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El mercado festejó que la Reserva Federal no moviera la tasa de interés

La Reserva Federal (banca central estadounidense) mantuvo en 5,25 por ciento anual la tasa de corto. Subieron las bolsas y los bonos. Esa política es una buena noticia para los países emergentes.

 Por Claudio Zlotnik

En medio de la discusión sobre si la economía estadounidense va camino a una recesión, la Reserva Federal (banca central estadounidense) decidió mantener sin cambios la tasa de interés, por segunda vez consecutiva. El costo del dinero quedó en el 5,25 por ciento anual. Hubo una reacción positiva en los mercados financieros: el índice MerVal subió 0,6 por ciento y, en Wall Street, el Dow Jones avanzó en esa misma magnitud y quedó a un paso de quebrar su record histórico.

En su comunicado, la FED volvió a alertar sobre los riesgos inflacionarios, pero los financistas no creen que ésa sea la principal preocupación de la coyuntura. Tanto en Wall Street como en la city porteña sostienen que la caída en el precio del petróleo, de alrededor del 20 por ciento durante el último mes, desinfló presiones inflacionarias, y que la advertencia de la Reserva Federal fue más testimonial que empírica.

La estabilidad de la tasa internacional es una buena noticia para la Argentina y para los demás países emergentes. La posibilidad de que el ciclo alcista continuara fue una amenaza durante el primer semestre del año. No obstante, aunque más nítida desde el punto de vista monetario, la situación actual se encuentra bajo signos de interrogación.

El punto central refiere a las perspectivas de la economía estadounidense. Después de 17 alzas consecutivas de la tasa en los últimos dos años, ahora algunos están planteando si ese ajuste no fue excesivo. El debate es si la desaceleración actual desembocará, o no, en una recesión. “La reacción inicial de los mercados apuesta a que no habrá mayores inconvenientes. Pero hay que esperar para dilucidar lo que vendrá”, señaló a Página/12 el especialista en finanzas internacionales José Siaba Serrate. “Hay riesgos de una recesión”, añadió.

Si se diera un escenario de crisis en Estados Unidos, la Argentina saldría perjudicada. Habría una caída en los precios de las materias primas, el principal rubro de exportación del país. La posibilidad de una desaceleración brusca de la economía estadounidense reaviva los mismos temores que, en su momento, había generado la chance de una suba más pronunciada de la tasa de interés. Aunque algunos especialistas argumentan que el precio de la soja depende de lo que suceda en China más que en Estados Unidos, un eventual derrape de los valores de los commodities perjudicaría sensiblemente la economía argentina.

Por ahora, los signos de desaceleración económica en Estados Unidos aparecen indiscutibles. El crecimiento, que en el primer trimestre del año había sido del 5,6 por ciento en términos anualizados, ya está en el 3,5 por ciento. Hay consenso entre los analistas en que la expansión del PIB caerá por debajo del 3 por ciento. La pregunta es cuánto menos.

Así como el escenario del crecimiento cambió en forma notable, lo mismo parece suceder con la inflación. La baja del precio del barril de crudo desactivó las expectativas más alarmistas. Y el hecho de que en los últimos dos meses haya habido deflación a nivel mayorista (en la serie que no toma en cuenta los rubros más volátiles, como alimentos y energía) ayudó a despejar los peores augurios.

Pese a este contexto, el comunicado de la Reserva Federal mantuvo el lenguaje ambiguo. “La extensión y oportunidad de ajustes adicionales que puedan ser necesarios para controlar los riesgos (inflacionarios) dependerán de la evolución del pronóstico tanto sobre inflación como del crecimiento económico, en base a la información que se reciba”, destacó en uno de sus párrafos principales. Uno de los argumentos principales para dejar intacto el costo del dinero fue lo que ya se denomina “la recesión inmobiliaria”. Mes a mes, el índice que mide la evolución de la construcción y ventas de nuevas casas viene cayendo. El mes pasado fue del 6 por ciento. Esta realidad, sumada a un mercado laboral mucho más débil que hace un par de meses, les sirve a los directores de la FED para ser más conservadores en sus decisiones.

La votación en el Comité Monetario Federal fue masiva a favor de mantener la tasa. Hubo 10 votos contra 1. El único que quiso elevar el costo del dinero fue el presidente de la FED de Richmond, Jeffrey Lacker, al igual que lo había hecho en la reunión del 8 de agosto. Mientras tanto, la atención de los financistas está puesta en algunas variables clave de la economía estadounidense: el costo de la energía, la creación de puestos de trabajo y los gastos de los consumidores.

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Ben Bernanke, titular de la FED, no cambió la tasa por segunda vez consecutiva.
 
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