SOCIEDAD

La ciudad del futuro

“Volar” en el satélite SAC-C y observar la Tierra desde 700 kilómetros. Buscar restos de dinosaurios. Mojarse con la caída de un pedazo de glaciar. Jugar al fútbol con un robot. Miles de personas que llenaron ayer Tecnópolis descubrieron la historia y la actualidad de la ciencia argentina.

 Por Carlos Rodríguez

Imagen: Sandra Cartasso.

”Estamos en el espacio exterior.” La voz femenina proviene de una pantalla de TV a la vista del público, en uno de los sectores donde muestra su trabajo la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), en el marco de la megamuestra Tecnópolis. La propuesta es una de las más apasionantes, sobre todo para niños y adolescentes: realizar un vuelo virtual en el satélite de fabricación nacional SAC-C. La relatora, cuyo rostro aparece distorsionado, como si se tratara de un ser extraterrestre, sigue hablando en medio de los ruidos propios del despegue de un artefacto que produce un estruendo superior al de cualquier máquina voladora convencional. En minutos, amarrados a las barandas que rodean una segunda pantalla, en el piso, los “viajeros” observan cómo la superficie terrestre se va alejando, hasta que la voz femenina informa que se encuentran a 700 kilómetros del suelo. El viaje al espacio incluye una recorrida por la que pasan, con mayor nitidez y emoción que en una película del cine del barrio, montañas nevadas, ríos, campos sembrados, mientras la anfitriona hace recomendaciones sobre la importancia de cuidar un país, Argentina, para evitar la contaminación y el saqueo de las reservas naturales. Los visitantes se van luego de ver, en tamaño real, al SAC-C, que de tan pequeño no podría cargar ni a uno solo de los viajeros virtuales.

Ayer, en el predio de Villa Martelli, en General Paz entre Zufriategui y Constituyentes, miles de personas y de automóviles convirtieron la zona en una de las de mayor concentración de público en todo el ámbito del Area Metropolitana. En el área donde están instalados los stands de la Conae, que estuvieron entre los más concurridos, el público tiene oportunidad de ver en vivo y en directo al Tronador II, el cohete argentino de dos etapas que está siendo desarrollado en la base que la Conae tiene en Falda del Carmen, en la provincia de Córdoba, y que estará finalizado el año próximo. En Tecnópolis, la ciudad del futuro, lo moderno se codea con la historia. Y en materia de aviación, los satélites y cohetes modernos conviven con el Pucará y viejas aeronaves que forman parte de la exposición y que están “ahí”, a mano del visitante.

El agua, el líquido y vital elemento ligado al más elemental desarrollo de los seres humanos, tiene un lugar central en la muestra. Desde la Casa del Agua, que explica la importancia que tiene su cuidado, hasta el stand dedicado a mostrar en detalle la trascendencia de la represa binacional de Yacyretá, pasando por los hielos argentinos, los acuíferos subterráneos de relevancia con vistas al futuro inmediato. Uno de los paseos más populares es el Túnel de la Biodiversidad, que atraviesa seis regiones diferentes donde se puede ver, oír y sentir la inmensa riqueza natural de la Argentina. Al mismo tiempo se dan explicaciones y se muestran documentos que informan sobre proyectos que están en marcha.

También el agua está presente en los acuarios virtuales, con peces de todos los tamaños, algunos amigables, otros no tanto, que se mueven casi hasta “chocar” con los que recorren esa parte de la exposición, entre risas, sorpresas y algún susto menor. También pueden transitar por humedales o hielos eternos que, en algunos casos, de vez en cuando se desprenden en parte, y de tan reales salpican a los que tal vez nunca puedan tener la suerte de conocer, en vivo, el glaciar Perito Moreno.

También se puede disfrutar de un planetario especialmente diseñado para discapacitados, con detectores de rayos cósmicos como los que utiliza el Observatorio Pierre Auger, o conocer el sector denominado Fuego, donde se explica el experimento físico más grande del siglo, el Colisionador de Hadrones, por medio de una película en HD. Los que informan son algunos científicos argentinos que están participando de este proyecto a escala global. Se trata de un acelerador y colisionador de partículas que se encuentra en la Organización Europea para la Investigación Nuclear. La colisión provoca altísimas energías a escalas subatómicas.

Los más jóvenes se volcaron ayer hacia los stands donde se muestran nuevas tecnologías, especialmente en el galpón de nanotecnología, como se llama a las ciencias aplicadas para el control y manipulación de la materia a escala menor, es decir a nivel de átomos y moléculas. Como se sabe, las moléculas tienen gran importancia en los procesos de la vida, lo que podría permitir solucionar problemas hoy insolubles, pero también crear armas letales. Los más chicos, en otros stands, pueden jugar al fútbol con robots o probar software argentino con autos inmóviles que, con sus controles y las pantallas de TV convierten a los más audaces en corredores de Fórmula Uno. Junto con los chicos, se colaron muchos padres que compartieron el manejo con los pequeños.

Otro atractivo importante para los niños fue el stand denominado La Tierra de los Dinosaurios. Allí se puede observar, y hasta tocar, la reconstrucción del Tyrano Titán, uno de los dinosaurios más grandes del mundo. Ayer, chicos y grandes se tomaban fotografías, en la mayoría de los casos poniendo sus cabezas en medio de las fauces del animal prehistórico. Los chicos pueden realizar excavaciones, con la ayuda de expertos, en la búsqueda de fósiles, como si fueran verdaderos paleontólogos. El espacio joven, ayer, se completó también con un show artístico que contó con la actuación de Los Tipitos y la Bersuit Vergarabat.

Entre tanta modernidad, también hay lugar para la historia. Los que ingresan a la muestra por Constituyentes se van a topar con el aporte a la muestra de la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF), que aporta algunas reliquias. La principal es el vagón presidencial donado a la Argentina, durante los festejos del Centenario, en 1910, por la compañía inglesa The Metropolitan Amalgamated Railwar Carriage & Wagon. Es un lujoso vagón ferroviario en el que viajaron, entre otros, los presidentes Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear y Juan Domingo Perón. El aporte histórico a la muestra lo hizo el Museo Nacional Ferroviario Raúl Scalabrini Ortiz, junto con viejas máquinas diesel, tranvías y otras antigüedades que hicieron las delicias de chicos y grandes.

Mientras sonaba en vivo una orquesta de tango, los visitantes pasaban del tren de 1910 al modernísimo Tren de Doble Piso, con capacidad para 320 pasajeros, 94 de ellos sentados. El tren cuenta con audio y cartelera electrónica, televisión digital, GPS con monitoreo satelital. El prototipo fue fabricado en la Argentina y se convirtió en otra de los grandes atractivos. Ayer, el predio fue transitado, de punta a punta, por miles de familias. El tránsito por la zona se hizo imposible. Tanto como la intención, de los visitantes, de recorrer los 14 espacios que tiene Tecnópolis en una sola tarde. Una tarea imposible, por la variedad y la cantidad de atractivos que tiene la muestra.

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