ECONOMíA › DISTINTAS POSICIONES EMPRESARIAS FRENTE A LA DEVALUACION

Todo es según el cristal con que se mire

La estructura del negocio, del pasivo y de la cadena de pagos definirá ganadores y perdedores hacia el interior del empresariado. Todos estiman que la negociación paritaria con los trabajadores será muy intensa.

 Por Javier Lewkowicz

Los empresarios locales ligados a la producción adoptaron ante la fuerte depreciación del peso una actitud de alerta. El escenario es incierto, pero hacen cálculos y, a pesar de esperar resultados desparejos según el sector, saben que están frente a una situación donde corren con ventaja: por regla, la devaluación deprime salarios y hace ganar más dinero al capital. Sin embargo, la estructura del negocio, del pasivo y de la cadena de pagos define ganadores y perdedores hacia el interior del empresariado. Todos estiman que la negociación paritaria, que es la instancia donde los trabajadores pueden recomponer parte del salario, será muy intensa.

Para productores y cerealeras del campo, la situación es muy positiva, porque invirtieron barato y van a vender caro la cosecha. En el sector automotor, la ecuación de rentabilidad va a mejorar, pero hay preocupación porque el aumento de los precios de los autos importados puede llevar a que mayor cantidad de modelos queden afectados por el impuesto a los autos de lujo. La metalurgia y sectores pymes acortarían su cadena de pago para no perder capital de trabajo, aunque la corrección cambiaria los beneficia porque encarece a la competencia importada. En la industria alimentaria preocupa cómo sigue el acuerdo de precios. Hay importadores que analizan suspender las ventas hasta que la referencia de precios se aclare.

Muchos están de vacaciones, otros no llegaron a reunirse para analizar la situación. Transmiten intranquilidad por la incertidumbre que genera la fuerte devaluación del peso. “El problema es que no se sabe cuál es el techo del dólar en el corto plazo”, repiten varios. De todas maneras, son en líneas generales los actores privilegiados en el nuevo escenario macroeconómico, porque es esperable que trasladen a los precios el aumento de los costos de insumos, de bienes de capital importados y de otros “tran-

sables” (bienes exportables que absorben el aumento del dólar). Pero incluso dentro del universo empresarial, la situación es heterogénea.

Los primeros beneficiados son los sectores que exportan mucho y venden poco al mercado interno. El agro es un ejemplo, en particular porque el grueso de la siembra ya tuvo lugar. La siembra de soja está prácticamente terminada, así que la inversión en semilla, herbicidas y otros insumos fue realizada a un tipo de cambio más bajo, pero la cosecha se venderá caro por la devaluación. La situación es relativamente similar en maíz. “Va a ser un buen negocio en pesos para el productor. El resto de la cadena de producción ve con preocupación el encarecimiento de su insumo principal”, indicó a Página/12 Martín Fraguío, director ejecutivo de Maizar. El trigo ya se cosechó, así que el impacto positivo de rentabilidad es rápido. Los cultivos tradicionales, junto a la carne, leche y sus derivados, y cultivos regionales, como las frutas de exportación, son transables que absorben el aumento del tipo de cambio y tienen impacto negativo en los salarios. Otro sector muy beneficiado es la minería.

Un paso adelante en la cadena está la industria alimentaria. “Hay bastante preocupación porque no se sabe hacia dónde va el Gobierno. Hay distintos grados de incidencia sobre los costos, según el peso de insumos importados y de los stocks acumulados”, dicen fuentes del sector. El acuerdo de precios, que prevé una revisión trimestral de la lista, fue ayer uno de los ejes de la discusión. Esperarán unos días para pedir una reunión con el secretario de Comercio, Augusto Costa. En el nuevo contexto de mayor tensión sobre la inflación, el correcto abastecimiento en las góndolas de los productos del acuerdo de Precios Cuidados toma un carácter todavía más importante como refugio para el bolsillo de los trabajadores. Una caída del salario afectaría las ventas de las empresas y al empleo.

En la industria automotriz ayer un tema de conversación fue en qué medida la suba en el precio de los vehículos importados de Brasil puede dejar antes de lo previsto a varios modelos adentro del impuesto a los autos de lujo. “En los importados no brasileños no hay tanto problema porque el mercado ya está parado por el impuesto”, manifestó a este diario una fuente del sector. Para los autos fabricados en el país, dicen, el impacto por ahora es relativo, porque hay stocks acumulados y también una buena parte del costo valuado en pesos. En las exportaciones, la ganancia va a aumentar, aunque no en el nivel del tipo de cambio, porque el sector también utiliza insumos dolarizados como la chapa que producen las grandes siderúrgicas, como Techint y Aluar, que ven crecer ahora sus ingresos.

En la metalurgia marcan el efecto negativo sobre el capital de trabajo que genera el descalce entre la facturación y el cobro de la mercadería. “Es importante que esto no afecte el nivel de actividad. En eslabones con mucho costo importado se pueden acortar los plazos de pagos. Un dólar más alto nos hace más competitivos, pero cada empresa afronta una situación peculiar así que pueden venir meses delicados”, dijo a este diario Marco Meloni, presidente de ProTejer e integrante de la Cgera. Miguel Ponce, de la Cámara de Importadores, quien se reunió ayer con Augusto Costa, advirtió que algunas empresas analizan frenar ventas para mantenerse en stocks y no perder el valor de sus activos.

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Para los autos fabricados en el país, el impacto por ahora es relativo porque hay stocks acumulados.
 
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