EL PAIS › LA INCURSION POLITICA DE HUGO MOYANO AMENAZA CON GENERAR BAJAS EN LA CGT QUE ENCABEZA

Un camión donde no todos viajan cómodos

No todos los que están con el camionero comparten la ruptura con el Gobierno. Otros sindicalistas podrían dejarlo.

 Por Miguel Jorquera

Aun con la tracción que genera el poderoso gremio de camioneros, Hugo Moyano no logró arrastrar a todos los sindicatos que hasta hace poco le respondían. Al frente de una fracción de la CGT debilitada por el enfrentamiento con otros caciques sindicales, la incursión política del camionero también amenaza con el éxodo de otros dirigentes que respaldan su impronta sindical pero no comparten la ruptura con el Gobierno, y que podrían empezar a bajarse del acoplado de Moyano a medida que se acerquen las legislativas de 2013, sobre todo si desde la Casa Rosada comienzan a dar respuesta a algunas de las demandas que unifican los reclamos del diverso conglomerado sindical y que ya no llegarían de la mano negociadora o el poder de fuego de Moyano.

El nuevo consejo directivo de la CGT moyanista reúne a un heterogéneo grupo de dirigentes sindicales con alineamientos políticos diferentes, donde no todos están dispuestos a responder automáticamente a los vaivenes y ambiciones personales del camionero.

“Si no hay respuesta a quienes han contribuido al triunfo de la Presidenta, tendremos que repensar el futuro voto el año que viene”, soltó desafiante Moyano en el acto del jueves pasado. No todos los que lo acompañan comparten la amenaza política. Su novel secretario adjunto, el petrolero Guillermo Pereyra, aseguró ese mismo día que mantiene “un buen diálogo con el Gobierno” y que su papel en la central sindical moyanista no entorpecerá su tarea en el directorio de YPF, donde tiene un sillón en representación de los trabajadores.

Los logros alcanzados por su gremio en tiempos de bonanza le sirvieron a Moyano de estandarte para encumbrarse y sostenerse en la CGT. Pero la escalada del camionero contra el Gobierno espantó a muchos de sus ex aliados. Cambiaron de vereda, un “incondicional” de Moyano como era Omar Viviani (Taxis), otros como Norberto Di Prospero (Personal Legislativo), Roberto Fernández (UTA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Rogelio Rodríguez (Telefónicos), Omar Suárez (Obreros Marítimos), Marcos Castro (capitanes de ultramar), Jorge Fantini (Federación Obreros de la Carne), Horacio Ghillini (Sadop) y Noé Ruíz (Modelos). También se alejaron los maquinistas de Omar Maturano (La Fraternidad) y los divididos ferroviarios de la UF. Ya lo habían hecho los aeronavegantes de Omar Frecia, y hasta los mecánicos aeronáuticos de Ricardo Cirielli no participaron del congreso de la CGT del camionero. Uno de los últimos en emigrar fue el textil Jorge Lobais.

La creación de fuentes de trabajo es uno de pocos temas que hasta los sectores cegetistas más enfrentados con el kirchnerismo le reconocen –aunque en distintos tonos– al Gobierno. La defensa de esas mismas fuentes laborales que asumió el Gobierno tras los coletazos de la crisis internacional ha beneficiado a los trabajadores textiles, de los que más aportes reciben del programa Repro a través del cual el Estado nacional subvenciona los sueldos de una industria que no termina de hacer pie.

Lo mismo sucedió con la carne, donde el aporte de un crédito provincial, más los Repro que aportaría la Nación –según anunció la Presidenta–, permitirán reabrir el frigorífico Carnes Pampeanas y sostener 300 puestos de trabajo y otros más de mil indirectos. Nada hace pensar que esos sindicatos podrían sumarse a los cuestionamientos políticos de Moyano.

La solicitada con que el moyanismo salió al cruce de los disidentes cuestionó duramente a sus opositores gremiales pero no al Gobierno. “Queremos dejar en claro que apoyamos el modelo que comenzó en mayo de 2003 y que transformó una penosa realidad en cambios de una enorme trascendencia, como la liberación del FMI, el no endeudamiento, la política de derechos humanos, la defensa del mercado interno, las paritarias, el salario mínimo vital y móvil, la nacionalización de empresas públicas, de los recursos provisionales (sic), la movilidad jubilatoria y un etc. importante.”

“Pero ello no significa –continúa la solicitada– que no reclamemos por lo que falta, por la profundización necesaria, por el diálogo, las explicaciones sobre la coyuntura y, si hay crisis, analizar cuál debe ser el aporte de cada uno de los sectores de nuestra sociedad”. Los términos más duros fueron para denostar a sus detractores: “En realidad, quienes son opositores (a Moyano) son los alcahuetes que en su obsecuencia, no le dicen a los gobernantes lo que realmente piensan”.

No pocos le adjudican su redacción al abogado cegetista y diputado oficialista Héctor Recalde, quien siguió de cerca la parte legal del congreso que consagró nuevamente a al camionero, pero no se quedó a escuchar el discurso con que Moyano volvió a enfrentase con el Gobierno.

Recalde divide aguas entre su fidelidad a Moyano y al “modelo” de gobierno. Prefirió no sumarse a la movilización del camionero a Plaza de Mayo para defender en la Cámara baja media docena de proyectos de reforma a las leyes laborales propias, acuñadas en la Comisión de Legislación del Trabajo que el kirchnerismo volvió a confiarle. Su hijo Mariano, militante de La Cámpora y presidente de Aerolíneas Argentinas, es blanco de las críticas de muchos gremialistas alineados con Moyano.

Algo parecido atraviesa Facundo Moyano. El también diputado del FpV confesó estar atrapado entre “dos lealtades”: con su padre y el proyecto kirchnerista. A Plaza de Mayo fue con carteles de su gremio de Peajes, que mostraban la figura de Néstor Kirchner. “No renuncio ni loco (al bloque del FpV) si no me echan”, respondió a Página/12 sobre su posible deserción a la bancada. Quienes lo conocen de cerca, afirman que no romperá con el kirchnerismo si no hay nada que “amenace” seriamente a su padre.

En cambio, el también diputado Omar Plaini asumió el rol de vocero de la centra del camionero. “Aquellos que dicen que el sindicalismo argentino debe ser un sindicalismo solamente de reivindicaciones, no conocen la historia o la están falseando: todos sabemos que la dirigencia peronista siempre ha participado políticamente”, aseguró el canillita.

Uno de los pocos convencidos de la necesidad de enfrentar políticamente al kirchnerismo es Gerónimo “Momo” Venegas. El jefe de los peones rurales, alineado con el duhaldismo, se entusiasmó cuando el camionero lo habilitó para hablar en Ferro: “Estamos preparados para la lucha”, soltó y sus escasos partidarios levantaron tímidamente el cartel partidario del “Movimiento de la Reconquista Peronista” en el congreso sindical.

La incursión política de Moyano todavía es incierta. Desde el sindicalismo antikirchnerista que conduce el gastronómico Luis Barrionuevo miran con cierto regocijo la encrucijada de Moyano y afirman que el camionero “ahora está bebiendo de su propia medicina”, en referencia a las descalificaciones que recibieron del propio Moyano por su alejamiento de la CGT alineada entonces con el Gobierno. Aunque pragmáticos y conocedores de las reacciones sindicales, afirman que el camionero poco podrá hacer si no aparece una alternativa política “viable” del peronismo disidente: “Todos te acompañan hasta la puerta del cementerio pero nadie entra con vos”, sentenciaron.

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Moyano perdió aliados en los últimos meses y ahora otros gremios podrían sumarse al éxodo.
Imagen: Bernardino Avila
 
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