SOCIEDAD › EL FUTURO ES UNA PANTALLA CURVA

La electrónica flexible

 Por Angel Sucasas *

Al despertar, todas las paredes de la habitación forradas de un nuevo material emiten imágenes de las cataratas del Iguazú con música de Mozart. Al tomar la taza del café mañanero, ésta, dotada de la misma tecnología, cambia de color para avisar que aún está demasiado caliente. El periódico es una lámina en la que las noticias reproducen videos de última hora. Y ya en el auto, camino al trabajo, un mapa sobreimpresionado en el parabrisas informa sobre la ruta con menos embotellamientos. Todos tienen en común un material revolucionario conocido como OLED (las siglas en inglés de Diodo Orgánico Emisor de Luz).

Es el mundo futuro de Internet de las cosas, un porvenir de objetos inteligentes y para el que es esencial la electrónica flexible, un campo que en 2015 está dando los primeros avisos de la revolución. Apple patenta un celular que puede doblarse por la mitad. LG apuesta por una línea de televisores de calidad visual sin precedentes. Y una empresa gestada en la Universidad de Cambridge, Plastic Logic (rebautizada como FlexEnable), anuncia que está preparada para comercializar a finales de este año objetos inteligentes basados en esta tecnología. La compañía ya presentó a uno de sus primeros socios, el gigante farmacéutico alemán Merck.

Que este mercado esté ahora en ebullición es algo que no sorprende a Vladimir Bulovic, líder del One Lab del MIT dedicado a la nanoelectrónica orgánica: “Una de las reglas básicas para la tecnología es que se necesita al menos una década desde la etapa de investigación a la aplicación comercial. La primera demostración de esta tecnología fue en 1999, hace 16 años. Simplemente, lleva su tiempo. Y me alegra ver que no ha pasado en balde y que empezamos a tener productos que redefinirán qué es y qué puede ser la electrónica”.

Comprender un OLED se parece a fusionar mentalmente un sandwich con una pila. Los polos positivos y negativos (el grafeno juega aquí un papel como un ánodo, el menos de la pila, excelente) actuarían como el pan de dicho sandwich, provocando la circulación de los electrones. En el centro, el quid de la cuestión, el material orgánico sobre el que se imprimen los circuitos y que es capaz de emitir luz. Protegiendo este conjunto estaría la servilleta del encapsulado, materiales que deben escudar al OLED de su mayor talón de Aquiles: “Como es orgánico, se degrada al operar al aire en presencia de humedad u oxígeno. Por eso el encapsulado es la clave para su conservación”, explica Angel Luis Alvarez Castillo, cofundador e investigador del Grupo de Optoelectrónica Orgánica de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Los OLED destacan por el contraste, color y velocidad de sus imágenes. Su capacidad de emitir luz, según académicos como Castillo, hace que su aplicación en televisores suponga un abismo respecto de la tecnología actual: “La pantalla de cristal líquido es un dispositivo muy complejo, de cinco o seis capas. Hace falta una iluminación trasera y cada capa es un filtro de color. Así que como mínimo hacen falta tres filtros más toda la electrónica. Si se pierde luz, se pierde color y contraste. El OLED, al emitir él la luz, no tiene ninguno de estos problemas. Consigue blancos y negros perfectos y colores mucho más reales”. LG estima que la gama cromática de estos televisores, que usan cuatro colores por píxel –los rojo, verde y azul convencionales más el blanco–, es un 120 por ciento superior a la tecnología convencional led.

Este poder de imagen no sólo promete disfrute desde el sofá. Tiene también la potencialidad de cambiar la iluminación en arquitectura. “Hablamos de iluminación 2D. Forrar una superficie con un material capaz de emitir una luz cálida y óptima con el mismo ahorro energético que un led convencional”, explica Castillo. Su compañera de investigación, Coya, agrega: “Y se trata de una luz mucho más agradable que la de los leds convencionales. El blanco que es capaz de dar el OLED es el de la luz del Sol”. De momento, compañías como Osram, LG o Phillips exploraron esta luz bidimensional en pequeños paneles.

Las aplicaciones de esta tecnología no apuntan a una sustitución del silicio, porque, comparativamente con él en velocidad de transmisión de información, está a años luz... por detrás. “Cuando damos las charlas en la escuela para los alumnos, tenemos una diapositiva que explica esto muy claramente: en una vemos a unos velocistas corriendo en una pista de atletismo y al lado el camino de cabras de una maratón. La primera es el silicio y la segunda es la electrónica orgánica”, comenta, con humor, Castillo.

* De El País, de España. Especial para Página/12.

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