EL MUNDO › HEZBOLA AMENAZA LLEVAR LA GUERRA AL SUR DE HAIFA

Israel se reagrupa y ataca por aire

Mientras Condoleezza Rice regresó a la región para armar e impulsar una negociación, el ejército israelí bombardeó 60 objetivos de la milicia chiíta, cuyo líder Hassan Nasralá amenazó con lanzar más cohetes de largo alcance y dijo que su fuerza está intacta. Ayer murieron otros 14 civiles en el Líbano y 2 guerrilleros en Gaza.

Israel se vio obligado a retirarse ayer de la ciudad libanesa de Bint Jebel, al tiempo que prosiguieron los bombardeos aéreos contra distintos objetivos de Hezbolá. En el plano diplomático, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, regresó a la región para impulsar un plan de paz e Israel rechazó un pedido de la ONU de una “tregua humanitaria” para hacer llegar asistencia a miles de civiles atrapados en el sur del Líbano.

La retirada de la sureña localidad libanesa de Bint Jebel tras una semana de choques con Hezbolá reveló las dificultades israelíes para empujar hacia el norte a la guerrilla con ofensivas terrestres. Las fuerzas israelíes habían lanzado su fallida ofensiva para conquistar esa ciudad el 23 de julio, en un intento por privar a Hezbolá de su principal bastión en el sur del Líbano. Sin embargo allí sufrieron su peor golpe, cuando el miércoles pasado murieron catorce soldados en una emboscada, lo que llevó a las autoridades militares israelíes a limitar las ofensivas terrestres al pueblo tomado de Maroun al Ras, e intensificar los ataques aéreos en todo el Líbano.

En este sentido, la aviación israelí informó que lanzó más de 60 ataques aéreos contra distintos objetivos de la milicia chiíta, entre ellos 37 edificios usados por Hezbolá como cuarteles o arsenales. Dos de los bombardeos destruyeron el puente sobre el río Orontes, en el valle de la Bekaa, cerca de la frontera con Siria, con lo que la ciudad libanesa de Hermel quedó aislada del resto del país. Al menos doce civiles murieron en los bombardeos, entre ellos una mujer y sus cinco hijos, fallecidos bajo los escombros de una casa de tres pisos atacada en la localidad de Nabatiyeh, centro del Líbano, y seis civiles más en otro bombardeo en Ain Arab, en el sureste del país.

Mientras continuaban los combates, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, llegó otra vez a Medio Oriente con un paquete de propuestas para terminar con las hostilidades. El plan de Rice busca un acuerdo internacional en torno de una fuerza multinacional bajo mandato de la ONU que pueda ser desplegada en el sur del Líbano. También propone desarmar a Hezbolá e integrar su brazo armado al ejército libanés, un compromiso para resolver el estatus de un pequeño territorio ocupado por Israel y reclamado por el Líbano, establecer una zona vedada en el sur del Líbano, que Hezbolá libere a los soldados israelíes que mantiene de rehenes y un plan para reconstruir el Líbano. La funcionaria estadounidense se reunió ayer por la noche en Jerusalén con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, para discutir estas medidas y hoy planeaba mantener encuentros con otros ministros israelíes, entre ellos el de Defensa, Amir Peretz.

Uno de los temas que más preocupan a la comunidad internacional es el humanitario. Israel rechazó un pedido de la ONU de aceptar una tregua de tres días para hacer llegar asistencia humanitaria a miles de civiles atrapados en el sur del Líbano y para evacuar a los heridos. “No hay ninguna necesidad de una tregua temporal de 72 horas, porque Israel ya abrió corredores humanitarios hacia y desde el Líbano para que ingrese la asistencia y se evacue a extranjeros”, dijo el vocero del gobierno israelí Avi Pazner. En una rápida reacción, el gobierno libanés condenó la negativa israelí a aceptar la tregua y la calificó como un “crimen contra la humanidad”.

Por su parte, Hezbolá siguió amenazando a su enemigo Israel. El líder de la milicia fundamentalista, Hassan Nasralá, dijo ayer que atacará las ciudades del centro de Israel si ese país continúa su agresión contra el pueblo libanés, después de haber disparado el viernes cinco misiles tierra-tierra contra Afula, a unos 50 kilómetros de la frontera. “Afula es sólo el comienzo. Muchas ciudades del centro (de Israel) serán blanco de nuestro ataques si prosigue la agresión contra nuestro pueblo”, dijo Nasralá, quien también criticó el regreso de Rice a Medio Oriente. “Riceregresa a imponer condiciones al Líbano en el marco de su plan sobre el nuevo Medio Oriente”, declaró en la emisora de su partido, Al Manar.

Nasralá también aseguró que Israel no logró ningún objetivo militar en el Líbano. “Todo lo que pudo hacer el enemigo fue destruir las infraestructuras del país. Esas no son realizaciones militares, eso es salvajismo –aseguró el dirigente–. Si vemos hoy intentos de encontrar una solución a la crisis es a causa de la gloriosa resistencia de Hezbolá y del pueblo libanés.”

El otro frente de guerra también estuvo activo ayer. Israel bombardeó la Franja de Gaza y envió tropas a una parte de la región de donde acababa de retirarlas, en el marco de una ofensiva para rescatar a un soldado capturado y que ya dejó casi 150 palestinos muertos en un mes. Además, un supuesto jefe militar del movimiento Yihad Islámica y otro miembro de un grupo armado fueron muertos por soldados israelíes en Nablus, en el norte de Cisjordania. En tanto, el presidente palestino, Mahmud Abbas, volvió a pedir la liberación de palestinos presos en Israel y dijo que su excarcelación no puede condicionarse a la liberación del soldado israelí, en poder de facciones distintas del partido de Abbas.

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Unida móvil de artillería israelí dispara contra el Líbano desde el otro lado de la frontera.
Imagen: EFE
 
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