DEPORTES › RAFAEL NADAL Y NOVAK DJOKOVIC SE ENFRENTAN POR EL TITULO EN WIMBLEDON

Primera final de una era nueva

Será la quinta definición del año entre ambos tenistas. En las primeras cuatro se impuso el serbio, que independientemente del resultado de hoy ya se aseguró el número uno del ranking. El español, por su parte, buscará seguir escribiendo su historia grande.

 Por Sebastián Fest

Desde Londres

Los “años R”, aquellos en los que Roger Federer y Rafael Nadal dominaban, siguen ahí, no se acabaron aún. Pero una nueva era se superpone a la de los dos grandes, y la final de Wimbledon entre Nadal y el serbio Novak Djokovic será hoy el primer capítulo de esa historia. “Vamos a ver qué pasa el domingo (por hoy)”, dijo Nadal. “Voy a dar lo mejor de mí”, añadió, bajándole el perfil a la hazaña que está a punto de intentar.

A Nadal no le gusta recordarlo, pero la historia se le cruza últimamente en cada gran torneo, esos en los que Federer no alza un trofeo desde enero de 2010. El lunes 13 de septiembre de 2010, en Nueva York, igualó a Donald Budge, Fred Perry, Roy Emerson, Rod Laver, Andre Agassi y Roger Federer como uno de los escasísimos hombres en la historia en triunfar al menos una vez en cada uno de los Grand Slam. El domingo 5 de junio de 2011, en París, empató con el legendario sueco Bjorn Borg, hasta ese día el único capaz de ganar seis Roland Garros. Y hoy buscará igualar a Borg y Laver para situarse como el cuarto tenista más ganador de todos los tiempos en cuanto a torneos de Grand Slam. Sumaría 11, y sólo Emerson (12), Pete Sampras (14) y Federer (16) le quedarían por delante.

Nadal jura y perjura que no piensa en los records, y mucho menos en igualar y superar los 16 grandes de Federer: “La carrera de Roger es probablemente imposible de repetir. Sería extraño que el jugador que ganó más Grand Slam en la historia se encuentre con que tres o cuatro años más tarde un jugador gana más que el mejor de la historia, ¿no?”.

El tiempo dará su veredicto, pero de los últimos seis Grand Slam, Nadal ganó cuatro, y hoy tiene la posibilidad de añadir otro más. Triunfó, además, en 10 de las 12 finales de los cuatro grandes que disputó, además de llegar a las finales de Wimbledon 2006, 2007, 2008 y 2010. Ganó las de 2008 y 2010, y en 2009 no jugó por lesión.

Ante semejantes números es casi inevitable que se le pregunte por su lugar en la historia. El dice que prefiere analizarlo una vez que cierre su carrera, algo para lo que a sus 25 años aún falta bastante.

Djokovic, el hombre que a partir de mañana sucederá a Nadal como número uno tras siete años y medio de duopolio de las dos “R”, tiene argumentos importantes para hacer pensar que puede sumar, en su primera final, su primer Wimbledon en un año en el que ganó ya el Abierto de Australia y otros seis torneos. “Quiero ganar Wimbledon”, dijo ayer el serbio de 24 años, que lleva 47 victorias y apenas una derrota en 2011. “Es, sencillamente, algo con lo que sueño desde siempre”. “Ante Rafa, si quiero tener alguna posibilidad de ganar, debo sacar bien y ser agresivo. Ese es el plan de juego”, remarcó el serbio.

El de Nadal, que jugará con el talón izquierdo anestesiado, pasa por mantener en todo momento “la intensidad” ante un rival que, paradójicamente, le planteó este año más dificultades sobre polvo de ladrillo que en superficies rápidas.

El balance de enfrentamientos personales marca un 16-11 a favor de Nadal, que este año perdió las finales de Indian Wells, Miami, Madrid y Roma con el serbio. “Las cuatro veces que gané ante él este año, probablemente me ayuden de alguna manera antes de este partido”, dijo Djokovic, que se apoya en una renovada fortaleza física y mental y una dieta de la que eliminó el gluten para la notable temporada que está viviendo.

“Djokovic es leve favorito”, aseguró Toni Nadal, tío y entrenador del español. “Pero Rafael viene jugando a un muy buen nivel”. Porque “Rafael” está en su salsa. Suele comentarles a sus amigos que Wimbledon es especialmente peligroso para él en los primeros dos o tres partidos, cuando el césped aún reina y correr en la línea de base es más complicado.

Pero una vez que la hierba es arrasada tras miles de pisadas y decenas de horas de juego, sólo queda la tierra compactada en la base. Nadal juega entonces en el All England con la misma confianza con que lo hace en el Bois de Boulogne. Y ya se sabe de lo que es capaz cuando la tierra se funde con sus pies.

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Djokovic y Nadal, saludo en Cayo Vizcaíno. Hoy se miden en Wimbledon.
Imagen: EFE
 
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