SOCIEDAD › LA JUSTICIA PORTEñA DICTO UNA MEDIDA DE PROTECCION PARA LOS 95 VAGONES DE MADERA DEL SUBTE A

Para que no terminen en un asado

La jueza Elena Liberatori dictó anoche una medida cautelar para proteger los coches históricos recientemente desafectados del servicio. La presentación fue realizada por la legisladora María Rachid, ante el riesgo de que sean desguazados.

 Por Eduardo Videla

La jueza Elena Liberatori ordenó anoche al gobierno porteño, al hacer lugar a una medida cautelar, que disponga “la custodia, la preservación integral, el cuidado y mantenimiento adecuado” de los históricos vagones de madera recientemente desafectados de la línea A de subtes. La magistrada estableció además que el Ejecutivo porteño “deberá informar pública y periódicamente acerca de las acciones materiales y jurídicas que tome” respecto de cada una de esas unidades, y deberá permitir que “organizaciones de usuarios, culturales y legisladores puedan acceder a toda la información relativa a dichos vagones así como acceder a los lugares físicos donde se hallen”. El Gobierno de la Ciudad también deberá informar a la jueza, en un plazo de dos días, “las razones por las que estima necesaria la interrupción del servicio” en la línea A y “qué otras alternativas ha considerado con relación a realizar las obras de modernización” de ese ramal.

El recurso de amparo fue solicitado por la legisladora porteña María Rachid (Frente para la Victoria), quien reclamó que se garantice “la restauración, conservación y preservación de los centenarios vagones La Brugeoise, en razón del enorme valor histórico que representan” y por ser “patrimonio histórico y cultural de todos los argentinos”.

En su respuesta, la jueza en lo Contencioso Administrativo, que esta semana comenzó su turno en la feria judicial, consideró válido el reclamo en lo que hace al valor histórico y cultural de esos bienes y recordó una intervención suya en un amparo presentado por bailarines del Teatro Colón en el que “el histórico escenario de ese teatro fue cortado en pedacitos a modo de souvenir, regalo empresarial que utilizó la compañía privada a la que se encargó su restauración”.

“Refiero esta anécdota personal para graficar que se requiere una pronta intervención de protección de los vagones belgas a fin de evitar que próximamente los vagones estén desguazados, abandonados o parte de los mismos como sus farolas antiguas, formen parte de la ornamentación de alguna casa en Punta del Este, si es que antes no corrieron la malhadada suerte de un asado”, enfatizó Liberatori.

La mención al “asado” alude a una expresión del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien en una entrevista radial respondió días atrás acerca del futuro de los vagones que serían desafectados, con una broma de pésimo gusto, en la que afirmaba que podrían ser destinados a un museo o ser utilizados “para un asado, mientras nos inviten”.

La jueza tuvo en cuenta el probable deterioro que podrían sufrir los vagones ya que, según trascendidos, los coches de madera que salieron de servicio “serían trasladados al predio del futuro taller Mariano Acosta”, que hoy no es más que un terreno, ya que “la flota entera no entra en el taller Polvorín”, que es un galpón cubierto.

“La medida es preocupante ya que en dicho sitio no existe seguridad ni instalaciones para resguardar la integridad física de los trenes hasta que se decida qué hacer con ellos”, consideró la jueza.

En su argumentación, Rachid apeló a la existencia de tres proyectos en la Legislatura porteña, presentados por sus pares Aníbal Ibarra, María José Lubertino y Rafael Gentili, los cuales proponen la “protección patrimonial de la flota La Brugeoise en el marco de la ley Nº 1227”.

Por último, la legisladora pidió en su demanda que “al menos el 75 por ciento de los vagones La Brugeoise sean adaptados para seguir en funcionamiento, con fines turísticos, los fines de semana”. Pero ese tema es parte de la resolución de fondo, que deberán adoptar Liberatori o su colega Patricia López Vergara.

Al conocer la resolución judicial, Rachid destacó que se logró “la protección judicial de estos vagones históricos”. “La ciudad de Buenos Aires debe conservar su patrimonio cultural, como lo hacen muchas ciudades en el mundo, constituido no sólo por estos coches históricos sino también por su funcionamiento, que constituye en sí mismo la vivencia histórica de nuestra identidad cultural. Los mismos pueden refaccionarse, adaptarse y funcionar, si no todos los días, al menos los fines de semana y feriados”, subrayó.

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Después de prestar servicio durante 99 años, los coches serían trasladados a un terreno a la intemperie.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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