EL PAíS › COMO SE FUERON ACUMULANDO LAS DESMENTIDAS A LA SUPUESTA CONSPIRACION

Lo que derrumbó la denuncia

El ex director de Interpol diciendo que todo era falso, los documentos de Timerman, el silencio de AMIA y DAIA, la negativa de Servini de Cubría de habilitar la feria y la de Canicoba Corral de considerar el tema, Stiuso que no le contestaba el teléfono.

 Por Raúl Kollmann e Irina Hauser

El juez Daniel Rafecas hizo en su fallo un prolijo repaso de la forma en la que se fueron refutando las pruebas sostenidas por el fiscal Alberto Nisman en su denuncia. Ocurrió en los días siguientes a su presentación. La aparición en escena del ex secretario de Interpol, el norteamericano Ronald Noble, calificando de falsa la denuncia, prácticamente derrumbó el escrito del fiscal. Sin embargo, una cronología aún más amplia que la hecha por el juez, en base a las pruebas del expediente, demuestra que los golpes fueron demoledores.

Regreso

Por las evidencias que surgen del expediente que instruyen la fiscal Viviana Fein y la jueza Fabiana Palmaghini, parece estar claro que Nisman decidió a fin de año que regresaría de España el 12 de enero. Lo prueba el informe de Iberia y una declaración de una secretaria de la fiscalía AMIA, que además le avisó a la empleada doméstica que Nisman volvía el 12. El fiscal mantuvo su plan de regreso en secreto, al punto de que ni se lo comunicó a su ex esposa, la jueza Sandra Arroyo Salgado, ni a personas de su entorno más cercano. Significó un duro cruce familiar e interrumpir el viaje por Europa con su hija mayor.

¿Por qué volvió? Hasta ahora hay dos versiones. La primera –que también aparece en una declaración de alguien de la fiscalía– es que le había llegado el rumor de que lo querían desplazar de su cargo. Eso lo llevaba a presentar la denuncia en forma apresurada especulando con que una denuncia estruendosa haría muy difícil removerlo. ¿Quién se atrevería a sacarlo? La realidad es que, pese a que familiares de las víctimas del atentado reclamaban que fuera apartado, la procuración ya había hecho cambios en diciembre y no había planes para desplazarlo.

La segunda versión es que Nisman pensó en provocar un enorme estruendo político en plena feria, un momento adecuado por la falta de noticias judiciales. Esto explicaría la falta de preparación del escrito, el apresuramiento y que terminara entregando la denuncia sin acompañar la transcripción de las escuchas telefónicas, algo elemental. Está probado –en especial por la transcripción de los cables de Wikileaks–, que Nisman solía actuar en combinación con la embajada de Estados Unidos.

A todo esto se agrega un dato asombroso que surge del fallo de Rafecas: en la caja de seguridad de Nisman había otro escrito firmado por él con fecha de enero de 2015, que sostiene exactamente lo opuesto a su denuncia: el memorándum no es calificado como un delito, sino como un paso entendible y su objetivo no era ayudar a los iraníes a que eludan a la Justicia argentina sino lo contrario, “sentar a los acusados ante el juez, y de este modo, permitir avanzar la causa hacia el juicio oral”. El texto fue entregado a Rafecas por la secretaria letrada de Nisman, la doctora Soledad Castro.

De manera que el fiscal se tomó un avión desde Madrid el 12 de enero, ya con un conflicto familiar de por medio, para presentar una denuncia a medio hacer y sostenida en supuestos hechos sobre los que tenía también la opinión contraria.

Denuncia

Rafecas enumera lo que pasó en los días siguientes a la presentación de la denuncia de Nisman, el 14 de enero. A eso se agregaron otros hechos que no figuran en el texto del juez.

- El jueves 15 de enero, en conferencia de prensa, el canciller Héctor Timerman presentó la carta que le envió dos semanas después de firmado el memorándum al entonces titular de Interpol, Ronald Noble. Timerman le dice dos veces a Interpol que no podía haber cambios en las órdenes de captura con alertas rojos y que cualquier alteración sólo podía ser obra del juez Rodolfo Canicoba Corral. El documento era lapidario para Nisman, ya que él sostenía que el Gobierno había hecho gestiones para levantarlos.

- El mismo jueves el juez a cargo del expediente AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, fue lapidario: “La denuncia del doctor Nisman tiene escaso o nulo valor probatorio”. El magistrado señaló que se trataba de un trabajo de servicios de Inteligencia sin valor judicial. Para colmo, Canicoba sostuvo que era muy grave que el fiscal hubiera desarrollado un trabajo, que según él le llevó dos años, sin haber notificado a ningún juez.

- La jueza María Romilda Servini de Cubría se negó el mismo día a habilitar la feria para tratar la denuncia de Nisman, por no ser urgente y, sobre todo, porque no acompañó pruebas para sostener la denuncia. Nisman había entregado sólo el texto, sin ningún documento ni los originales de las escuchas telefónicas.

- Las dos organizaciones clave de la comunidad judía, la AMIA y la DAIA, no emitieron un comunicado de respaldo a la denuncia. “Vamos a esperar las pruebas”, dijeron.La mayorìa de las organizaciones de parientes de las víctimas, que ya cuestionaban duramente a Nisman, directamente rechazó su escrito.

- Al día siguiente, Nisman trató de enderezar su denuncia, diciendo que el Gobierno no podía cambiar las órdenes de captura, pero hizo gestiones para alterar el carácter urgente de esas órdenes, levantando los alertas rojos.

- Ese mismo viernes la nueva versión de Nisman recibió un golpe decisivo, cuando Timerman hizo público un mail de Noble en el que el secretario general de Interpol de 2000 a 2014 detallaba todas las gestiones que hizo el canciller para que no se alteraran los alertas rojos. Esto incluyó dos visitas a la sede de Interpol en Lyon. Nisman decía que Timerman fue a la ciudad francesa a negociar la baja de los alertas y Noble lo desmintió en forma categórica: afirmó públicamente, por escrito, lo contrario, que Nisman fue a Lyon a decirle que “el gobierno argentino estaba comprometido cien por ciento con los alertas rojos”.

- El mismo día, Nisman recibió otro golpe durísimo, según declaró el ex jefe de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Antonio “Jaime” Stiuso. Una integrante de la fiscalía sostuvo que Nisman esperaba que le aportaran más escuchas que pudieran respaldar su denuncia. Ese viernes, el ex jefe de Análisis de la SI, Alberto Massino, le dijo que no había más escuchas para aportar.

- El sábado 17 quedó en claro que a Nisman le esperaba un dramático lunes. Había pensado en hacer una presentación en el Congreso, sólo con la oposición presente. Era sencillo: haría una exposición en privado y luego una conferencia de prensa en la que estaría rodeado de las figuras de la oposición que lo apoyarían. Pero el Frente para la Victoria anunció que no sólo iba a concurrir sino que quería que se televisara la sesión. El testimonio de Patricia Bullrich ante Fein evidencia la preocupación que tenía Nisman por las preguntas que le harían los legisladores del FpV. Se iba a enfrentar a un situación muy difícil.

- Ese sábado, Nisman llamó tres veces a Stiuso, entre alertas al Nextel del ex jefe de la SI y llamadas. Consta en la causa que instruye Fein. Stiuso alega que tenía los aparatos en vibrador, pero nada explica que no le haya devuelto las llamadas al fiscal con el que hizo tándem durante diez años. Canicoba Corral había contado que “la lógica indica siempre que el fiscal lidera y el espía es su auxiliar. En el caso de ellos, era al revés. Stiuso era que el que aparecía liderando”. Para colmo, en su declaración ante Fein, Stiuso se diferenció ostensiblemente de Nisman: “Nosotros le dimos las escuchas pero no sabemos cómo las iba a vincular con los funcionarios”; “si me hubiera consultado a mí por la denuncia, le hubiera dado un consejo distinto”. Como decía Ringo Bonavena: “Le sacaron el banquito y lo dejaron solo”.

- El domingo 18, Página/12 publicó una entrevista exclusiva a Noble. El funcionario no tuvo ambigüedades: “Lo denunciado por Nisman es falso. Ningún integrante del gobierno argentino trató nunca de que bajáramos los alertas rojos”. Rafecas tomó esa entrevista como prueba que no hubo delito: si no se trató de levantar los alertas rojos no se favoreció a los prófugos y por tanto no existió encubrimiento. El magistrado menciona también que Noble dijo lo mismo a The Wall Street Journal.

Es decir que aquel domingo, Nisman se encontraba en una situación más que difícil. Interpol lo desmintió. El juez Canicoba Corral sostuvo que la denuncia no tenía valor probatorio. La jueza Servini de Cubría no habilitó la feria y afirmó que Nisman no acompañó las pruebas. La DAIA y la AMIA no apoyaron la denuncia y dijeron que esperarían las evidencias. La ex SIDE no le aportó escuchas que aparentemente esperaba. Stiuso, su referente de los últimos años, no le atendió el teléfono. Al día siguiente tenía que ir al Congreso a defender su acusación y ya no lo haría de la mano de la oposición, sino que tendría que confrontar con el oficialismo.

Por lo que se ve, aquel domingo, el panorama era oscuro.

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