EL PAíS › EL KIRCHNERISMO ACEPTA CAMBIOS EN LA REFORMA

Con un piso más bajo

 Por Miguel Jorquera

En medio de las negociaciones con los bloques opositores, el kirchnerismo flexibilizó su postura en busca de acuerdos que le permitan darle media sanción a la reforma política en la Cámara de Diputados. Se bajará el piso de exigencia para que los partidos puedan mantener su reconocimiento electoral, habrá más restricciones sobre la publicidad en tiempos de campaña y se creará una vía rápida para los recursos judiciales para que la Cámara Electoral resuelva cualquier queja en 24 o 48 horas, entre otras modificaciones al texto oficial. Cambios que –según el oficialismo– le aseguran las firmas para sacar el dictamen de mayoría el martes próximo en el plenario de comisiones y las manos suficientes para aprobarlo un día después en el recinto de la Cámara baja.

Las negociaciones todavía no se agotaron y los diputados K siguen en búsqueda del “mayor consenso posible”. La reforma seduce al radicalismo, pero cada vez se hace más fuerte entre los legisladores de la UCR la idea de “no aparecer pegados al kirchnerismo”, aunque todavía no cerraron todas las puertas a la discusión.

En tanto, en la Coalición Cívica discuten no avalar en general la medida, pero acompañarían con sus votos algunos de los puntos del proyecto, como la realización de primarias abiertas, obligatorias y simultáneas, además de las restricciones al financiamiento partidario y la publicidad oficial. Dentro del PJ disidente, también hay un puñado de diputados dispuestos a acompañar la propuesta oficial si los cambios se materializan. El bloque K considera que la elevación del piso para que los partidos conserven su personería electoral provocará una fisura entre las agrupaciones más “chicas” y dentro de la propia centroizquierda parlamentaria. Sin embargo, el oficialismo no está dispuesto a quitar todas las restricciones: quiere mantener el piso de adhesiones para acceder al reconocimiento legal de los partidos (que exige el 5 por mil del padrón electoral en cada distrito) y sostendrá que “en un tiempo prudencial” transforme esas adhesiones en afiliaciones al partido. “Queremos fortalecer el sistema de partidos y generar participación, no multiplicar los sellos de goma”, insisten los legisladores oficialistas. Tampoco resignarán las propuestas que motivaron el proyecto de reforma, como la obligatoriedad de las primarias para la elección de candidatos por partidos y que quienes no participen de ellas no podrán competir en la elección general. En la misma línea está el sistema de financiamiento de los partidos. Cada uno de ellos cobrará de acuerdo con los votos que obtengan en las primarias, que entre otros objetivos –piensan en Gobierno– obligará a los partidos a trabajar en las propias internas y no inmiscuirse en las ajenas.

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El jefe del bloque K en Diputados, Agustín Rossi, negocia las modificaciones.
Imagen: DyN
 
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