticas que preguntas para los reflectantes uniformados de la policía de tránsito que desde Anchorena y hasta Borges intentaron ordenar a los peatones, autos particulares, taxis y colectivos. Según las perspectivas del gobierno, significará menos ruido en las calles internas, más orden del tránsito y reducción en el tiempo de recorrido. “Hay que darle tiempo”, concedió la mayoría de los vecinos, aunque también hubo quejas por las deudas pendientes en el barrio.

Desde las 11, la avenida Santa Fe volvió 43 años en el tiempo, al menos en 16 cuadras, y se empezaron a ver vehículos de ida y vuelta. El andar es fluido, pero Fabián dice “estar con pánico” porque su puesto de diarios está en la puerta del túnel del tiempo, en la calle Anchorena, donde inicia el flamante contracarril y muchos colectivos en la maniobra para ingresar, disputada con los taxistas, podrían terminar “adentro del puesto”. El cálculo de que la mayor circulación de colectivos subiría un decibel el ruido de la avenida se comprueba: es difícil escuchar al canillita a menos de un metro. La voz se le pone firme en un solo momento: “¿Por qué el gobierno hace todo esto y no arregla la instalación eléctrica de las escuelas?”.

En pocas horas, se liberaron las calles internas como Arenales, donde los colectivos ya no son parte del paisaje y hay “menos ruido”, asegura Ricardo, playero de un estacionamiento. Pero a la hora de resumir el día laboral subrayó: “Parece un feriado, bajó mucho el trabajo”. La misma frase va a repetir Mariela en un comercio sobre la calle Borges, en el otro extremo del inicio-final de la doble vía.

Los que se acomodaban a las corridas eran los usuarios de los colectivos. “Hubo información”, explicó Osvaldo, portero de un edificio sobre Güemes. A un metro, una pintada sobre la vereda indicaba: “68 trasladó parada a Charcas”. Sin embargo, una consorcista reclamó: “El colectivo me dejó dos cuadras más lejos”. “Hay que esperar a acostumbrarse”, la consoló Osvaldo. En dirección a Plaza Italia, la línea 68 movió una de sus paradas a pasos de Coronel Díaz, sobre Santa Fe. El guarda de la línea allí apostado, cronograma en mano, se esperanzó: “Ninguna unidad viene retrasada. No sé si se reducirán los tiempos de recorrido, pero parece ordenarse el tránsito”.

“Pensé que era un cretino el que diseñó esto, pero la verdad que fluye”, reconoció Iris, en la puerta de su departamento en Santa Fe al 3800. La mujer esperó que pasara el ruido de un colectivo y contraatacó: “Ahora, Macri que venga a arreglar las veredas y limpiar las calles”. A pocas cuadras, en Aráoz, se lee el primer cartel: “A 200 metros carril exclusivo para buses y taxis. Días hábiles de 8 a 20”.

Sobre Scalabrini Ortiz parece imposible que alguien recuerde el aviso. Los bocinazos se escuchan como en ninguna parte del tramo modificado y hay tres pecheras reflectantes a puro silbatazo. “A esta hora va a ser...”, se escuchó una confesión entre vecinos. Por las dudas, sobre República Siria, otro policía intenta hacer cumplir el carril exclusivo. En un minuto, una decena de autos rompe la regla. El plan de reducir el tránsito en la calzada circular de Plaza Italia falló el primer día. “Es que todavía están las paradas sobre la Rural”, agregó problemas un colectivero.

Hoy a la mañana, el doble carril rendirá examen a la hora pico en dirección al centro.

Informe: Nahuel Lag.

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Los cambios de paradas y recorridos de los colectivos desorientaron a más de un vecino.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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