ECONOMíA › EMPRESARIOS TEXTILES ADMITIERON EXCESOS, PERO TRASLADARON LA RESPONSABILIDAD

Tironeos por el precio de la ropa

Industriales del sector textil dieron su versión sobre cómo se forma el precio de la indumentaria. Descargaron la mayor responsabilidad en los costos de los alquileres de los locales comerciales y en la distribución. Fue en un congreso de ProTejer.

 Por Javier Lewkowicz

“Evidentemente hay excesos”, admitió el prosecretario de la Fundación ProTejer, Marco Meloni, al referirse al precio final de la ropa de marca, que en más de un tercio se explica por los costos de comercialización y distribución. Los industriales textiles vincularon los altos precios a la renta obtenida por shoppings y entidades financieras. Sin embargo, pertenecen a un sector amparado por medidas comerciales y de esa protección en ocasiones se derivan abusos. De ahí que la Secretaría de Industria los cite regularmente, como a todos los actores beneficiados por las licencias no automáticas y antidumpings, para que den cuenta de la formación y la estabilidad de los precios.

“¿Cómo se forma el precio de la ropa? La distribución de la renta en la cadena de valor”, se llamó el panel que presentaron Meloni y Julieta Loustau, economista de ProTejer. Del precio de una camisa, el hilado representa el 2 por ciento, la industrialización (tejido), el 7, y la confección y el packaging, el 11 por ciento. Es decir que la cadena textil explica un 20 por ciento, que llega al 40 si se agrega el costo asociado al desarrollo de la marca. El 25 por ciento del precio final son impuestos que el productor traslada a los consumidores. Pero el componente más fuerte del costo total es la comercialización y la distribución, que representa el 35 por ciento del precio de la camisa “en vidriera”. El mismo peso tiene en una remera, y es del 30 por ciento para un jean.

La comercialización y distribución carga costos de ocupación y financieros. Dentro del primer grupo, un factor central es el alquiler, ya que en general las marcas pagan mensualmente el 8 por ciento de las ventas totales, con un mínimo que ronda los 40 mil pesos mensuales. Además, están los costos iniciales, como la llave del negocio, que asciende a unos 600 mil pesos. Esos valores, según los industriales, son elevados. “Argentina creció mucho en los últimos años. Eso generó cierta saturación en algunos puntos de venta y provocó que algunos sectores trasladen su poder de mercado a los contratos de alquiler y fijen condiciones abusivas”, explicó a este diario el economista jefe de ProTejer, Mariano Kestelboim.

La misma situación se verifica tanto en los shoppings como en los locales a la calle, ya que en ningún caso existe una legislación que regule el mercado inmobiliario, explican los textiles. “En los shoppings más grandes hay mucha rotación, porque el negocio para el shopping es que la marca pague la llave y la comisión por adelantado y que en el menor tiempo posible sea reemplazada por otra que haga lo mismo. Ese abuso se traslada a los locales a la calle”, indicó el directivo de una marca. Meloni y Loustau estiman que los costos mensuales de ocupación de un local de 100 metros cuadrados en un shopping asciende a 88 mil pesos, que representa entre un 15 y un 22 por ciento de las ventas de una firma que desarrolla y vende ropa.

Por otro lado, los costos financieros asociados al uso de tarjetas de crédito o débito, entre el arancel mensual y los descuentos por la venta en cuotas, representan alrededor de un 8 y un 10 por ciento de las ventas de las marcas, dicen en ProTejer.

Los economistas de la entidad textil aseguran que, encima, los costos de ocupación y financieros (alquiler, publicidad, arancel por tarjetas) se cargan sobre el total facturado, previo al descuento que suelen ofrecer los bancos. De esta forma, las firmas afrontarían un sobrecosto del 5 por ciento. “Siempre las promociones, excepto marcas muy importantes, las paga la marca. Se fijan condiciones comerciales que son muy poco equilibradas en función de quién desarrolla el proceso productivo, diseño y venta”, señaló Kestelboim.

“Hay un problema serio con el costo. La participación de la parte financiera e inmobiliaria es importante. Hay que dialogar para evitar los excesos, salir de los individualismos y del sálvese quien pueda”, concluyó Meloni. No hizo referencia a la responsabilidad de industriales.

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Carlos Tomada, ministro de Trabajo; Jorge Lobais, del gremio textil, y Pedro Bergaglio, de ProTejer.
Imagen: Rafael Yohai
 
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