EL PAIS › FELIPE SOLA ENCABEZO UN ENCUENTRO SIN OTRAS FIGURAS DE PESO

Peronismo disidente y dividido

No estuvieron Eduardo Duhalde, Francisco de Narváez ni Carlos Reutemann. En cambio, dieron el presente Jorge Busti, Ramón Puerta y Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. Predominaron las críticas al Gobierno y ningunearon a Mauricio Macri.

 Por Werner Pertot

“Aquí está el pe-ro-nis-mo verrrrdadero”, gritó el locutor entrerriano, sobre un fondo de bombos que ya no se detendrían más. Entre citas de Eduardo Duhalde y excusas de los diversos dirigentes del PJ disidente que pegaron el faltazo, el animador fue presentando a los oradores del acto en Obras Sanitarias: Felipe Solá, Jorge Busti, Ramón Puerta, Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. Un rugido de tambores recibió cada una de las críticas que lanzaron al Gobierno. Aseguraron que conformarán un bloque en Diputados, pidieron elecciones internas en el PJ y lo ningunearon a Mauricio Macri.

El acto, que prometía ser el encuentro de todo el peronismo disidente, fue sufriendo la merma de dirigentes durante la última semana. No fueron ni el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti –que compartió otro acto junto a Juan Manuel De la Sota–, ni el chubutense Mario Das Neves, quien tuvo su propio acto con sus propias aspiraciones presidenciales. Los organizadores del cónclave hicieron un esfuerzo por no presentarlo como un “acto de Solá presidente” e incluso acordaron que Busti cerraría el encuentro, para que no hubiera problemas de cartel.

Pero no fue suficiente: al comienzo se fueron leyendo las cartas que mandaron los dirigentes de peso que no fueron, como Carlos Reutemann “ante la imposibilidad de estar presente por un viaje programado”, Juan Carlos Romero por “insalvables problemas de traslado me impiden estar a su lado”, Francisco de Narváez (los saludó “fraternalmente”), Antonio Cafiero (“les agradezco, pero justamente me organizaron un homenaje en La Plata”) y Eduardo Duhalde, quien fue el más enfático: “Los argentinos hemos sido defraudados. Hay demasiada pobreza y demasiado autoritarismo para no comprometernos. Vamos a trabajar junto a Felipe en el Parlamento. Nuestro triunfo será el de todos los argentinos”, sostuvo en su misiva.

“Olé, olé, oleeeeeé, Duhaldeeeeeeee, Duhaldeeeee”, coreó la multitud, que llenó el estadio de Obras. La mayoría viajó en micros desde Entre Ríos, como Alfredo Tomassi, un chofer de ambulancias de Gualeguay quien opinó que “Solá es un buen candidato, pero tiene que unir al peronismo junto con el Cabezón”. “¿Que estás anotando?”, interrumpió a Página/12 con cara de pocos amigos uno de los punteros de Busti. Al rato, terminó contando que la mayoría de la gente había viajado desde Concordia, “que es La Matanza de Entre Ríos”. Inclusive el locutor, que ya presentaba a los oradores, tras el obligatorio canto del Himno Nacional y la marcha peronista: “Estamos condenados al éxito. Felipeeeeee... ¡al éxito!”.

El discurso de Alberto Rodríguez Saá empezó como un spot: “Gobierno San Luis, donde tenemos el índice de desocupación más bajo”. Luego calentó el ambiente (“Si alguno pasa por la quinta de Olivos, ¿le avisa a los Kirchner que existe San Luis?”) para terminar con un: “¡¿Qué carajo van a ser peronistas éstos que nos gobiernan?!”.

–Que se vayan, que se vaaaaaaaaayan –cantó la tribuna.

El gobernador de San Luis aseguró que “el PJ está usurpado por los Kirchner. Se tienen que ir, como se fue él, por la ventana”. “Ahora se nos acusa de desestabilizadores”, planteó Solá, por su parte. “Resulta que querer ser independiente en los diarios, las radios y la televisión es desestabilizar. Se utiliza el canal oficial para degradar con anónimos. Se utiliza la patota para atacar al presidente de la UCR”, afirmó, sobre el escrache a Gerardo Morales. Solá se volvió a la bandera argentina gigante que ocupaba el fondo del escenario, sobre la que se leía: “Somos una Argentina unitaria. Queremos ser una Argentina federal”. “Dos iluminados creen saberlo todo y están creando cada vez más pobreza. Ya no tenemos Congreso. Una buena parte se vende por migajas. ¿Dónde están las pelotas de los gobernadores y de los diputados?”, se preguntó el ex gobernador.

Solá no aludió a sus aliados de Unión-PRO, aunque más tarde dijo a este diario que “la palabra ‘adversario’ no significa ruptura” con Macri. Otros se ocuparon del líder de PRO: Puerta aclaró que “este espacio no nació para ser pata de nadie”. “Macri tiene su partido, que es el PRO. Nosotros tenemos el nuestro. Siendo una expresión de Capital, es probable que quiera apoyarnos”, ironizó Adolfo Rodríguez Saá. Tras los discursos, los bombos se fueron apagando y los dirigentes desembocaron en un cóctel con canapés y champagne. Allí se podía ver a la ex lugarteniente de Juan Carlos Blumberg, Constanza Guglielmi, y al ex menemista Moisés Ikonicoff, quien le agradeció a Duhalde por “desactivar el acto del ‘Momo’ Venegas” y aseguró que “a Macri no lo quiere nadie... Bueno, en 2011, te digo”.

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Felipe Solá flanqueado por los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, Ramón Puerta y Jorge Busti.
Imagen: Bernardino Avila
 
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