EL MUNDO

Perfiles de los candidatos

HENRIQUE CAPRILES RADONSKI

La esperanza opositora

En cada reportaje que le hacen, Henrique Capriles Radonski recuerda con orgullo haber sido el diputado más joven de la Asamblea Nacional. En 1998 tenía 25 años cuando fue elegido legislador por el ala más conservadora del partido democristiano Copei. El hoy candidato único de la Mesa de Unidad Democrática, una heterogénea coalición de partidos, se declara admirador del ex presidente brasileño Lula Da Silva y, mostrándose confiado en que ganará, ya ha dicho que su primer destino como presidente será Brasil.

El candidato opositor, que levanta las banderas de la democracia y la libertad de expresión, estuvo preso cuatro meses acusado de haber participado del acoso a la embajada cubana durante el efímero golpe de abril de 2002 contra Chávez. En ese momento, Capriles era alcalde del municipio de Baruta, Caracas, en donde estaba ubicada la sede diplomática. Recordada es la imagen suya trepando por la escalera para tener un diálogo con los funcionarios cubanos mientras una horda de manifestantes rompía los autos diplomáticos y cortaban los cables de luz. El alcalde insistió en revisar las instalaciones para ver si se refugiaban dirigentes chavistas y la embajada lo denunció por desconocer el derecho internacional de otorgar asilo. De su paso por la cárcel ha dicho en una oportunidad: “Afiancé mis valores religiosos, soy un servidor de la virgen”.

Tiempo después, Capriles era reelecto alcalde. Sin embargo, se volvió más popular para la derecha cuando en 2008 le ganó la gobernación de Miranda a uno de los principales dirigentes chavistas: Diosdado Cabello –hoy peso pesado de la campaña del oficialismo–. Miranda es el segundo estado más poblado de Venezuela, con casi tres millones de habitantes.

Capriles Radonski nació el 11 de julio de 1972 en cuna de oro: los Capriles son accionistas de medios de comunicación y los Radonski de una cadena de cines. Este abogado de 40 años, que fue coordinador del partido de derecha Primero Justicia hasta 2008, se impuso en las primarias de la Mesa de Unidad en febrero pasado. Aspira ganarle la presidencia a Chávez bajo el slogan “hay un camino”. “Chávez plantea el camino al socialismo del siglo XXI, yo planteo el del progreso.” En uno de sus últimos discursos de campaña, Capriles anunció que le devolverá la licencia al canal Radio Caracas Televisión (RCTV), un medio que apoyó abiertamente el golpe de 2002. Entre otras confesiones, Capriles se dice admirador de Mandela, porque cree que su figura “encaja perfectamente en el momento de Venezuela”.

Capriles ha jurado que no esconde un paquete neoliberal bajo la manga, una acusación que le hizo el gobierno y que se sustenta en el hecho de que él representa a sectores afines al libre mercado, que habrían escrito un borrador sobre los pasos a seguir de la Mesa de Unidad. Durante la campaña dijo que mantendrá las misiones sociales, pero que revisará los acuerdos con Cuba. El joven de sonrisa fácil se inspiró en el modelo brasileño para plantear como propuesta de su eventual gestión el programa Hambre Cero. “Considero que ese modelo le permitió a Brasil sacar de la pobreza a 30 millones de personas, pero además generar una economía que no es el Estado dando dinero, sino el Estado siendo un promotor”, declaró Capriles. Lula ha apoyado públicamente a su rival.

HUGO CHAVEZ FRIAS

Por un nuevo mandato

Hugo Chávez Frías vio cómo su sueño se iba transfigurando a medida que crecía, que maduraba: el sueño de ser pintor se transmutó en el de ser un beisbolista a imagen y semejanza de su admirado Látigo Chávez, el sueño de beisbolista dio paso al de soldado y siendo militar entendió que su mayor sueño era avanzar en la integración latinoamericana tomando como suya la aspiración de Simón Bolívar.

Chávez recuerda que abandonó su sueño de ser un gran beisbolista cuando estudiaba en la Academia Militar. Allí reconoció que le gustaba ser soldado y entonces, sintiendo culpa, fue hasta la misma tumba de Látigo Chávez y le pidió perdón. Se recibió de subteniente en 1975, cuando tenía 21 años. Estudió Ciencias y Artes Militares en el área de Ingeniería y alcanzó el grado de teniente coronel.

Fue el 4 de febrero de 1992 el día en que el militar Chávez se hizo conocido súbitamente, luego de comandar el golpe frustrado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez. Chávez, quien lideró un grupo de 300 paracaidistas de boinas rojas, se rindió con la condición de poder dirigirse al pueblo por televisión. Dijo una frase que quedó grabada en la historia: “No logramos los objetivos... por ahora”. Por el levantamiento militar acabó preso y dos años después el gobierno de Rafael Caldera lo indultó. Pero tuvo que dejar el uniforme. Esa decisión lo puso de lleno en el próximo sueño: el liderazgo político. Creó el Movimiento V República con el que llegó a la presidencia en 1998.

El proceso de cambio que encarnó Chávez desde entonces apunta a redistribuir la renta petrolera, a cambiar la lógica capitalista. Entre el 11 y el 14 de abril de 2002 en Venezuela pasó de todo: fracasó un golpe de Estado, la fuerza armada destituyó y restituyó al presidente, hubo 20 muertos y más de 110 heridos. Chávez cree que fueron tres los disparadores de lo sucedido: una nueva actitud de EE.UU. tras el atentado a las Torres Gemelas (septiembre de 2001), que comenzó entonces a alentar a la oposición venezolana; segundo, que se hayan aprobado unas leyes que legislaban sobre recursos esenciales del país como hidrocarburos y tierras y, tercero, la conformación de un grupo de militares que se alió con la oposición.

A nivel latinoamericano, Chávez se lanzó a la política de integración. La Cumbre de Mar del Plata de 2005 resultó en un amplio rechazo de los países de la región al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que proponía George W. Bush. “ALCA, al carajo”, dijo Chávez a una entusiasta multitud parado junto a su par boliviano Evo Morales. A esa altura su enemistad con Washington formaba parte de su retórica habitual.

Fue ese año, 2005, en que Chávez anunció que se dirigía hacia la construcción de un socialismo. Durante ese período la Asamblea Nacional, entonces monolítica dado que la oposición no se había presentado a las legislativas, aprobó leyes de nacionalización de todos los proyectos petroleros en el país. El líder bolivariano, que la oposición tilda de antidemocrático, se presentó ante el electorado unas quince veces y sólo perdió en el referéndum de 2007 sobre la reforma constitucional. Después de darle batalla al cáncer, Chávez hoy pelea por ganar un nuevo mandato porque, como dijo reiteradas veces, se juega la vida.

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