EL PAIS › LA DEMOSTRACION FUE CONVOCADA POR ORGANIZACIONES POR LA DIVERSIDAD Y EL INADI

Hicieron ruido por la igualdad

El “ruidazo” se hizo sentir en el Obelisco y otros cinco puntos de la ciudad, en el conurbano, en San Juan y en Salta. Fue en apoyo al proyecto de matrimonio igualitario y en respuesta a la concentración religiosa en el Congreso.

Bocinas, trompetas, cacerolas, silbatos, cornetas. Cualquier pito que hiciera “ruido por la igualdad” sonó ayer en cinco puntos de la ciudad de Buenos Aires, dos del Gran Buenos Aires, más otros en La Plata, San Juan y Salta para respaldar el proyecto de matrimonio entre parejas del mismo sexo que hoy se vota en el Senado. El “ruidazo” fue convocado por las organizaciones por la diversidad sexual con el respaldo del Inadi para dejar el closet atrás y mostrar “que hay un avance sociocultural y ya no nos escondemos, son nuestros derechos por los que luchamos”, sopló Federico, en uno de los puntos de bullicio por la diversidad. La movida era una respuesta a la concentración frente al Congreso, donde gente con gamulán, tapados de piel, boinas gauchescas y uniformes escolares convocada por las iglesias Católica y Evangélica se pronunció “en defensa del matrimonio y la familia”.

Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, violeta. La bandera flamea al pie del Obelisco, uno de los diez puntos del país elegidos por la comunidad gay para hacerse escuchar: “El matrimonio/ se va a aprobar. Cantemos todos/ viva la diversidad”. La diversidad se hace ruido y aparecen bombos, sartenes y flautas para acompañar a más de 300 personas reunidas. Los autos se detienen y Federico encara la senda peatonal con un cartel: “Si estás de acuerdo con el matrimonio igualitario: tocá bocina”. “Pi,pi,pipipi,pi.” Gabriel iba sobre su 307 y metía bocina, igual que los cientos de autos que pasaron desde las 20 por la 9 de Julio y por Cerrito. “Mi apoyo es a la igualdad. Los que fueron al Congreso sabrán. Jesús dice ‘amaos los unos a los otros’, no mujeres y hombres”, argumentó el conductor. Los Padres, Familiares y Amigos de Gays y Lesbianas eran los heterosexuales que se paraban frente a los parabrisas para pedir: “Los mismos derechos para nuestros hijos gays y sus hermanos heterosexuales”.

Rodrigo Bristot está con la bandera gay como capa y hace justicia desde su cartel: “Unión Civil igual a Apartheid”. El sabe del respaldo de la familia, sus hermanas estaban en el Obelisco y “papá y mamá” estaban alborotando alguna plaza de Río Gallegos, contó. En el centro de la Plaza de la República, a Julieta Di Lio algo le hacía bochinche en la cabeza: “Mis viejos se separaron y yo me crié con mi mamá y su pareja. Ellas son lesbianas y yo heterosexual, y crecí igual de feliz que cualquiera. No encuentro fundamentos para quienes hablan de la necesidad de un papá y una mamá”.

En medio del corneterío, José María Di Bello, integrante de la primera pareja gay en casarse, y María José Lubertino, ex titular del Inadi, se abrazaban a un “Oso” de campera amarilla y guirnaldas multicolor al grito de: “Borombombom, borombombom, queremos todos matrimonio y adopción”. “Los que fueron al Congreso, llegaron tarde. El matrimonio homosexual es una realidad que logramos hace seis meses. El Senado decidirá mañana (por hoy) si podemos casarnos por Registro Civil o si continuamos haciéndolo mediante amparos judiciales”, resaltó Di Bello.

El ruido ya se había extendido más de la media hora convenida y las familias continuaban llegando y cantando: “¡Igualdad!”, “¡Igualdad!”.

Informe: Nahuel Lag.

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Cornetas, silbatos, cacerolas y bocinas, todo sirvió para expresar la adhesión a la igualdad.
Imagen: Pablo Piovano
 
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