DEPORTES › GANO EL PARTIDO INAUGURAL DE ESTE MUNDIAL TAN CRITICADO CON UNA EVIDENTE MANO DEL ARBITRO JAPONES

Brasil hizo esfuerzo, pero empieza a recuperarlo

Fue el partido de Neymar, que anotó dos de los tres goles de su equipo, el segundo de penal tras una inexistente falta a Fred que el pito Nishimura se apresuró a cobrar. Más allá de la ayuda, la selección local impuso su jerarquía.

 Por Facundo Martínez

Desde San Pablo

En este Brasil tan devoto, donde hasta Judas es valorado y reconocido con una estación del subte de esta ciudad, una líneas de colectivos y varios comercios, desde hoy habrá un nuevo benefactor al que adorar: el árbitro japonés Yuichi Nishimura, quien colaboró con al menos dos errores groseros con la victoria del seleccionado local frente a Croacia, por la primera fecha del Grupo A de la Copa del Mundo, que ayer quedó oficialmente inaugurada. Para los locales la fiesta fue completa en las tribunas, donde no se escatimaron los aplausos y las constantes ovaciones a Neymar, quien fue retirado de la cancha unos minutos antes del pitazo final; para los visitantes no quedaron más que unos buenos momentos de fútbol ante un rival poderoso y la bronca del entrenador Niko Kovac, quien en conferencia de prensa arremetió contra los fallos del árbitro, que si vuelve a dirigir otro partido de esta competencia será, sin duda alguna, por obra de la providencia.

“Jugamos al fútbol y las reglas deben ser iguales para los dos equipos”, se quejó Kovac, con razón. Es que el árbitro Nishimura le cobró en contra a Croacia un penal que no vio nadie más que él y le anuló un gol por un roce menor del delantero Olic sobre el arquero Julio César en la jugada previa. Esas dos fallas terminaron siendo determinantes en el resultado, y ahora a los croatas no les queda más remedio que ir a llorar a la iglesia.

El partido no debió desvirtuarse así, porque hasta lo que fue el primer error del japonés, las cosas estaban ocurriendo bien, con intensidad y sorpresa. El talentoso volante de Real Madrid Luka Modric –apoyado en los constantes desbordes de Perisic sobre la banda custodiada por Marcelo y del rapidito de Olic sobre la de Dani Alves– conducía a su equipo en el debut hacia un inesperado protagonismo que, frente la altura de su rival, no dejaba de sorprender. Hubo un par de avisos, señales de buenaventura, hasta que llegó ese primer gol que enmudeció por completo a los torcedores locales.

Olic se le escapó a Alves por la izquierda y –en una jugada que se repitió una y otra vez– envió un centro rasante al primer palo, donde Jelanic esperaba para conectar. Sin embargo, el delantero del Hull City inglés falló y Marcelo, al intentar cerrar, se terminó llevando la pelota por delante para poner en ventaja a los visitantes. A diez minutos de comenzado el Mundial, el buen equipo brasileño, que ostentaba la marca de 14 goles en sus últimas seis presentaciones, se vio obligado a levantarse y andar.

La providencia le tiró una mano a Neymar cuando le estampó con indisimulable intención un codazo en el cuello a Modric, devolviéndole tal vez alguna gentileza clásica. Nishimura corrió hacia el astro brasileño con la mano en el bolsillito de las estampitas, en el palco de prensa varios gritaron “lo expulsan”, pero el japonés no encontró nunca la de color rojo, y el crack continuó en la cancha.

Jelavic se perdió el segundo para los croatas, cuando Julio César le contuvo un cabezazo. Fue entonces que Neymar entendió que debía calzarse el traje de salvador y conducir a los suyos a la victoria. El empate fue prácticamente todo de él, con la colaboración de Oscar, que robó la pelota en el medio. Con un zurdazo cruzado desde la puerta del área consiguió la igualdad que trajo algo de paz.

Cuando otra vez el trámite se le complicaba a Brasil, el árbitro cobró un polémico penal. Por poco no lo atajó Pletikosa, que le adivinó el tiro a Neymar y llegó a desviar pero no lo suficiente el trayecto de la pelota. Los torcedores soltaron el grito triunfal. Las cámaras del estadio tomaron el festejo de la presidenta Dilma Rousseff, que levantaba los brazos arengando.

Croacia se rindió ante la evidencia. El gol de Oscar en el último minuto de juego sirvió para terminar de desatar la euforia de los torcedores, que unos minutos antes se habían encendido con una calurosa ovación a su jugador fetiche.

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Neymar saca el zurdazo esquinado que terminará siendo el empate parcial, y celebra con Marcelo y Hulk.
Imagen: AFP
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