SOCIEDAD › SIN SUBTES NI MICROS ALTERNATIVOS

La fila engruesa

Las filas en las paradas de colectivos a lo largo de Avenida de Mayo y Rivadavia, en el centro porteño, llevan ya dos días hábiles de engrosamiento, desde que la línea A de subte fue cerrada por el gobierno de Macri. Motivo aludido: el recambio de vagones. Se supone que el grosor de las filas permanecerá de ese modo hasta, al menos, el 8 de marzo próximo. Aunque se notó merma en la cantidad de gente en la ciudad a causa del recambio quincenal, el calor es el denominador común en el fastidio de los usuarios del transporte público. Por el momento, “ni noticias” de los colectivos que el gobierno porteño se había comprometido a facilitar para que los usuarios tuvieran una alternativa accesible, se quejaron los engrosadores de filas. El principal congestionamiento ahora lo sufren los colectivos de media distancia que van hacia la zona Oeste.

Según si es por la mañana o por la tarde, los pasajeros buscan distintas alternativas para suplir la falta del subte. “Intento evitar colectivos con recorridos por Rivadavia por el congestionamiento que se produce”, por ejemplo, contó Valeria Laborda que aguardaba sobre Avenida de Mayo algún colectivo que la alcanzara en el menor tiempo posible hasta Once. Sin embargo, estimó que le parece “bien” que arreglen el subte y que en esta época “no se nota tanto. Hay que esperar cuando vuelvan de vacaciones”. “Lo que no me va a gustar es el aumento”, aprovechó para opinar sobre la anunciada posibilidad de suba del subte, en horas pico a 3,5 pesos, de acuerdo con lo informado por el gobierno porteño.

En cuestión de transporte, quienes deben entrar a la Ciudad con el Sarmiento son los más perjudicados, ya que para llegar al microcentro la línea A era su transporte habitual y sus viajes promediaban los 15 minutos. Frente a la adversidad de no contar con ese servicio, para poder llegar a horario a los trabajos por la mañana las combis constituyen una opción, aunque más cara más eficiente: “Llego en menos tiempo, pero antes pagaba 2,5 el boleto de subte y ahora la combi 13 pesos”, contó Eduardo, un telemarketer que llega a la ciudad desde Morón. Durante la tarde, en cambio, optó por esperar un colectivo a la sombra. Adhirió Alberto Salto y agregó que “las empresas de combis aprovecharon para aumentar el precio del viaje: antes costaba 10 pesos”.

Para los porteños, en cambio, el problema es que “hay más gente en las paradas, entonces para tomar un colectivo hay que esperar más de 20 minutos”, señaló Nicolás Karamini mientras subía a un colectivo de la línea 105. Respecto de los transportes que la Ciudad se había comprometido a proveer para el recorrido de la línea “ni noticias”, aseguró Carlos, quien esperaba viajar hasta Once y que, sin el servicio de subterráneos demora “unos 20 minutos más” de lo que le llevaba antes. También los choferes de colectivos opinaron sobre el anuncio del gobierno porteño que quedó en la nada. Un chofer de la 86 dijo que “lo que te puedo decir es que cuando fue el paro de subtes (el más largo en la historia, en agosto del año pasado) había colectivos escolares esperando de la vereda de enfrente”, y señaló hacia lo que ahora es un espacio vacío. Página/12 consultó también a personal de Metrovías que se encontraba en la estación Plaza Miserere: “A nosotros nos llegó el mismo rumor (la aplicación de colectivos provisorios), pero no sabemos nada”, respondieron.

A las críticas por la interrupción del servicio se sumó el defensor del Pueblo Adjunto de la Ciudad, Gerardo Gómez Coronado, e hizo referencia al pedido que hicieron al gobierno porteño para que ante el cierre de la línea A “debería implementar un plan de contingencia que prevea la utilización de buses y colectivos como medio de paliar los inconvenientes que originaría la interrupción de este transporte masivo de pasajeros”.

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Imagen: Luciana Granovsky
 
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