DEPORTES › LA SELECCION ARGENTINA LE METIO CUATRO A VENEZUELA

Crónica de una goleada anunciada

En el primer partido por los porotos, la Selección respondió a la gran expectativa que se había creado. Messi (la gran figura, vital para abrir el partido), Tevez, Maxi Rodríguez y Agüero marcaron los goles. Maradona fue el centro de atención durante todo el partido.

 Por Juan José Panno

En Crónica de una muerte anunciada se sabe desde el comienzo que se va a producir un asesinato; que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar. El asunto está, entonces, en cómo se desarrollan los hechos, qué cosas se encadenan para que la muerte resulte inevitable. Como en la novela de García Márquez, en el partido de Argentina y Venezuela estaba escrito que el equipo local iba a terminar ganando con facilidad. Se sabía por la motivación especial que tienen los jugadores con Maradona; por el fuerte apoyo de un público que llenó el estadio; por el apichonamiento de los rivales en ese marco; por la diferencia de jerarquía individual y, fundamentalmente, porque en Argentina juega Lionel Messi.

La goleada era previsible, pero el asunto era saber cómo se abría el partido, cuándo se produciría el primer gol –o los dos primeros goles en todo caso– que liquidaran el pleito. Fue así:

1) A los 25 minutos, Zanetti se salió del libreto de lateral sobre la derecha en una línea de tres, cuando cruzó hacia la izquierda para quebrar un avance venezolano y enfiló desde ahí, con la cancha cambiada, hacia el otro lado. Arrancó de 3 y a pura gambeta se sacó de encima a tres rivales y en la posición de 9 atrasado le dio la pelota a Tevez que levantó una doble pared con Messi que terminó con el zurdazo del delantero del Barcelona a la red. Golazo, por el inicio de la jugada, los toques precisos y la exacta definición de Messi.

El equipo argentino había mostrado, hasta ahí, paciencia para esperar el momento justo y prolijidad para hacer circular la pelota sin recurrir en ningún momento al pelotazo. Se necesitaba que además se generaran los espacios que abrieran una brecha en la trinchera visitante. La asociación Zanetti-Tevez-Messi lo hizo posible.

2) En el inicio del segundo tiempo Messi trabó una pelota, se la llevó, arrastró a un par de venezolanos y antes de llegar a la raya de fondo metió el centro cruzado. Tevez, entrando por el otro lado solo, metió una volea y asunto terminado.

El 2 a 0 le dio al equipo de Maradona la tranquilidad necesaria para manejar los tiempos a la vez que agrandó el desánimo de los venezolanos. Los dirigidos por César Farías salieron porque no le quedaba otra, mostraron buenas intenciones en los toques de la mitad de la cancha, pero no inquietaron demasiado a Carrizo.

El 2 a 0, que en estos casos viene a ser el mejor resultado, enseguida se amplió con un centro de Agüero y un toque de Maxi Rodríguez, que se desvió en un defensor y descolocó a Vega.

Quedaba casi un tiempo completo y estaban tres a cero. Había tiempo para la fiesta, para un poquito de ole, para que la gente gritara una y otra vez por Maradona; para que el técnico ensayara algunos cambios; para que Carrizo se luciera en algún remate de media distancia; para que los hinchas de River de la tribuna del Río de la Plata se acordaran de Riquelme y también para el cuarto gol. Lo hizo Agüero, que no había mostrado mucho, pero que en esta jugada tuvo la enorme colaboración del débil arquero visitante. El delantero del Atlético enganchó un par de veces sobre la izquierda y sacó un tirito a las manos del arquero de la vino tinto que se tiró como un mamado, hacia el costado equivocado. Y pudieron ser cinco porque en la última jugada Messi (que se había tomado unas merecidas vacaciones después del 2 a 0) hizo una fenomenal jugada que no terminó en gol por poquito. Era lo que faltaba para redondear la idea de que esta vez habían sido Messi y diez más.

Ganó bien, claramente, merecidamente la selección argentina. Y es importante que lo haya hecho por goleada en el primer partido por los porotos. Hay muchas cosas para mejorar, pero ya se sabe que se avanza mejor y más rápido cuando el resultado es positivo. Y mucho más si es goleada, por más que estuviera anunciada.

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Messi anota el primer gol del partido tras una doble pared con Tevez y una gran jugada de Zanetti.
Imagen: Pablo Piovano
 
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