DEPORTES › SAN LORENZO NO PUDO PASAR DEL EMPATE COMO LOCAL FRENTE A ARSENAL

Al menos cortó la racha negra

El equipo de Caruso Lombardi, que fue despedido por sus propios hinchas con silbidos, no le encontró la vuelta al partido y falló en las pocas situaciones que generó. La victoria de Estudiantes lo sacó de la zona de descenso.

 Por Daniel Guiñazú

Las mejores noticias para San Lorenzo llegaron por la noche y desde La Plata. Su agónica derrota ante Estudiantes hundió a Quilmes en la zona del descenso y, en paralelo, repuso al Ciclón por encima de la línea de flotación adonde lo había impulsado el triunfo a primera hora de San Martín de San Juan sobre All Boys. Después, lo único positivo para San Lorenzo fue que no perdió y pudo cortar su racha negra de tres derrotas al hilo. Pero el 0-0 ante Arsenal obviamente supo a derrota. La gente despidió al equipo con sonoros silbidos de desaprobación. Y a Caruso Lombardi, las voces que bajaron de las tribunas y las plateas le dejaron en claro que si alguna vez hubo con él un pacto de no agresión, parece haberse roto definitivamente.

San Lorenzo fue hacia adelante (atacar es otra cosa) con todo lo que puede y tiene en este momento. Pero su problema pasó por la falta de confianza a la hora de resolver con la pelota. Y por la inestabilidad para sostener su rendimiento durante un rato largo. San Lorenzo fue de la turbulencia de Julio Buffarini a la frialdad de Alan Ruiz sin escalas intermedias. Empezó corriéndolo a Arsenal por todos lados. Pero cuando el equipo del Viaducto se acomodó en la cancha y Jorge Ortiz consiguió manejar la pelota y los espacios en el mediocampo, el partido se equilibró y pocas veces el Ciclón logró desequilibrarlo con claridad.

Tuvo pasajes de dominio. Pero fueron esporádicos. En esos ratos, hubo un par de cabezazos peligrosos de Stracqualursi (Braghieri le cometió un penal en el primer tiempo que el árbitro Pablo Lunati omitió cobrar), algún remate desde lejos de Ruiz, una escapada que Jara en la segunda etapa resolvió al cuerpo de Campestrini y a tres minutos del cierre, un cabezazo defectuoso de Furch que se fue afuera. Para ganar se necesitaban más fútbol y serenidad. Caruso no los pudo aportar desde el banco con los ingresos del uruguayo Mirabaje y de Furch por Ruiz y Mercier.

En otro momento, mejor, Arsenal se habría aprovechado del estado nervioso de San Lorenzo y lo habría quebrado de contraataque, como más le gusta. Pero después de cuatro derrotas consecutivas, el empate le cerró por todos lados. Pocas veces soltó más hilo del carretel que lo necesario. Cuando lo hizo, en el primer tiempo, Celiz sacudió el travesaño con un pelotazo desde lejos y en el segundo, un zurdazo de Ca-ffa y un cabezazo de Canales se fueron muy cerca. Su cero le permitió a Arsenal cortar la sangría para barajar y dar de nuevo. El de San Lorenzo fue el motivo que le hacía falta a su gente para que tronara el escarmiento a la hora en la que bajaban las primeras sombras en el Nuevo Gasómetro.

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Lugüercio quiere llevarse la pelota, Bianchi Arce lo empuja desde atrás.
Imagen: DyN
 
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