EL PAíS › LOS DIPUTADOS VOTABAN LA MEDIA SANCIóN PARA EL PROYECTO DE MOVILIDAD JUBILATORIA

Con medio aumento dentro del bolsillo

Hubo negociaciones hasta último momento y se incluyeron cambios aprobados por el Ejecutivo, pero la mayor parte de la oposición no acompañaba la iniciativa oficial. El kirchnerismo confiaba en aprobar la ley con amplio margen.

 Por Miguel Jorquera

Al cierre de esta edición, la Cámara de Diputados se aprestaba a votar el proyecto de movilidad jubilatoria. Acompañado por algunos aliados, el kirchnerismo confiaba en lograr los votos necesarios para darle media sanción a la iniciativa. Después de arduas negociaciones con la oposición, que se prolongaron hasta avanzada la tarde, el oficialismo abrió el texto oficial a una modificación, con la venia que llegó desde la quinta presidencial de Olivos: la incorporación del índice de Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte) como componente de la variable salarial de la fórmula de cálculo. La otra mitad de los ajustes semestrales de los haberes, que se implementarían a partir de marzo de 2009, dependerá del aumento de la recaudación tributaria (IVA, Ganancias, etc.) destinada a la seguridad social. El grueso de los bloques opositores insistió en que los ajustes se apliquen únicamente a través del índice de aumentos salariales.

Las negociaciones entre oficialismo y oposición arrancaron por la mañana, se paralizaron al mediodía y se reanudaron a primera hora de la tarde, aunque nunca lograron un acuerdo para votar juntos el proyecto del Gobierno. Después de dos semanas en “busca de consensos amplios”, las posibilidades de lograr coincidencias se derrumbaron ante la negativa del oficialismo de modificar la fórmula de cálculo de los futuros ajustes a jubilados y pensionados. El kirchnerismo fue al recinto con su propio dictamen y la oposición –Solidaridad e Igualdad, Coalición Cívica, radicales, socialistas, Proyecto Sur y el macrismo– se abroqueló detrás de una “propuesta alternativa”.

El presidente de la comisión de Previsión, Juan Carlos Díaz Roig, reivindicó el “amplio debate” y se lamentó de no haber alcanzado el acuerdo con los bloques opositores. “Pobres de aquellos que dicten leyes injustas”, dijo en el recinto el diputado kirchnerista, que abrió su discurso recurriendo al párrafo bíblico de Isaías para destacar las “bondades” del proyecto y los cambios que se hicieron. Enumeró, entre ellos, la ratificación que los futuros aumentos alcanzarán a todos los haberes; incluyendo a quienes cobran las jubilaciones mínimas y sobre todo el importe del haber. Era el primer orador en el recinto y terminó su discurso casi a las ocho de la noche.

Walter Agosto, que preside la Comisión de Presupuesto, dedicó su discurso a justificar “técnicamente” los distintos componentes de la fórmula, como “garantía de sustentabilidad” de la movilidad. Luego explicó la última modificación que introdujo el oficialismo: la incorporación del Ripte, junto a la encuesta que realiza el Indec, para calcular los aumentos salariales (que componen la mitad de la fórmula), aunque “siempre se tomará el que arroje el porcentaje más alto”. La venia para su incorporación llegó desde la Quinta de Olivos, donde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se reunió con los secretarios de las dos centrales sindicales, Hugo Moyano de la CGT y Hugo Yasky de la CTA; el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y el director de la Anses, Amado Boudou (ver aparte).

Sin acuerdo ni consenso, la mayoría de la oposición se unificó en un dictamen “alternativo” que reunía los principales cuestionamientos al proyecto oficial. Hasta último momento, la lista de reclamos formó parte de sugerencias de cambios a la iniciativa, que el oficialismo no aceptó con un argumento que se encargó de reproducir en los pasillos del Congreso: “siempre que acercamos posiciones nos suben la vara”.

Quienes más insistieron en tratar de arribar a un acuerdo con el oficialismo a lo largo de todo el debate en las comisiones se convirtieron en los más críticos en el recinto tras la resistencia kirchnerista a los cambios. Una nómina que encabezaron la abogada previsional María América González (SI) y el economista de la CTA Claudio Lozano (Proyecto Sur).

González no se guardó críticas. “La argumentación oficial es esquizofrénica, falluta y deliberadamente falsa. No se explicó la fórmula. Hablan que está compuesta por salarios más recaudación, pero mienten. Es para engrupir a la gilada”, sentenció desde su banca antes de afirmar que la fórmula “deja afuera el sistema más dinámico de los ingresos que es la recaudación previsional y siempre toma el índice más bajo que representa la recaudación tributaria”.

“Este proyecto sostiene la matriz liberal de Massa y Boudou, ambos cómplices de la lógica de Domingo Cavallo. Como lo reconoció (Carlos) Tomada, y consta en la versión taquigráfica, el proyecto fue escrito por el enemigo”, soltó Lozano. El diputado también salió a desmentir que la CTA haya cambiado su posición tras la reunión en Olivos y dijo que Yasky le aseguró que su postura seguía siendo que la movilidad sólo deber estar atada a los aumentos salariales.

La socialista María Elena Martín agregó que “no puede haber movilidad sin una recomposición de haberes” y que el proyecto oficial “abre la posibilidad de continuar con una alta letigiosidad previsional”. Los radicales Juan Acuña Kunz y Silvana Giudici, y María Fernanda Reyes de la CC, continuaron con las críticas.

Sin embargo, el oficialismo confiaba en conseguir el número de votos para aprobar el proyecto del Gobierno sin mayores sobresaltos. Una tarea para la que contaría con los radicales K, Encuentro Popular y algunos partidos provinciales.

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Acompañado por algunos aliados, el kirchnerismo lograba los votos para darle media sanción a la movilidad jubilatoria.
Imagen: Alejandro Elías
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