EL MUNDO › TOMAS, BOICOTS, ASESINATOS Y RENUNCIAS DE CANDIDATOS AMENAZADOS EN MéXICO

Cerró una campaña de miedo y violencia

Pese a ese aumento de la violencia, la caída de la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto y de las fuerzas políticas tradicionales, las encuestas siguen mostrando como vencedor en las elecciones al gobernante PRI.

A la cero hora de hoy terminó la campaña de los comicios parlamentarios y regionales del domingo en medio de un creciente boicot de maestros y familiares de los 43 estudiantes desaparecidos en Guerrero y varios estados con tomas de oficinas electorales y destrucción de boletas, tras el último asesinato de un diputado local en la capital de México, el último de la ola de violencia desatada desde marzo.

Pese a ese aumento de la violencia que también provocó el abandono de candidatos amenazados por el narcotráfico, la caída de la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto y de las fuerzas políticas tradicionales, las encuestas siguen mostrando como vencedor en las elecciones al gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque también crece el abstencionismo.

Maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) bloquearon ayer el aeropuerto internacional de Oaxaca como parte de sus acciones de boicot a los comicios. También en la madrugada de ayer un grupo de choque formado por simpatizantes del centrista PRI y del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), con apoyo de militares, desalojó de su sentada en la plaza central de Tlapa la protesta del Movimiento Popular de Guerrero (MPG) que se mantiene desde octubre y promueve el boicot de las elecciones y justicia en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos.

El grupo de choque del PRI y el PRD incendió vehículos, casas de campaña y mobiliario horas después de que activistas del MPG irrumpieran en la sede del Instituto Nacional Electoral (INE) en Tlapa, corazón de la montaña de Guerrero y quemaran 116.000 papeletas. La plaza fue sitiada por soldados y los miembros del movimiento de protesta se replegaron pero advirtieron que recuperarán el lugar con apoyo de la policía comunitaria.

El lunes por la noche fue asesinado en el municipio de Valle de Chalco, estado de México, el aspirante a diputado local Miguel Angel Luna, del PRD, que se encontraba en su casa de campaña cuando varios individuos le dispararon y lo hirieron mortalmente en la cabeza y el tórax, con lo que suman siete los candidatos asesinados en la campaña electoral.

Pese a que los mensajes del gobierno mexicano buscan reflejar normalidad, como cuando el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio, negó hace unos días que el Ejecutivo se haya visto rebasado por la violencia y aseguró que el país “no está en llamas”, los ataques desataron alarmas.

El propio secretario reconocía que al menos 20 candidatos están recibiendo protección por parte de las autoridades y admitía la imposibilidad de otorgarla a los miles de aspirantes que se presentan a los 1996 cargos, incluidos 500 diputados federales y los gobernadores de nueve estados.

Según expertos se ha registrado un incremento significativo de la violencia en relación con los procesos electorales de 2012 y 2009, cuando ya se produjeron algunos asesinatos de candidatos.

Pese a que los estados donde más violencia se ha registrado en los últimos meses por la lucha entre cárteles del narcotráfico son Guerrero, Tamaulipas, Michoacán, Oaxaca y Jalisco, los eventos trágicos contra candidatos o sus equipos sucedieron en los distintos estados del país.

Ya en la precampaña, a comienzos de marzo, la precandidata del PRD a la alcaldía del municipio guerrerense de Ahuacuotzingo, Aidé Nava, fue secuestrada y decapitada.

Solo unos días después, la candidata a diputada federal del derechista Partido Acción Nacional (PAN), Gabriela Pérez Cano, y su asistente sufrieron una agresión en el estado de Morelos, cuando fueron encañonados y amenazados. En abril, el candidato a la alcaldía del Partido Social Demócrata (PSD), Mauricio Lara, del estado de Morelos, fue atacado a balazos y el candidato a gobernador del partido Movimiento Ciudadano en el estado de Guerrero, Luis Walton, fue encañonado junto con su equipo de campaña en un municipio de Chilapa.

El candidato a la alcaldía del PRI de este municipio, Ulises Fabián, fue asesinado el 1º de mayo por un grupo armado. El 14 de mayo, Enrique Hernández, candidato a la alcaldía de Yurécuaro en Michoacán por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) también fue asesinado y, un día después, moría otro candidato del PRI a regidor en el municipio de Huimanguillo, en el estado de Tabasco, Héctor López Cruz.

La pasada semana fueron dos los fallecidos. En Puebla, José Salvador Méndez, asesor de campaña del candidato priísta a diputado federal, Lorenzo Rivera Sosa. En la Ciudad de México, Israel Hernández, coordinador de la candidata a diputada local del PRI, Aida Beltrán, moría en un tiroteo frente a la casa de la aspirante.

En todo este tiempo fueron muchos los que no aguantaron y se retiraron de la campaña por amenazas del narcotráfico, como el candidato a diputado federal del Movimiento Ciudadano en el estado de Sinaloa, Gerardo Brambilla, o la candidata a la alcaldía de un municipio de Guerrero de Morena, Valentina Rosendo. Pese a que el Instituto Nacional Electoral asegura que el país entero está listo para las elecciones del 7 de junio, los distintos focos de tensión o de violencia mantienen vigente la posibilidad de que en algunas zonas no puedan celebrarse o hacerlo normalmente.

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Un contingente del ejército mexicano abandona las instalaciones del Instituto Nacional Electoral en Oaxaca.
Imagen: EFE
 
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