SOCIEDAD › CINCO BALEADOS EN UN PRESUNTO AJUSTE DE CUENTAS EN UN PUEBLO DE PENSILVANIA

La masacre de Wilkinsburg

Dos hombres fusilaron a los integrantes de una familia afroamericana que comía en el jardín de su casa, en Wilkinsburg, Pensilvania. Murieron cinco personas, cuatro mujeres –una de ellas embarazada de ocho meses– y un hombre. No hubo detenidos.

Cinco personas murieron y otras tres resultaron heridas en un tiroteo mientras participaban de un asado en el jardín trasero de una casa en la localidad de Wilkinsburg, Pensilvania, nordeste de Estados Unidos. Aún se desconocen los motivos del atentado, aunque las autoridades creen que pudo tratarse de una emboscada contra la familia. Vecinos del lugar afirmaron haber escuchado entre 30 y 40 disparos. Siete ambulancias acudieron al lugar del incidente para asistir a las víctimas. La policía informó que mantiene la búsqueda de al menos dos sospechosos y lanzó un llamado a testigos del hecho.

Unos 16 mil habitantes residen en el barrio de Wilkinsburg, ubicado a unos 10 kilómetros de Pittsburgh, en el estado de Pensilvania. Gran parte de ellos son trabajadores y de clase media. Muchos residentes afirman que la zona es relativamente tranquila y que siempre hay niños jugando en las calles.

Pero la calma relativa se quebró a última hora del miércoles, cuando una seguidilla de disparos interrumpió los festejos al aire libre que llevaban a cabo los miembros de una familia. Al parecer, los primeros disparos provinieron de un callejón adyacente al jardín trasero de la vivienda donde se celebraba una parrillada. Y cuando los asistentes a la fiesta trataron de refugiarse en el interior de la morada, se produjeron nuevos disparos.

Las víctimas resultaron ser cinco afroamericanos con edades de entre 25 y 37 años, cuyas identidades no fueron divulgadas. Cuatro de ellas –tres mujeres y un hombre– fallecieron frente a la puerta del patio trasero de la casa, en tanto otra mujer falleció a poco de llegar al hospital, según indicaron las fuerzas del orden del condado de Allegheny. A ellos se sumó horas más tarde el reporte forense que encontró que una de las mujeres estaba embarazada de ocho meses. “El médico legista ha determinado oficialmente que la muerte del feto de ocho meses es también un homicidio. Por lo tanto contabilizamos seis homicidios”, señaló el jefe de la policía local Charles Moffatt.

Asimismo, por el hecho otros dos hombres aún se encuentran hospitalizados con heridas de suma gravedad, mientras que otra mujer permanece estable tras el incidente. Al respecto, un lugareño que regresaba caminando a su casa relató que oyó más de una veintena de tiros y hasta vio a gente que corría aterrorizada por las calles en busca de refugio y abandonaba la zona.

“Las pruebas balísticas muestran que dos personas dispararon con dos armas diferentes”, señaló la policía en un comunicado. Hasta el momento no se conocen las motivaciones de la agresión, nadie pudo ser arrestado y las autoridades urgieron a posibles testigos a colaborar con la investigación, que aún se encuentra en su etapa preliminar. Decenas de efectivos sanitarios y de seguridad se trasladaron al lugar del hecho para atender a las víctimas.

El teniente Andrew Schurman, del Departamento de Policía del condado de Allegheny, dijo que por el momento “no creía que nadie en la fiesta haya respondido a los disparos”. Schurman afirmó además que estaban en pleno proceso de identificación de las víctimas y añadió que los sospechosos estaban a pie en el momento del tiroteo, pero que aún no estaba claro cómo abandonaron la escena del múltiple crimen.

Una vecina de Wilkinsburg, Kayla Alexander, aseguró que la calle en la que tuvo lugar el atentado es muy tranquila y que siempre hay niños jugando afuera. “Estoy conmovida... todo esto es muy triste”, declaró apesadumbrada. Mientras las imágenes de la televisión mostraban un importante dispositivo policial que cerró las calles, varias personas se juntaban del otro lado del vallado visiblemente turbadas, llorando y abrazándose. Algunas de ellas habían perdido a sus seres queridos en el incidente. “¡Mi pequeña! ¡Mi pequeña!”, gritaba desconsolada una mujer en medio de decenas de casquillos de bala que tapizaban la vereda, mientras efectivos policiales procesaban la escena y continuaban con la persecución de por lo menos dos sospechosos, para lo cual convocó abiertamente a quienes hayan presenciado el hecho.

Aunque el fusilamiento del miércoles en Pensilvania parece ser más un ajuste de cuentas, hay una larga serie de casos de muertes por un francotirador o personas que entran armadas a escuelas o universidades para disparar a mansalva en Estados Unidos. Unas 30 mil personas mueren anualmente en ese país en incidentes con armas de fuego. En 2015 se registraron unos 330 tiroteos. El mes pasado, el operario de una fábrica mató a tres personas e hirió a otras 17 en una balacera en Kansas. Otros episodios recientes incluyen un tiroteo perpetrado por un conductor de la localidad de Uber, que dejó seis muertos en Michigan, y un ataque a mansalva ocurrida en diciembre pasado de San Bernardino, California, que dejó 14 muertos.

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El vallado policial, en la escena de la masacre, en Wilkinsburg.
 
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