EL PAíS

Con la bandera vaticana

RICARDO DE LA TORRE, RECTOR DE UCA LA PLATA

 Por M. C.

El rector de la Universidad Católica de La Plata, Ricardo de la Torre, fue la cara visible de la cruzada movilizada por los sectores más conservadores vinculados a la Iglesia Católica para impedir que L. M. R. pudiera interrumpir el embarazo producto de una violación, a pesar de contar con el aval de la Suprema Corte bonaerense. Quienes lo conocen al ingeniero De la Torre no recuerdan que haya puesto tanto empeño por “defender la vida” cuando fue subsecretario de Educación de la Nación de la última dictadura militar y en el país había miles de jóvenes desaparecidos por el terrorismo de Estado. El ingeniero De la Torre, para quien el sexo es malo si no es para procrear, estuvo a cargo de la Subsecretaría de Asuntos Universitarios y Técnica Administrativa durante el año 1982.

Hace más de una década que De la Torre defiende en foros internacionales la posición más radicalizada de la Iglesia en cuestiones de salud sexual y reproductiva. Durante el menemismo fue miembro de las delegaciones oficiales argentinas a las conferencias sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), sobre la Mujer (Beijing, 1995), y sobre Hábitat (Estambul, 1996), donde el país tuvo un alineamiento con la posición del Vaticano. Este ingeniero cuyas exposiciones no suelen destacarse por la profundidad académica es un soldado de la Santa Sede y hombre de confianza del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, el más emblemático de los purpurados conservadores. Uno de sus mayores orgullos es la condecoración que recibió de manos del papa Juan Pablo II como Comendador de la Orden San Gregorio Magno, por su trayectoria en los temas de “educación y vida humana”, el 17 de enero de 2001.

Días atrás, De La Torre ofreció hacerse cargo de la criatura de L. M. R. en una carta a la Suprema Corte bonaerense. No fue su única intervención en el caso: mandó un telegrama al Hospital San Martín, donde se iba a realizar el aborto, advirtiendo que si lo hacían sin autorización del padre de la menor estarían cometiendo un delito por violación de patria potestad. El mismo concurrió al hospital con una escribana para entregarla en mano en la dirección. Esa actitud fue considerada como intimidatoria por el ministro de Salud, Ginés González García.

En su cruzada, De la Torre salió a hablar en cuanto medio le abrió el micrófono. Así se lo escuchó decirle a la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú, en su programa de Radio Mitre, que “si no es para procrear, el sexo no es bueno”. O que “cuanto mayor es la educación sexual, y en esto hay estadísticas serias, mayor es el contagio de sida y mayor es la cantidad de embarazos adolescentes. Porque la educación sexual, tal como es tratada ahora, no como una preparación para el matrimonio, sino para promover encuentros circunstanciales, encuentros para la actividad sexual, es una incitación a la actividad sexual”.

La universidad que encabeza no se reconoce precisamente por su excelencia académica. Hace años que escasean los concursos en muchas materias, no se aprueban proyectos de investigación y el cuerpo docente se queja por los bajos salarios. El martes, De la Torre fue blanco de un escrache por las presiones ejercidas para frenar la interrupción del embarazo de la jovencita discapacitada y violada. La organización Pan y Rosas, Suteba, feministas de Las Azucenas, el Frente Popular Darío Santillán y delegaciones del PTS y PO, entre otras organizaciones sociales, marcharon desde la catedral platense hasta una sede de la UCA para repudiarlo. Ambos edificios fueron vallados y custodiados por un amplio operativo policial.

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