SOCIEDAD › MURIó ENRIQUE FUKMAN, SOBREVIVIENTE DE LA ESMA

El adiós a Cachito

Era miembro de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y dio su testimonio muchas veces, la primera en el Juicio a las Juntas. Decía que la obligación de los sobrevivientes era generar conciencia.

Enrique Fukman, incansable militante por los derechos humanos, falleció ayer a los 59 años. Ex militante montonero, estuvo secuestrado en la ESMA entre 1978 y 1980. Tras el retorno de la democracia fundó junto a otros sobrevivientes la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD) y prestó testimonio infinidad de veces para lograr el castigo a los genocidas pero también para construir memoria y generar consciencia. Durante la última década fue un referente del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVyJ), desde donde fue crítico con los gobiernos kirchneristas. “Cachito fue fiel al lema de la AEDD: ‘Porque luchábamos nos desaparecieron, porque aparecimos seguimos luchando’”, lo recordaron ayer sus compañeros de ese organismo, e informaron que sus restos serán velados en la sala AMIA, en Loyola 1139, hoy a partir de las 16.

“Militaba en la JP-Montoneros, trabajaba en una cooperativa de electromedicina y ayudaba a mi padre en su taller de electricidad. Ese año había empezado a cursar la carrera de ingeniería electrónica en la UBA. Me secuestraron a plena luz del día el 18 de noviembre de 1978, en La Plata y San Juan, y me trasladaron a la ESMA, hasta que fui liberado el 18 de febrero de 1980”, resumió en una de sus tantas declaraciones desde 1985, cuando dio testimonio en el Juicio a las Juntas. Estuvo cautivo en Capucha, en el sótano del Casino de Oficiales y en la Pecera, donde archivaba diarios. “Hacíamos ese trabajo o nos mataban. Estábamos esclavizados”, contaba.

En 1985, junto a Adriana Calvo y Carlos Lordkipanidse, fundaron la Asociación. En 1997 declaró ante el juez Baltasar Garzón y fue querellante en la causa contra Ricardo Miguel Cavallo, el “encargado” de su caso en la ESMA. Desde la reapertura de las causas jugó un rol central como testigo y como querellante. Al cerrar su declaración en el juicio de 2010, explicó frente a Acosta, Astiz & Cía., que la dictadura dejó sobrevivientes de los campos porque “necesitaban que el plan genocida sea conocido para inmovilizar al resto de nuestro pueblo”. “Y ha sido durante todos estos años nuestra obligación la de transformar nuestro testimonio y que no sea un testimonio del horror, que en vez de sembrar terror genere conciencia, construya memoria, y a su vez haga posible que exista justicia en nuestro país”, señaló.

“Los testimonios que brindó a lo largo de los años se caracterizaron por el relato metódico, cargados de detalles e improntas personales que lo hicieron un aporte de alto valor probatorio”, recordó la fiscal Mercedes Soiza Reilly. “Recordar a cada uno de sus compañeros cautivos, evocar cada nombre, intentar no olvidar detalles fue el compromiso que evidenció en cada una de sus intervenciones”, destacó.

A partir de 2006 tuvo un rol central como articulador del EMVyJ. Con su barba inconfundible estuvo en primera fila cada 24 de marzo, para exigir justicia por la desaparición de Jorge Julio López y en infinitas luchas de explotados y perseguidos. “No podemos permitir que en nuestro país se encarcele por reclamar un derecho”, afirmó en enero, a la cabeza de la movilización para exigir la libertad de Milagro Sala. El 26 de junio estuvo en Puente Pueyrredón para conmemorar los 14 años de la Masacre de Avellaneda. “Así como reivindicamos la lucha contra la dictadura reivindicamos las luchas del presente, convencidos de que si nuestros compañeros estuvieran vivos estarían en la calle junto a todos los luchadores populares”, afirmaba.

“Como militante de nuestra Asociación fue protagonista en el enfrentamiento contra la impunidad y la represión, solidario con todos aquellos que se enfrentan a la injusticia”, lo recordó ayer la AEDD. “Incansable, en presente en todas las luchas, sos y serás de los que no se dejaron encandilar por los favores del Estado”, lo despidió el CEPRODH. “Te voy a extrañar mucho, aunque sepa que el que muere luchando vive en cada compañero”, escribió María del Carmen Verdú.”Hasta el socialismo siempre”, lo saludó el Frente de Izquierda y los Trabajadores. “Extrañaremos en cada lucha a Cachito Fukman, un imprescindible, un militante ejemplar. Hasta la victoria compañero”, lo despidió el Frente Popular Darío Santillán.

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Enrique “Cachito” Fukman fue secuestrado el 18 de noviembre de 1978 y liberado en febrero de 1980.
 
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