EL PAíS › LOS ENCUENTROS DE KIRCHNER CON GOBERNADORES E INTENDENTES

A puertas abiertas

Pasaron por Olivos delegaciones de Río Negro, Córdoba, Catamarca y San Juan y dirigentes de Santa Fe que fueron atendidos por el ministro del Interior. Obras públicas y optimismo electoral.

 Por Daniel Miguez

Néstor Kirchner está entusiasmado con las encuestas que llegan a la quinta de Olivos. Quienes lo frecuentan, dicen que es la contracara del hombre enojado del invierno pasado, cuando el conflicto de las cámaras agropecuarias complicaba la gestión de su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, y el vicepresidente Julio Cobos se pasaba a la oposición sin renunciar a su cargo. Confiado en números que le auguran al oficialismo la victoria electoral en al menos 15 de los 24 distritos, Kirchner recibe a diario a los que saldrán a la cancha en octubre, desde gobernadores o intendentes del conurbano, que por demografía y presupuesto manejan verdaderas “provincias”, hasta jefes comunales de pequeñas ciudades del interior del país.

En poco más de una semana pasaron por Olivos nutridas delegaciones políticas de Río Negro, Córdoba, Catamarca y San Juan, más un grupo de dirigentes de Santa Fe que, al no venir acompañados por el senador Carlos Reutemann, fueron atendidos por el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Los intendentes peronistas del Gran Buenos Aires, absolutamente todos, pasaron por Olivos entre la segunda y la tercera semana de enero. Como informó Página/12 también todos se llevaron respuestas positivas a los pedidos de obras públicas para sus distritos. De hecho, los jefes comunales consultados por este diario admitieron que obtuvieron más de lo que esperaban. Como suele suceder cuando se les preguntaba qué obras hacían falta en sus distritos, los visitantes enumeraban todas las necesidades, porque “para bajar hay tiempo”. En la lógica del regateo esperaban conseguir una parte de las demandas y todos tuvieron mucho más. Tanto que ahora el problema que tienen es poner en marcha a toda velocidad las licitaciones para empezar rápidamente las obras y, si es posible, ejecutarlas antes de las elecciones de octubre.

Cuando hablaron de política y de las chances electorales en cada distrito, los intendentes quisieron saber si Kirchner sería candidato y no consiguieron ni un sí ni un no. Se fueron con la idea de que el ex presidente se postulará sólo si es estrictamente necesario para asegurarse un triunfo amplio.

Una de las primeras delegaciones del interior que pasó por Olivos fue la de Río Negro. El jefe del bloque de senadores del kirchnerismo, Miguel Angel Pichetto, fue con la mayoría de los referentes de las ciudades más importantes de la provincia y los ítems de la reunión luego se repetirían con los otros grupos de visitantes: un repaso de las obras públicas que se están realizando en cada distrito de la provincia y de las que hacen falta como prioridad, cómo está golpeando la crisis económica en cada pueblo en particular y las medidas que se tomaron y las que se tomarán para enfrentarla y el panorama electoral para octubre.

En el caso de Río Negro las expectativas electorales son alentadoras y Kirchner la cuenta entre las 15 provincias donde ganará el oficialismo. Allí entre Pichetto y el gobernador radical K Miguel Saiz, creen que no hay margen para sobresaltos.

El segundo grupo que esperaba Kirchner era el de los santafesinos que vendrían acompañados por Reutemann. Pero el senador no fue, en lo que se interpreta como un juego de movidas y presiones para que Kirchner le dé la libertad de armar las listas en Santa Fe, marginando al jefe del bloque kirchnerista en Diputados, Agustín Rossi. Rápido de reflejos, Kirchner transformó la reunión con los intendentes en una cuestión de gobierno en vez de en una reunión partidaria. Por eso, los visitantes tuvieron que cambiar el recorrido sobre la marcha e ir a la Casa Rosada a entrevistarse con Randazzo.

Después fue el turno de los peronistas cordobeses. El gobernador Juan Schiaretti llegó a Olivos acompañado por casi cuatro decenas de dirigentes. Y se fue conforme porque Kirchner le dio el visto bueno a su propuesta de provincializar la campaña y de tener prioridad en el armado de las listas. Es que aunque la situación del oficialismo en Córdoba y Santa Fe tiene aspectos coincidentes, también hay diferencias importantes. En Córdoba, Kirchner no tiene un candidato propio fuerte como Rossi en Santa Fe, ya que el intendente de la capital provincial, Daniel Giacomino, tendrá su propia lista por el Partido Nuevo. Además, la sombra de la derrota en Córdoba parece ser más grande que en Santa Fe.

También los intendentes y diputados provinciales catamarqueños fueron a Olivos el jueves pasado de la mano de la vicegobernadora Lucía Corpacci, enfrentada con el gobernador Eduardo Brizuela Del Moral, un ex radical K, que ahora es opositor al gobierno nacional. Kirchner los instó a unirse para hacerle frente al radicalismo en las elecciones de octubre, ya que el kirchnerismo solo está muy lejos de esa hazaña. Claro que una unión total no sólo implicaría sumar a Ramón Saadi, sino también a Luis Barrionuevo. Nadie en el Gobierno quiso contar hasta dónde pueden estirarse las fronteras de ese continente.

El viernes visitó a Kirchner el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, uno de los más cercanos al gobierno nacional. Acompañado por 20 dirigentes, le dejó al presidente del PJ su convicción de que sólo una hecatombe puede hacer peligrar el triunfo oficialista en su provincia.

Este tipo de reuniones continuarán sin cesar hasta abarcar todas las provincias, con lo que Kirchner espera tener de boca de los actores políticos una impresión directa de lo que sucede en cada lugar, más allá de lo que le cantan las encuestas.

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