DEPORTES › ARGENTINA OCUPA EL SéPTIMO LUGAR ENTRE LOS PAíSES QUE MáS AGENTES DE FUTBOLISTAS TIENEN

Los representantes de la discordia

La cantidad en septiembre de 2004 llegaba a 63, y ahora hay que sumarle un centenar más. “Hay más empresarios que taxistas. Son una lacra que voy a empezar a combatir”, dijo Julio Grondona hace unos años. Pero nada sucedió.

 Por Gustavo Veiga

A mediados de julio de 2008 y en pleno escándalo por los pasaportes truchos de los futbolistas, Julio Grondona decía con su típico tono admonitorio: “Hay que echar a los representantes. Ellos ganan la comisión y rajan”. Hoy, casi diez meses después, la Argentina –por cierto, una potencia en ese mundo hecho pelota– ocupa cómoda el séptimo lugar entre los países que más agentes de jugadores tienen. Sólo la superan España, Italia, Inglaterra, Brasil, Alemania y Francia, en ese orden. A septiembre de 2004 había 63 anotados en el registro de la AFA y ahora hay que sumarle un centenar más. Para su presidente, todo pasa –como reza su anillo–, menos las declaraciones conservadas celosamente en los archivos. El vicepresidente del mundo, según su propio autorretrato, siempre flaqueó en este tema. Su encendido discurso contra los representantes nunca se compadeció con los hechos. “Hay más empresarios que taxistas. Son una lacra que voy a empezar a combatir”, sostenía hace cinco años cuando no eran los actuales 163. Una cantidad que se ubica muy lejos de los 550 registrados en España (el primero del ranking) o los 481 de Italia. Siguen Inglaterra (375), Brasil (311), Alemania (254) y Francia (204).

Detrás de este grupo de potencias económicas y futbolísticas se ubica la Argentina, por delante de Nigeria (120) y Holanda (105). Estas nueve son las únicas federaciones que superan los 100 agentes que se ocupan de administrar o negociar contratos e intermediar en los pases de jugadores (las dos actividades siempre se mimetizaron).

En la AFA aseguran que los requisitos para anotarse en el registro “son más rigurosos hoy que hace un par de años” y completan la idea con que “no los aprueba cualquiera”. Los candidatos a engrosar la nómina de agentes deben pasar por el filtro de la oficina de jugadores, donde hay un grupo de abogados que se encargan de la prueba. El crecimiento de la plantilla de representantes desmiente en parte la severidad del ingreso. Y esta razón podría explicarle a Grondona por qué, en diciembre de 2002, había apenas 39 agentes, en julio de 2005 llegaban a 77 y en este momento van camino a los 200. La nómina oficial no se compadece con la crisis económica de los clubes o la depresión mundial.

Una tendencia confirma que cada vez son más los ex futbolistas transformados en empresarios del rubro. Hace tres años había un puñado: los ex arqueros Oscar Passet, Gustavo Moriconi y Héctor Buitrago, el ex zaguero y campeón mundial juvenil en 1979 Juan Simón, los ex volantes Darío Siviski y Marcelo Carracedo y los ex delanteros Darío Decoud y Gustavo Crnko, entre unos pocos más. Se sumaron después el ex River Sergio Berti, el ex Boca Cristian Traverso y el ex Ferro, Sergio Mandrini, quien además estudió periodismo deportivo.

Los más antiguos agentes que continúan en la lista son Carlos Aloisio, sobrino de Settimio Aloisio, el empresario ítalo-argentino que administraba los intereses de Gabriel Batistuta; Jorge Cyterszpiller, el primer apoderado que tuvo Diego Maradona; Juan Marcos Franchi, el actual representante de Juan Román Riquelme, y Gustavo Mascardi, el empresario que supo estar al tope del ranking en la década del ’90, cuando se hacían varios miles de dólares en un santiamén.

Desde 2001, acceder al blanqueo como agente de futbolistas resulta un trámite más sencillo porque la FIFA ya no otorga los permisos y delegó esa tarea en sus asociaciones afiliadas. Una circular interna de la federación que preside el suizo Joseph Bla-tter habilita a desempeñarse desde aquel año sin pagar el canon de 200 mil francos suizos que se exigía. A cambio, se fijó una póliza de responsabilidad civil que bien puede abonarse en cuotas. La anulación de aquel requisito explica por qué en la Argentina se pasó de seis representantes en diciembre de 1996 a los 163 que hay en la actualidad. Un registro que, no obstante, dista mucho de la cantidad de mercachifles que se mueven en las sombras patrocinando o colocando aquí o en el exterior futbolistas profesionales o amateurs.

Aquellos operativos en cadena que el juez Norberto Oyarbide ordenó el 11 de julio del año pasado y que produjeron 40 detenciones le hicieron proferir a Grondona la amenaza de borrar del mundo futbolístico, su mundo, a los representantes. Entre ellos, además de ex jugadores y hombres de negocios con un par de décadas en el mercado, hay abogados, contadores, parientes de futbolistas famosos, periodistas deportivos y hasta tres mujeres: Sandra Nazmi Mateo, de Lomas de Zamora; Carina Molozaj, que tiene dirección en España, y Claudia Elizabeth Paniagua la hermanastra del director técnico de Colón, Antonio Mohamed.

En Argentina desembarcó hace tiempo la multinacional IMG World, con la casa matriz en Estados Unidos y oficinas en más de 100 países. En la lista de futbolistas que promociona en su página web figuran Sergio Agüero y Maximiliano Rodríguez (Atlético Madrid), Maximiliano López (Gremio de Porto Alegre), Damián Escudero (Valladolid), Diego Buonanotte (River) y Maximiliano Moralez (Vélez), entre otros. La sutileza reglamentaria de que las personas jurídicas no pueden estar inscriptas en la AFA y sí las personas físicas, relega a un segundo plano a las empresas que, de a poco, comenzaron a manejar los intereses de los jugadores. Entre ellas hay de todo, desde multinacionales como IMG a pequeñas pymes.

Son Back Sports (Daniel Bolotnicoff), Haz Sport Aqency (Fernando Hidalgo), World Eleven (Guillermo Tofoni), ISM (Sebastián Braun), I.S.P Sports Agency (Juan Piedras Bargas), Soccer (Roberto Rodríguez), Sívori y Asociados (Néstor Sívori), Gold Players (Rubén Bouza y Cayetano Lavalle) y Netsport Group, World Sports Business y Sports Management, de los mencionados Berti, Passet y Simón, respectivamente. Puede argumentarse también que un nombre propio tiene más “gancho” –y sobre todo si se trata de un ex jugador famoso– que una razón social.

A contramano de lo que sugieren en la AFA sobre las dificultades para aprobar el examen, en esta actividad desprestigiada se derrumbaron las barreras. Es cierto que no se paga más el canon en divisas, ni la FIFA tiene más que ver con los controles, pero también aumentó la conflictividad laboral, las relaciones entre clubes y futbolistas se tornaron jurídicamente más frágiles y el libre tránsito de profesionales complicó la aplicación de viejas leyes. En ese maremágnum los representantes siguen haciendo su agosto. Mal que les pese a Grondona y su política del tero. Propone echarlos cuando lo fastidian, pero los deja que sigan poniendo huevos.

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Gustavo Mascardi.
Imagen: Fotobaires
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