SOCIEDAD › DOS GRUPOS DE VECINOS ENFRENTADOS POR EL DESTINO DEL PREDIO DE CASA AMARILLA

Unos terrenos a pedir de Boca

Son doce hectáreas ubicadas junto a La Bombonera. En dos manzanas, el IVC proyecta construir 438 viviendas. Boca ya obtuvo dos hectáreas hace diecinueve años y ahora su candidato a presidente, el macrista Angelici, va por otras dos.

 Por Gustavo Veiga

Un predio cercado con alambrado, un cartel que anuncia la construcción de 438 viviendas y una garita de vigilancia señalan que en los terrenos de Casa Amarilla se proyecta una obra. Dos grupos de vecinos están enfrentados por esa porción de La Boca y cada uno defiende su derecho: al techo propio y al espacio verde en una ciudad donde ambos escasean. El conflicto, inalterable, lleva seis años y medio. Gobernaba Aníbal Ibarra cuando se inició. Lo que no se modificó es una vieja sospecha: que Mauricio Macri está detrás de esas tierras y otras manzanas vecinas, pero para entregárselas a Boca Juniors, al que condujo entre 1995 y 2007. Por si acaso, Daniel Angelici, el candidato que apadrina para las elecciones del 4 de diciembre en el club, ya anunció que quiere comprarlas.

Diego Andrés Basualdo, el presidente de la asociación civil Casa Amarilla y referente de los vecinos que esperan tener algún día su departamento, respalda la postulación de Angelici. Su caso resulta curioso. Hasta 2008-2009 fustigaba al jefe de Gobierno porteño por lo mismo que ahora pretende concretar su potencial delegado en Boca. Lo acusaba de intentar cederle las tierras al club a razón de 300 dólares el metro cuadrado. En la vereda opuesta, al Movimiento Vecinal por el Resurgimiento de la Boca del Riachuelo (que reúne a 83 organizaciones políticas, sociales y culturales) le preocupa otro tema: que el barrio carece de indispensables espacios públicos. Los conservacionistas que lo integran se oponen a las edificaciones en Casa Amarilla, pero proponen –apoyados en un relevamiento urbanístico que realizó la Universidad de Morón– que se utilicen para ello 130 inmuebles o terrenos ociosos del barrio. Uno es la ex sede del Banco de Italia y Río de la Plata que se incendió en enero de 2009 llevándose la vida de seis hermanitos.

La controversia entre los dos sectores está judicializada. La Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad todavía no se expidió en la causa, en la que por un lado son parte el gobierno porteño y la asociación Casa Amarilla que reunía originalmente a unos 4300 inscriptos en el plan de viviendas, y por el otro, organizaciones del Movimiento Vecinal como los Bomberos Voluntarios de la Boca, Barrios de Pie, Libres del Sur, el comedor Los Pibes, la Universidad Popular de la Boca, la feria de la Vuelta de Rocha y la Fundación Alfredo Palacios.

Silvana Canziani integra la Comisión de Vecinos de la calle Irala. Es una de las más activas en la denuncia contra la construcción de monoblocks en el terreno cercado que da a la avenida Almirante Brown. “El nudo de este problema es que no se está cumpliendo la ley 2240, que declara la emergencia urbanística y ambiental de la Boca. La gente de Casa Amarilla insiste con llevar adelante el proyecto de 438 viviendas y la Justicia todavía no se expidió. Nosotros decimos que sí a la construcción, pero en otro lado.”

En su página web, la asociación que lidera Basualdo minimiza la incidencia en el barrio del Movimiento Vecinal: “Asistimos en forma masiva a la audiencia pública y defendimos nuestro proyecto desde nuestra mirada social, urbanística y ambiental, viendo que quienes se oponían eran dos o tres organizaciones de las ochenta que aducían ser, compuestas por no más de quince vecinos cada una”.

Las tierras en litigio exceden el perímetro alambrado de las dos manzanas que pertenecen al Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC). Están en un predio de doce hectáreas en total (120.945 metros cuadrados). Desde la época en que Eduardo Petrini manejaba el organismo –un ex intermediario de futbolistas que Macri designó como director–, Boca alimentó sus expectativas de quedarse con un sector más de Casa Amarilla. Ya posee una parte desde 1992, donde se construyó la Bombonerita, gracias a que la Comisión Municipal de la Vivienda le vendió dos manzanas durante la gestión del intendente Carlos Grosso. El 25 de abril de 2008, cuando hacía campaña por la presidencia boquense, Pedro Pompilio –luego fallecido–, aseguró durante un discurso: “Mauricio ya nos cedió las dos manzanas sobre la calle Palos para continuar las obras de ampliación del club”. Se trató de un espejismo. La cesión nunca se materializó.

Hoy Angelici vuelve con la misma idea: “Queremos ser muy serios. Cuando se fue Macri, dejó un fideicomiso de 20 millones de pesos para la ampliación del estadio. Pasaron cuatro años y nadie hizo nada. Con el fideicomiso, lo que proponemos es comprar las dos manzanas linderas a Casa Amarilla y realizar un proyecto ahí y esto no se hace de un día para el otro”.

El presidente de la asociación Casa Amarilla ya no aparece enfrentado con Macri y respalda la candidatura de Angelici. “Fuerza, Daniel. Vamos que ya falta muy poco. Todos sabemos que vas a ser, ‘Gracias a Dios’, el nuevo presidente de nuestro glorioso y querido Club Atlético Boca Juniors. Estamos todos con vos. Te mando un fuerte abrazo”, escribió en el muro de Facebook del empresario de los juegos de azar que tratará de arrebatarle el control del club al kirchnerista Jorge Amor Ameal. Sugestivas banderas que dicen “Angelici presidente - Basualdo Conducción” ya se observan en el barrio. Su pelea ya no es con Macri y menos con su delfín; es con el Movimiento Vecinal.

Sus integrantes presentaron un amparo en la Justicia en julio pasado. En el escrito se denuncia que de avanzar las obras “se perderá un área actualmente destinada a ser un espacio verde público que funciona como centro de esparcimiento, estacionamiento de vehículos y que también oficia de helipuerto para los helicópteros, en casos que reclaman inmediata atención por parte del Hospital Cosme Argerich”. Más adelante, sus firmantes señalan que “se trata de un perjuicio irreparable puesto que de construirse las 438 viviendas el espacio verde ya se habrá perdido, colapsarán catastróficamente las redes cloacales, de electricidad y de agua potable provocando inundaciones y mayor contaminación”.

Pablo Abbatángelo es arquitecto, vecino de Barracas y ex directivo boquense. Critica el proyecto porque “el Gobierno de la Ciudad le adjudica por razones políticas y en forma caprichosa a esta asociación civil la ejecución de viviendas, cuando nosotros detectamos más de un centenar de terrenos ociosos que son propiedad del Estado porteño en toda la trama edificada del barrio”.

En el lanzamiento del proyecto de Casa Amarilla, durante la gestión de Ibarra, estaba planteada la construcción de 1231 viviendas. El año pasado, el presidente del IVC, Omar Abboud, acordó con la asociación de Basualdo la construcción de casi un tercio de aquella cantidad de departamentos. El convenio –según informa el Movimiento Vecinal– fue presentado en la Justicia para su homologación y empezaron los preparativos en junio pasado. Se alambraron las dos manzanas y la firma Pilotes del Sur SRL realizó los estudios del suelo. Así el gobierno avanzó con las obras pese a que se dictó una medida cautelar. Ahora resta saber si finalmente las tierras en disputa se las repartirán entre Boca y quienes podrían ser sus futuros vecinos o si se transformarán en un espacio verde.

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Un grupo multisectorial de vecinos se opone a la construcción de edificios y reclama espacios verdes.
Imagen: Sandra Cartasso
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