EL PAIS › CRONICA DE LA DESVENTURA PASADA POR AGUA Y QUEJAS DE LOS VECINOS

“Un metro y medio de agua”

Unos perdieron todas sus pertenencias, otros la vida. Entre Núñez y Belgrano, el relato de los vecinos, muchos todavía a oscuras, sobre sus costos, sus pérdidas. La mayor parte denuncia que nadie se acercó del gobierno porteño a ofrecerles ayuda.

“Con la inundación perdimos todo: la mercadería, las heladeras, los muebles, todo. Sumado a eso, perdí también el auto que está acá a la vuelta.” Parado en el umbral de su negocio, una fiambrería ubicada en García del Río y Amenábar, en el barrio porteño de Núñez, Pablo Briener contó que el agua llegó “hasta por lo menos el metro y medio”. Los vecinos y comerciantes de la zona fueron entre los más afectados por el temporal de lluvia que se desató ayer a la madrugada, entre las 3 y las 5.30, en la ciudad de Buenos Aires. Otros barrios como Belgrano, Saavedra, Villa Urquiza, Palermo, Liniers, Lugano y Soldati sufrieron también las consecuencias de las inundaciones.

“En diciembre el agua había llegado hasta los 60 centímetros, pero esta vez fue muchísimo peor”, dijo Briener, dueño de la fiambrería Praga. Cuando el agua comenzó a descender, cerca del mediodía, los comerciantes del lugar pudieron comprobar el estado en que habían quedado sus negocios. “A eso de las 11.30 recién pudimos venir hasta acá. Tenía las nueve heladeras dadas vuelta, tres de ellas con los vidrios rotos. Era un desastre. Perdimos los fiambres, los quesos, las hamburguesas. Hay que tirar todo”, agregó Pablo.

Norma Ladousse, una vecina del barrio de Belgrano, expresó su indignación por la falta de respuestas del gobierno porteño. “No apareció nadie del gobierno a darnos una mano. Estamos desesperados y rabiosos. A la mañana esto estaba imposible, hasta el ascensor llegaba el agua. Y todavía nos cobran los impuestos como si esto fuera el mejor lugar para vivir”, expresó Norma. El edificio donde vive, ubicado en la calle Blanco Encalada al 2300, continuaba ayer a la tarde sin suministro eléctrico, al igual que la mayoría de los comercios y edificios del lugar. El dueño de un kiosco de la zona, molesto por no haber recibido hasta el momento ayuda del gobierno de Macri, prefirió no hablar ni dar testimonios por miedo a sufrir represalias. Detrás de las persianas de su negocio, el hombre expulsaba el agua que todavía quedaba en los pisos con la ayuda de un secador.

“Gracias a Dios, la mayoría se fue por el fin de semana largo, si no esto iba a ser mucho peor”, sostuvo Marcelo Casafú, encargado de un edificio del barrio de Belgrano, en la calle Olazábal 2361. “Hace 12 años que estoy acá y ésta, junto a la del 2001, fueron las peores. Tuve que poner la compuerta para que el agua no entrara al hall, pero a las 5 de la madrugada pasaron dos camiones de bomberos y con la ola que hicieron me mojaron todo y el agua empezó a entrar. Los autos que estaban acá estacionados fueron cubiertos por el agua”, dijo Marcelo. En la esquina de Olazábal y Vuelta de Obligado un Ford Escort bordó había sido arrastrado por la corriente hasta el centro de la calzada.

En Saavedra, otro de los barrios más castigados por la intensa lluvia y las inundaciones, Judith Caprov, vecina de la zona, sostuvo que “lo peor de todo esto es la gente que murió. El dolor de sus familiares. Esto que nos pasó a nosotros no es nada”. Desde la vereda de la calle Plaza al 4100, Judith observaba cómo remolcaban su Chevrolet Corsa afectado por el temporal. “Acá estamos sin agua y sin luz desde las 8 de la mañana. Se inundó el garaje del edificio donde hay nueve autos. Del otro lado de las vías la gente tiraba televisores, heladeras, muebles. Y mientras tanto Macri arregla placitas. Debería haber prioridades. Y esto es una prioridad”, agregó Judith.

En Ciudad de la Paz y Crisólogo Larralde, en los límites del barrio de Núñez, Carlos Rubén Celia, arremangado hasta los codos, sacaba de su casa las sillas, los sillones y los colchones empapados por la inundación. “Adentro es un desastre, tengo mesas y muebles que no sé si se pueden recuperar. Tengo la casa dada vuelta. Perdí el freezer y la computadora. Por suerte la heladera la pude subir a una mesa”, contó Carlos. “La luz la cortaron a eso de las 4 de la mañana y a la hora empezó a inundarse todo. A las 5.30 ya era una cosa terrible”, agregó Carlos.

Informe: Nicolás Andrada.

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Una casa en Vilela y Cabildo, en el barrio de Núñez, con el agua por todos los rincones.
 
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