DEPORTES › SE DISPUTAN LAS SEMIFINALES EN ROLAND GARROS

Arman una final con sorpresas

 Por Sebastián Fest

Desde París

Roland Garros comenzará a definir hoy si 2013 es una vez más el año de Novak Djokovic, si el español Rafael Nadal se acerca a Roger Federer en la cuenta de Grand Slams o si la gran sorpresa llega y un hombre de fuera de los cuatro mejores conquista uno de los grandes, algo que no sucede desde el US Open 2009 con Juan Martín del Potro.

“El que gane esta semifinal no es el campeón de Roland Garros, sólo el finalista”, advierte Nadal, siete veces campeón en el Abierto de Francia y ansioso por lograr un octavo título. Si lo logra, se convertirá en el jugador con más partidos ganados en el Grand Slam parisiense, 59, uno más que los 58 del argentino Guillermo Vilas.

“Hemos jugado más de 30 veces, estoy seguro de que uno y otro conocemos el juego del rival realmente bien. Estamos en buena forma y éste es el gran partido de Roland Garros para él y para mí”, analizó Djokovic, que tras ser campeón en Melbourne, Londres y Nueva York busca consagrarse en París, el único grande que le falta.

El serbio derrotó a Nadal un mes y medio atrás, en la final de Montecarlo, un buen precedente para él de cara al mayor desafío que se puede afrontar en el tenis sobre polvo de ladrillo.

Djokovic, más emocional y menos contenido que Nadal a la hora de hablar ante la prensa, prometió conquistar Roland Garros como homenaje a Jelena Gencic, la mujer que a los seis años comenzó a enseñarle a jugar al tenis.

Una derrota de Nadal en semifinales sería todo un movimiento sísmico en el tenis, y un título convertiría a Djokovic en el octavo hombre capaz de ganar los cuatro Grand Slam, una lista que incluye a Nadal, Roger Federer y Rod Laver, entre otros.

La otra semifinal tiene otro tipo de condimentos, porque es cierto que el deporte da muchas veces una oportunidad más, pero la que tienen mañana Ferrer y Tsonga en Roland Garros es demasiado grande como para dejarla pasar. De un lado, el que es quizá el jugador más infravalorado del circuito, un hombre que en su sexta semifinal de Grand Slam aspira a pasar por fin a una gran final. Del otro, el ídolo local, el jugador sobre el que recaen las esperanzas de todo un país que no ve a un hombre de los suyos alzar la “copa de los mosqueteros” desde que Yannick Noah lo hiciera en 1983. Bien puede tratarse de un “ahora o nunca”.

Finalista en 2008 en Australia, las posibilidades de Tsonga se sostienen también en un intangible: Noah nació en Francia, hijo de un inmigrante africano. Exactamente igual que Tsonga. Hoy, o a más tardar el domingo, se verá si la historia se repite.

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JJo-Wilfired Tsonga, el favorito de la multitud en París.
Imagen: EFE
 
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