ECONOMíA › MODIFICAN LA METODOLOGíA A PARTIR DE LA QUE SE MONITOREA LA EJECUCIóN PRESUPUESTARIA

Cambios para dibujar un déficit mayor

En la nueva presentación, el Gobierno dejó de registrar como ingresos corrientes las utilidades del Banco Central y de la Anses transferidas al Tesoro. De este modo, el déficit primario de 2015 llegó a 5,4 por ciento del PIB.

 Por Federico Kucher

El Gobierno, tras dos meses sin actualizar la información fiscal, publicó ayer el cierre del presupuesto de 2015, en donde computó un déficit primario de 291,6 mil millones de pesos, una cifra equivalente al 5,4 por ciento del Producto Bruto Interno. El Ministerio de Hacienda y Finanzas alcanzó este resultado luego de modificar la metodología a partir de la que se realiza el seguimiento de la ejecución presupuestaria. En la nueva presentación dejaron de registrarse como ingresos corrientes las utilidades del Banco Central y de la Anses transferidas al Tesoro, lo que provocó un incremento en el déficit primario al reducir los recursos estatales y dejar sin cambios los gastos. La actualización de la metodología va a contramano del manual de estadísticas del Fondo Monetario Internacional, que detalla que rentas generadas por instituciones como el BC y la Anses deben anotarse entre los ingresos corrientes. Otro cambio es que comenzó a incluirse dentro de las erogaciones públicas la deuda flotante del Estado, es decir pagos que quedaron pendientes para próximos períodos.

Las cuentas difundidas por la cartera a cargo de Alfonso Prat-Gay resaltaron que el rojo fiscal primario pasó de 3,8 a 5,4 por ciento entre 2014 y 2015. El déficit del año pasado, más allá de los cambios metodológicos implementados, se encuentra lejos de los números que había adelantado el ministro a mediados de enero, cuando presentó el “programa de ordenamiento” de las cuentas públicas para los próximos cuatro años, en los que pretende reducir el desequilibrio fiscal a cero. En ese momento, Prat-Gay aseguró que el déficit primario de 2015 era de 7 por ciento del PBI, el nivel más elevado de las últimas tres décadas. Para mostrar esa cifra se acudió a la creatividad contable, en la que se sumó deuda flotante estatal y el costo fiscal de medidas tomadas por la gestión de Cambiemos a finales de diciembre pasado, en donde se destacó la quita de retenciones a las exportaciones del complejo agropecuario.

Los últimos datos del Palacio de Hacienda precisaron que los gastos (sin computar el pago de los intereses de la deuda) se ubicaron en 1427,9 mil millones de pesos, con un alza del 34,5 por ciento el año pasado, en donde se destacaron las prestaciones de la seguridad social (jubilaciones), al subir 38,1 por ciento. El Gobierno, además del gasto convencional, empezó a computar como erogaciones públicas la deuda flotante, que se ubicó en 56,2 mil millones de pesos. Los ingresos, sin tomar en cuenta las rentas de Anses y del Central, anotaron 1192,9 mil millones de pesos, con un incremento del 31,6 por ciento. De este modo, el resultado fiscal primario arrojó un rojo de 291,6 mil millones de pesos. Los pagos de intereses de deuda pública, en tanto, sumaron 120,8 mil millones de pesos y los ingresos por rentas de la propiedad 130,2 mil millones de pesos. En este último punto, tras el cambio de metodología, empezaron a computarse las utilidades del BC y la Anses. Así, el resultado fiscal financiero ascendió a 282,2 mil millones de pesos, equivalente a 5,3 por ciento del PBI. El nuevo método para medir la ejecución presupuestaria genera la situación llamativa en la que el déficit total del gobierno es menor al primario (5,3 contra 5,4 del PBI).

Los argumentos del equipo económico de Mauricio Macri para modificar la metodología fiscal apuntaron en una doble dirección. La primera es que se pretende presentar datos que sean más accesibles al público. “Se reconocieron criterios que ya habían sido adoptados por los mismos usuarios (consultores). Estos cambios evitarán una proliferación de definiciones alternativas del resultado fiscal y facilitarán un diagnóstico común de las políticas fiscales accesible al público en general”, detalló el informe Transparencia Fiscal: Cambio de Metodología difundido por el Ministerio de Hacienda. En lo que refiere a las utilidades del Banco Central que dejaron de anotarse como ingresos corrientes, el documento aseguró que “la eliminación de este ítem permite reafirmar el compromiso del Gobierno de reducir la presión de la política fiscal sobre la emisión monetaria que ha contribuida a elevar la tasa de inflación”.

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La actualización de la metodología que impulsó Economía va a contramano del manual de estadísticas del FMI.
 
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