EL PAíS › SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE CRíMENES DE LESA HUMANIDAD

Construir conciencia social

El Centro de Estudios Legales y Sociales junto con el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) empezaron a debatir ayer los resultados de una investigación sobre el avance de los juicios sobre el terrorismo de Estado.

 Por Ailín Bullentini

Profundizar el análisis del proceso de justicia que desarrolló la Argentina sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. Esa fue la meta principal que guió el proyecto de investigación que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) desarrolló durante los últimos dos años en compañía del Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) y que tuvo como resultado, entre otras cosas, el desarrollo de hacer justicia. Nuevos debates sobre el juzgamiento de crímenes de lesa humanidad en Argentina, un encuentro de discusión sobre los aspectos principales de tal proceso y su comparación con casos de otros países, auspiciado por la Unión Europea. “El estudio detallado del camino que recorrió la Argentina en cuanto al juzgamiento de los crímenes de la última dictadura militar permite no sólo ofrecerlo como un ejemplo al resto del mundo, sino también su difusión para que se conozca en el país”, destacó el presidente del CELS, Horacio Verbitsky, en el marco de la inauguración del ciclo de debates y mesas de trabajo que comenzó ayer. La directora de programas del ICTJ, Lisa Magarrell, y el embajador en Argentina de la Unión Europea, Alfonso Diez Torres, compartieron la mesa de apertura. La presentación del libro que nuclea los principales resultantes del trabajo de los organismos y que lleva el mismo nombre del ciclo de debate se llevará a cabo pasado mañana.

Porque nace en el momento en el que comienzan a producirse las primeras vejaciones a los derechos humanos características del terrorismo de Estado de la última dictadura militar, la historia del CELS está profundamente ligada al proceso de justicia que se generó en Argentina como respuesta: “El CELS persistió en búsqueda de la memoria, la verdad y la justicia”, aseguró Verbitsky, quien definió el proceso como “un camino de desarrollo complejo hasta 2003, cuando un nuevo equipo político impulsó la judicialización penal de los crímenes”, concluyó.

Del análisis junto a profesionales invitados, de ese camino, de los problemas que surgieron durante su recorrido, de las soluciones que surgen a ellos y de los nuevos desafíos que van surgiendo versaron los dos años de investigación que el CELS compartió con el ICTJ. Las discusiones, talleres y mesas de trabajo que sucederán en el marco del encuentro inaugurado ayer surfearán a bordo de esos ejes y de otros relacionados, como la democracia, la desigualdad, la exclusión y la temática de género. Una primera mesa de comparación de los procesos de justicia que persiguieron Argentina y Brasil fue la primera mesa de debate.

“Existe una necesidad profunda de estudiar experiencias de países como la Argentina porque sirven de impulso para otras naciones no a modo de receta, sino de esperanza. El caso de Argentina es un ejemplo de que es posible la justicia”, comentó Magarrell. Diez Torres, por su parte, calificó de “valiente” el proyecto de investigación que la UE auspició, calificación que le valió, por extensión, al proceso argentino objeto de estudio: “Los derechos humanos se defienden también promoviendo las condiciones estructurales para que sus violaciones no se vuelvan a repetir”, apuntó, en relación con el debate sobre los ejes principales que surgieron de la investigación y que se extenderá hasta pasado mañana.

En ese sentido, la referente del ICTJ mencionó que “Argentina es una causa de su pueblo y a la vez del mundo entero en cuanto a la lucha contra la impunidad, que excede a la búsqueda de una condena y abarca a la de verdad y reparación”. La idea de Magarrell retomó los pilares expuestos por el presidente del CELS. “Creemos en la capacidad reparadora de la obtención de justicia”, sentenció Verbitsky y consideró que en el país “será muy difícil abogar por la impunidad después de este proceso (de justicia, el estudiado)”, que nació en respuesta a los crímenes de lesa humanidad, pero “construye conciencia social de repudio en otros planos”.

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Alfonso Diez Torres (embajador de la UE), Horacio Verbitsky (CELS) y Lisa Magarrell (ICTJ).
Imagen: Luciana Granovsky
 
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