EL PAíS › LOS MERCADOS FINANCIEROS DE LA ARGENTINA Y BRASIL SUFREN LOS COLETAZOS DE LA CRISIS

A la región le afecta el viento norte

El dólar subió un centavo, a 3,16 pesos. El real se devaluó a 2,02. La Bolsa de Buenos Aires cayó 5,3 por ciento y la paulista, 7,3 por ciento. En la economía real, las consecuencias del crac de Wall Street son peores para el socio del Mercosur.

Las Bolsas de la región imitaron ayer la incredulidad y el malestar por la crisis que tiñó de rojo al mercado neoyorquino. El índice de acciones de Buenos Aires no escapó a la corrida y se sumergió 5,3 por ciento. A la reducción en la cantidad de empresas que representa, a causa de la falta de liquidez de las eliminadas, le suma un cierto plus de volatilidad que explica un mayor movimiento que en Wall Street. Los bonos volvieron a ceder terreno y el riesgo país llegó a dispararse a 1166 puntos, aunque cerró en 995. En la plaza cambiaria, el dólar volvió a actuar de refugio para los ahorristas y la demanda privada lo colocó sobre el cierre a 3,16 pesos al público, un centavo más que en la víspera. En Brasil, la histeria fue mayor y el índice Bovespa retrocedió 7,3 por ciento. El pánico paulista se dirigió luego a la moneda local, que perdió 5 por ciento contra el dólar, para ubicarse en 2,021 reales por billete, la cotización más alta en más de un año.

Con un poco menos de dinero en juego, la Bolsa local fue un fiel reflejo de Wall Street. Las acciones líderes, los bonos de la deuda soberana y los granos (ver aparte) sufrieron pérdidas. El índice MerVal cerró en 1521 puntos una rueda en la que 21 de las 22 empresas que lo componen se precipitaron por distintas razones. La incertidumbre por las idas y venidas del megasalvataje financiero de la administración Bush arrastró con todo a su paso. Los temores a una recesión global retrajeron los precios del petróleo (cedió 4,50 dólares, a 94 el barril de WTI) y eso explicó en buena medida la fuerte retracción de Petrobras y Tenaris, las dos empresas con mayor ponderación en el MerVal, que cayeron más de 11 por ciento.

Los bancos se sumaron a la tendencia en baja. El Banco Francés perdió 5,9 por ciento, seguido por Banco Patagonia, con una caída de 4 por ciento, y el Grupo Financiero Galicia, de 1,9. De esta manera, el MerVal ya acumula una pérdida de casi 30 por ciento en el año. El volumen volvió a ser acotado: se negociaron 104 millones de pesos.

La renta fija tampoco fue una opción. Los Boden 2012 se derrumbaron 5,1 por ciento, y la emisión 2013, 5,3. Entre los títulos que nacieron con el canje de la deuda, el Descuento perdió 5,2 y el Par, 5,2, mientras que el cupón atado al PIB se hundió 3,6 por ciento. Paralelamente, los bonos del Tesoro estadounidense volvieron a acaparar la atención de los inversores como refugio anticrisis, lo que elevó el riesgo país otra vez por encima de las mil unidades, aunque cerró en 995 puntos. En ese contexto, el Gobierno aprovechó la ganga y se hizo de 54,8 millones de pesos en títulos de deuda que recompró ayer (ver aparte).

El dólar no escapó a la fuga, a pesar de los esfuerzos del Banco Central por neutralizar un nuevo escalón. En el segmento mayorista, el billete estadounidense sigue demandado por bancos, empresas e inversionistas que prefieren mantener la liquidez hasta que se aclare un poco el panorama. La oferta, en tanto, aparece a cuentagotas, y con el transcurrir de los días la situación se intensificará por el lockout agropecuario que se extenderá hasta el miércoles próximo. La baja se alineó con la depreciación general de todas las monedas de la región. En el mercado local, el billete verde cerró en 3,145 pesos, frente a los 3,135 que se pagó anteayer. La intervención del Central en el mercado no dejó saldo negativo en sus reservas internacionales, que ayer se situaron en 47.069 millones de dólares.

Para Brasil todo fue mucho más negro. A pesar de las palabras del presidente Lula da Silva para tranquilizar al mercado, el malhumor arrastró la Bolsa paulista y subió la cotización del real a máximos del último año. El problema es que el contagio parece propagarse al resto de la mayor economía de la región. Todos los sectores industriales y agrícolas ya acusan limitaciones de financiación privada para bienes de consumo y de créditos a la exportación. La Confederación Nacional de Industria, que hoy anunciará una revisión de sus expectativas económicas, explicó que en Brasil la crisis se transmite por dos canales principales: por la reducción del crédito internacional y por la caída de la demanda de los productos nacionales.

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