SOCIEDAD › DOS FEMICIDIOS, UN CANDIDATO MACHISTA Y PINTADAS FASCISTAS EN LA RECEPCION

Amenazas y reacciones

 Por Luciana Peker

La tijera del candidato a intendente de Mar del Plata Carlos Arroyo es selectiva. Quiere cortarles el pelo a los chicos (aunque se haya quedado un poco demodé justo ahora que la moda masculina alarga la barba y no el cabello) porque considera que el shampoo es un lujo del ocio femenino. “Las niñas pueden tener el pelo largo, porque las mujeres pueden dedicarle cuatro horas a la cabeza. ¿No es cierto? Nosotros, los varones, queremos meternos en la ducha, pasar y salir. De la otra manera, tenés que tener un tiempo especial para hacerte los tratamientos que se hacen las mujeres”, es una de sus frases machistas. “Esa es una concepción misógina que nos pretende en un rol estereotipado. Las mujeres le estamos dedicando nuestro tiempo a la lucha. Somos más de 60 mil que estamos demostrando que somos protagonistas de nuestro tiempo”, le replica Laura Ruocco, profesora de historia, integrante de Mar de Lucha y de la comisión organizadora del XXX Encuentro de Mujeres. Arroyo no es un outsider que solo piensa en el consumo cosmético de la cabeza femenina. Es concejal de Agrupación Atlántica y fue el candidato más votado en las PASO locales con el 32,44 por ciento de los votos. Por eso, puede ser el próximo intendente marplatense en combinación con la boleta presidencial de Mauricio Macri.

Pero no es la única reacción machista. El fascismo no es metafórico. Para recibir a las visitantes de todo el país se pintaron doce murales en Mar del Plata con las frases “El encuentro somos todas” o “Ni una mujer menos, ni una muerta más” y la figura de una paloma y de un mujer envuelta en tela junto a su hija. Los colores se taparon con amenazas del grupo Banderas negras que se autodenomina fascista y que escribió encima de los murales: “Si te pega no es hombre, si aborta no es una mujer” y “No son bienvenidas” con la firma de “Rosas Rojas”.

La llegada, sin pedir permiso, de más de sesenta mil mujeres, de todo el país, a Mar del Plata, muestra que “Ni una menos” es una consigna que reactiva el Encuentro de Mujeres más numeroso de la historia y que cobra, cada día, más sentido. Incluso, el primer día del encuentro marplatense también fue noticia el duelo en simultáneo con la lucha. El sábado 10 de octubre Claudia Sposetti fue encontrada degollada adentro de un auto en la Ruta 11. Sus cuatro hijos la vieron, por última vez, el jueves cuando salió en su auto, a las cinco de la mañana, para ir a trabajar en el cuidado de ancianos a la Gruta de Lourdes. “Lamentablemente estamos ante un caso de femicidio”, dijo la fiscal Andrea Gómez. No es el único. Rosario del Carmen Salinas también fue asesinada de once puñaladas. Juan Ruiz Díaz la mató delante de sus dos hijos y su mamá, según declaraciones de Gómez –de turno y con dos femicidios– al portal “0223”. Rosario se separó hace dos meses, denunció a su femicida y consiguió una orden de restricción para que no se pudiera acercar a ella el hombre que, igualmente, se acercó hasta matarla. El 15 de octubre vencía la orden de restricción. Antes que ella tuviera que explicar porque era necesario que se continuara con la medida de protección la impunidad del agresor y la fragilidad de las barreras para bloquear la violencia machista demostraron, una vez más, que las políticas públicas deben reforzar el cuidado a las mujeres. En Mar del Plata se realizan 800 denuncias mensuales en la Comisaría de la Mujer y hay un solo refugio con 18 camas para albergar a quienes piden ayuda para no estar expuestas al peligro machista. Ruocco reclama: “Hay que crear un organismo integral de atención a las víctimas que funcione las 24 horas, que tenga asistencia integral y patrocinio legal”.

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