EL PAíS › ESCRACHE AL JUEZ DE LA CAMARA DE CASACION ACUSADO DE FAVORECER A REPRESORES

“Che, Bisordi, apurá los expedientes”

Fue la primera protesta de este tipo contra un miembro del Poder Judicial. La policía valló la cuadra donde vive el juez para impedir que llegara la movilización encabezada por Hijos, de la que participaron los vecinos. Se leyó un documento en el que se vinculó impunidad y represión.

 Por Laura Vales

Acercarse a la casa de Alfredo Bisordi era imposible. Anticipándose al escrache, la policía había cerrado con vallas la cuadra donde vive el juez, de manera que las dos mil personas que llegaron a Villa Pueyrredón para repudiarlo se encontraron con una barrera (patrulleros, efectivos antimotines) y debieron hacer el acto en la esquina, a 50 metros de distancia. Allí, ante los manifestantes reunidos y los vecinos que habían salido a la calle para ver la movilización, un integrante de Hijos leyó el documento destinado a explicar el sentido de la jornada: denunciar que el presidente de la Cámara de Casación Penal, acusado de demorar los juicios a los militares imputados de violaciones a los derechos humanos, reside en el barrio.

El escrache contra Bisordi fue el primero de su tipo. Hasta ahora, siempre se habían hecho contra represores; esta vez, el elegido fue alguien señalado como “cómplice” de la represión.

Como hacen en todos los escraches, desde varias semanas antes a que la ruidosa manifestación llegara al domicilio del juez los organizadores recorrieron la zona casa por casa contando sus antecedentes. Pegaron además afiches y repartieron volantes. Con el título “Alfredo Bisordi - Cómplice del genocidio”, por ejemplo, uno recordaba que:

- Bisordi ingresó al Poder Judicial durante el gobierno de Onganía.

- En la última dictadura fue secretario del juez Norberto Giletta, conocido por rechazar los hábeas corpus que presentaban los familiares de los detenidos-desaparecidos.

- En 1992, sus padrinos para ascender a la Cámara de Casación (el máximo tribunal penal del país) fueron el entonces presidente de la Corte Suprema, Ricardo Levene, y Carlos Menem.

- En 1999 otorgó la libertad a tres skinheads que atacaron a un joven por ser judío. El juez consideró que la expresión “judío de mierda” había sido un mero “grito de guerra” que no infringió la Ley Antidiscriminación.

- Bisordi se ha declarado “enemigo manifiesto” de los organismos de derechos humanos.

- Llamó “delincuente terrorista” a Graciela Daleo, ex detenida de la ESMA.

- La Cámara de Casación que preside cajonea las causas que tienen como imputados a los militares. Algunos de esos expedientes acumulan tres años de demora.

Esta actividad de difusión, sumada a que la televisión viene cubriendo las críticas del Gobierno a Bisordi y las réplicas del juez, hizo que una buena cantidad de gente del barrio ya conociera de qué se trataba.

Vestida de sábado a la tarde, zapatillas y jean, María José Villareal fue una de las vecinas que se sumaron al escrache. ¿Por qué? “Porque viví la época de los militares”, dijo. “Una amiga mía era delegada en una fábrica envasadora de té; un día, a la salida del trabajo, la siguieron. La mataron al bajar del colectivo. Yo fui al velatorio.”

Otros hablaban sobre el chisme del día: que había gente que vio a Bisordi irse de su casa temprano. Que seguro que también había mandado fuera a la madre. Que alguien había dicho que se había ido a lo de su hermana. Que es un hombre nervioso y seguro que no se había quedado adentro para escuchar la manifestación. Como fuera, era imposible para nadie ver si había movimiento dentro de la casa, con las vallas atravesadas de vereda a vereda y la policía detrás.

Entre las cuarenta organizaciones que convocaron a la actividad estuvo Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora (una línea de pañuelos blancos que se ubicó al frente de los manifestantes). Nahir Amuedo, madre de Patricia, una joven de 18 años secuestrada en agosto de 1977 y desde entonces desaparecida, se dijo sorprendida por el despliegue del operativo policial. “Suelen poner vallas frente a la casa del escrachado, pero nunca había visto que cortaran toda la calle como esta vez.”

También convocaron Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de detenidos por razones políticas, Hermanos, la APDH y el Grupo de Arte Callejero, que realizó los carteles que señalizaron la zona.

Otra de las novedades de la actividad fue la presencia de agrupaciones políticas vinculadas al kirchnerismo, como el movimiento Evita, Libres del Sur y Jóvenes de Pie, que se ubicaron al fondo.

Para llegar a la casa del juez, los manifestantes marcharon quince cuadras. En el itinerario pasaron frente a la casa donde fueron secuestrados dos desaparecidos de Villa Pueyrredón, Rodolfo y Víctor Minsburg, a quienes hicieron un homenaje. La movilización tuvo tres batucadas. El cantito más pegadizo: “Che, Bisordi / apurá los expedientes / que la gente está caliente / te vinimos a escrachar”.

Hijos anticipó que hará nuevas movilizaciones frente a casas de otros jueces (los más criticados fueron Eduardo Riggi, Gustavo Hornos y Ana María Capoluppo de Durañona y Vedia, integrantes de la Sala IV de Casación), contra la jerarquía de la Iglesia y empresarios como los Blaquier y los Ledesma, señalados como cómplices o beneficiarios de la dictadura.

El documento de cierre habló del vínculo entre impunidad y represión. “Digamos que la impunidad está íntimamente ligada a la represión, tanto que no es posible separarlas, una alimenta a la otra”, señaló. “Si Fiorillo, secuestrador de Felipe Vallese, hubiera ido a la cárcel, no habría integrado las bandas asesinas de Camps. Si Mijin y Fanchiotti, integrantes de las bandas de Camps, hubieran ido a la cárcel, no habrían asesinado a Santillán y a Kosteki. Si los jueces cómplices hubieran sido destituidos por ser jueces de la dictadura, no estarían cajoneando causas y preservando la libertad de cientos de genocidas. Si José Darío Poblete hubiese ido a la cárcel por participar en 1997 de la represión al pueblo neuquino y la muerte de Teresa Rodríguez, no habría fusilado a Carlos Fuentealba. Si el Poder Judicial y los gobernantes cómplices hubieran impartido justicia en lugar de impunidad, no hubieran sucedido estos hechos.”

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El escrache fue para informar a los vecinos que Alfredo Bisordi está acusado de demorar los juicios contra los militares.
 
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