SOCIEDAD › MAÑANA SE REALIZA EL CRUCIAL ESTUDIO DEL CUERPO DE ARRUGA

Una autopsia para Luciano

El juez quiere comprobar si hay marcas de golpes que no sean compatibles con el atropellamiento que lo mató en la General Paz. El misterio a resolver es por qué el chico cruzó la avenida corriendo y descalzo.

 Por Raúl Kollmann

El juez federal de Morón Juan Pablo Salas encabezará este lunes la operación de autopsia del cuerpo exhumado de Luciano Arruga. Lo que se busca son rastros en los huesos de algún golpe que no sea compatible con el atropellamiento que sufrió el joven en General Paz y avenida Emilio Castro. Es decir, se trata de detectar si hubo alguna paliza anterior. Para Salas y el fiscal Sebastián Basso, la clave está en saber por qué Luciano cruzó la General Paz por un punto totalmente inhabitual, corriendo y descalzo. La pregunta es si alguien lo perseguía.

En la autopsia estarán el juez, el fiscal, un forense designado por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin); la doctora Virginia Creimer, propuesta por el fiscal Basso; un forense del Cuerpo Médico Forense; y una antropóloga forense e integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que representa a la familia de Luciano. En la exhumación ya se tomó una muestra para el estudio de ADN que asegure que el cuerpo sea el de Arruga. Ese análisis, que se hace en Córdoba, no es sencillo porque debe lograrse a partir de muestras de los huesos. El cálculo es que tardará un mes y medio. De todas maneras, existe casi la certeza de que el cuerpo enterrado como NN a fines de mayo de 2009 en el cementerio de la Chacarita es el de Luciano.

La jueza Laura Bruniard y la fiscal Marcela Sánchez, ambas con jurisdicción en la Ciudad de Buenos Aires, no vincularon la persona atropellada en la General Paz con el reclamo público y notorio de la familia Arruga por un joven desaparecido a 30 cuadras de allí, pero en jurisdicción bonaerense. La propia madre de Luciano estuvo en el Hospital Santojanni, donde el chico atropellado fue operado y murió. Pero allí le dijeron que sólo tenían el cuerpo de un varón de entre 25 y 30 años. No se compadecía con Luciano, que tenía 17. El argumento que esgrimen los funcionarios de Capital es que Luciano era muy grandote y con mucho pelo en el cuerpo y que parecía mayor. Hace dos semanas, el juez Salas finalmente vinculó los dos casos y la familia de Luciano reconoció las fotos que se tomaron en el expediente del atropellamiento, en especial por dos tatuajes. Aun así, el magistrado se quiere asegurar de que no haya más errores y mandó a hacer el ADN.

Como señaló el titular del CELS Horacio Verbitsky en la conferencia de prensa donde se anunció el hallazgo del cuerpo de Luciano, el cruce del chico por ese punto de la General Paz es inexplicable. El CELS representa a la familia de Arruga. En el cruce donde murió Luciano, Emilio Castro pasa por abajo y la General Paz por arriba, es decir que la lógica indica que alguien que viene caminando sin presiones va a elegir pasar por abajo, ya que cruzar por arriba significa más esfuerzo, subir una especie de cuesta. Luciano recorrió descalzo el camino más arduo y cruzó corriendo por arriba la General Paz.

En la semana que pasó declararon el conductor del vehículo, que hoy tiene 26 años y sobre el que parece no haber sospechas. Según contó, esa noche del 1º de febrero de 2009 Luciano amagó con no cruzar y de golpe se lanzó a atravesar la avenida. Dijo que no lo pudo esquivar. Después de atropellarlo, se quedó al lado del cuerpo, evitó que otros autos lo pisaran, llamó al 911 y esperó a que llegara la Policía Federal, porque esa parte de la General Paz es jurisdicción porteña. El conductor estuvo 24 horas preso y al final de la causa judicial, la fiscal pidió su sobreseimiento porque consideró que no tenía responsabilidad, dado el sorpresivo cruce de Luciano. El viernes declaró el primero de los policías de la Federal que intervinieron: dijo que no vio ninguna anomalía.

Después de la autopsia, el juez Salas se tomará una breve licencia, dejando un subrogante. No está claro si esta semana van a declarar el conductor y el médico de la ambulancia del SAME que fueron a General Paz y Emilio Castro cuando se produjo el atropellamiento. Su testimonio está previsto y se concretará o en estos días o cuando regrese el magistrado. También están citados los médicos del Santonjanni que operaron a Luciano: el chico llegó con vida al hospital, lo llevaron al quirófano, sobrevivió 24 horas y allí murió. El juez también les quiere preguntar a esos médicos si percibieron golpes de alguna naturaleza que no tuvieran que ver con el que recibió al ser atropellado.

Cuando estén reunidos todos los testimonios, lo que va a tomar más de una semana, Salas ordenará la reconstrucción de lo que pasó esa noche. Para ello tiene decidido un corte en la General Paz, seguramente de madrugada, la hora en que Luciano fue atropellado. Estará presente el conductor y algún otro testigo, porque hubo personas que también llamaron al 911 en aquel momento. El magistrado buscará indicios que le permitan saber por qué Luciano cruzó por allí y en una circunstancia tan dramática. Según estableció el estudio toxicológico de la autopsia hecha en 2009, Luciano no tenía rastros de alcohol ni de ningún estupefaciente.

Como se sabe, su mamá y su hermana denuncian desde hace años que efectivos de la comisaría de Lomas del Mirador lo hostigaban y lo “apretaban” para que robara para ellos. La familia está convencida que ése fue un factor desencadenante de lo que ocurrió el 1º de febrero de 2009, pero no será fácil probarlo cinco años después.

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