EL MUNDO

El pasado que condena a McCain

El candidato republicano negó haber tenido un affaire con una abogada lobbista a la que habría favorecido ante el Congreso.

 Por Antonio Caño *

Desde Dallas

John McCain desmintió ayer punto por punto una información del diario The New York Times que le atribuye al senador una actuación deshonesta, hace una década, a favor de compañías de comunicación representadas en Washington por una abogada con la que el candidato republicano mantenía entonces una estrecha relación, se sugiere que de carácter amoroso.

McCain negó en una rueda de prensa haber tenido relaciones sexuales con Vicki Iseman, que trabajaba para un despacho que actúa como lobby ante el Congreso. Negó también haber dado jamás trato de favor a ninguno de los clientes de esa mujer, a la que reconoció como “una amiga”. Desmintió que, tal como publica el periódico, hubiera sido advertido por sus asesores sobre el peligro que representaban esa conducta y esa relación. Y aseguró que nunca tuvo conocimiento de los supuestos contactos de sus colaboradores con la propia Iseman para pedirle que no volviera a acercarse al senador. “Nunca he hecho nada para perder la confianza que los ciudadanos tienen en mí. Todas las decisiones que he tomado en mi vida han sido en el mejor interés de Estados Unidos”, aseguró McCain. A su lado, su esposa, Cindy, manifestó que ella y su familia confían en él.

Estas revelaciones, publicadas por el Times en primera página, pero no como noticia dura, sino como parte de un reportaje con fuentes anónimas sobre la ética de McCain a lo largo de toda su carrera, han interrumpido en seco la campaña electoral norteamericana y han dado paso a una amplia gama de especulaciones, que van desde el posible fin de la carrera de McCain hasta un simple incidente en el que puede perder más el medio implicado que el objeto de su información.

La historia se remonta a 1998, cuando McCain era presidente del Comité de Comercio del Senado y preparaba su primer intento de ser candidato presidencial. Una de las banderas de esa campaña era, como lo es ahora, la integridad personal del senador, puesta en duda durante sus primeros años como congresista, pero probada después al convertirse en uno de los campeones del Capitolio en la lucha contra las irregularidades de la financiación política. Según la información del periódico, sus asesores en aquella campaña presidencial consideraron muy estrecha la relación de McCain con Iseman. Sobre todo, cuando se trataba de actos en los que tomaban parte empresas para las que Iseman hacía lobby precisamente ante el comité de McCain. Coincidiendo con su relación con Iseman, McCain, desde su posición en el Comité de Comercio del Senado, escribió cuatro cartas a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), la agencia reguladora en la materia, defendiendo las causas de varios de los clientes de su amiga lobbista.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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El republicano John McCain junto a su esposa, Cindy.
Imagen: AFP
 
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