DEPORTES › A PROPóSITO DEL ESCáNDALO INTERNACIONAL DE LA MAFIA DE LAS APUESTAS

¿Y por Argentina cómo andamos?

La historia corrupta del árbitro húngaro que arregló un partido de la selección juvenil. La Liga Cordobesa lo denunció hace tres años, pero en la AFA miraron para otro lado. Las acusaciones de un referí argentino que quedaron en la nada.

 Por Gustavo Veiga

En el nuevo escándalo global de apuestas ilegales y partidos arreglados, el fútbol argentino no pasó inadvertido. La historia del árbitro húngaro que acomodó un resultado en Córdoba el 17 de diciembre de 2010 es apenas una entre cerca de 600 que se producen por año. ¿Qué hacía un referí de esa nacionalidad dirigiendo a las selecciones Sub-20 de Argentina y Bolivia en el estadio de Belgrano? ¿Por qué la AFA desatendió un informe del presidente de la Liga Cordobesa, Emeterio Farías, sobre el sospechoso desempeño de Lengyel Kolos? ¿Quién eligió a ese juez corrupto –exonerado tiempo después– para reemplazar 48 horas antes del amistoso a uno local? ¿Cómo se explica que en el final de aquel encuentro entre juveniles sudamericanos que ganó el seleccionado nacional con un dudoso penal –el húngaro adicionó 12 minutos– brotaran apostadores de Europa del Este y Asia en las casas de juego virtual?

Los hechos que explican hasta dónde creció la mafia de las apuestas, fueron título obligado de la prensa mundial durante la última semana. Quince países implicados, 380 partidos en Europa y 300 en América latina, Africa y Asia, 13.000 correos electrónicos intervenidos, cincuenta detenidos y unas ochenta órdenes de arresto más, son apenas algunas de las cifras que arrojó la investigación policial de un negocio que, sólo en la UE, alcanza los 12 mil millones de euros anuales.

El suplemento deportivo de La Voz del Interior, “Mundo-D”, se ocupó en detalle del irregular arbitraje de Kolos a fines de 2010. Señaló que “investigó el porqué de aquel hecho y pudo determinar que existió una correlación entre el movimiento de apuestas y el resultado de ese partido. De todas maneras, y pese a recibir un informe de la Liga, la AFA no tomó ninguna medida para aclarar el hecho”.

El diario también citó una declaración de Kolos: “Lo hice porque era mi trabajo. Consideré que hubo jugadas que me obligaron a hacerlo”, confesó el húngaro tras dar un penal increíble a favor del equipo que en ese momento dirigía Walter Perazzo. Su colega boliviano, Marco Sandy, le dijo al mismo medio que el árbitro ya había cumplido una tarea sospechosa en un campeonato disputado en su país, aunque como juez de línea: “Fue en el anterior torneo preparatorio en nuestra casa”.

Para más datos, en ese certamen, Bolivia y Paraguay fueron dirigidos por Serge Ilboudo, de Burkina Faso. Igual que Kolos dio un extraño penal sobre la hora para el local, que Sandy ordenó errar. El jugador Diego Rivero pateó a las manos del arquero. “Nos cobró un penal a favor cuando jugábamos ante Paraguay y como también fue polémico les pedí a mis jugadores que lo fallaran”, recordó Sandy la semana pasada.

“MundoD” informó que “en Córdoba se habían designado jueces argentinos, a los que hasta se les había enviado el dinero. Pero dos días antes, la empresa organizadora –de la que no se conoció el nombre– impuso a jueces de Bulgaria y Hungría, entre los que estaba el polémico Kolos”. Además se cambió sobre la hora al referí de la final del torneo hexagonal (lo disputaron Argentina, Ecuador, Bolivia, México, Perú y Chile). A Héctor Baldassi la AFA lo reemplazó por el uruguayo Roberto Silvera.

La sociedad sospechada tendría el nombre de Footy Sport International. Su sede está en Tailandia y el húngaro que manipulaba resultados quedó detenido en su país en 2011. Una comisión de la FIFA, presidida por el suizo Marcel Mathier, suspendió de por vida a los árbitros y jueces asistentes bosnios Sinisa Zrnic, Kenan Bajramovic y Rizah Ridalovic, y a los húngaros János Csák, Krisztián Selmeczi y el propio Kolos, por “corrupción pasiva” e “influir en los resultados contraviniendo la ética del Código Disciplinario de la FIFA”, según informó la federación en su página web.

La corrupción que domina el fútbol a escala planetaria y donde la Argentina no es la excepción, sería la comidilla de los medios cinco meses después de que el húngaro Kolos pasara por Córdoba. Javier Ruiz, un ex árbitro, denunció a políticos, empresarios, dirigentes futbolísticos y colegas. “La conducción de la AFA es, cuanto menos, cómplice”, “hay árbitros que han cobrado hasta en el entretiempo. Esto es un negoción” señaló. En ese momento precisó que los ascensos de San Martín de Tucumán en 2008 y Chacarita en 2009, más el Apertura 2008 ganado por Boca cuando lo dirigía Carlos Ischia, habían sido arreglados.

Guillermo Marconi, el secretario general del Sadra –uno de los dos sindicatos que representan a los referís– se presentó en la Justicia para que investigara. En 2011, su denuncia quedó en el Juzgado Criminal de Instrucción Nº 17 de Javier Ríos. A fines del año pasado, otro juez, Walter Candela, sobreseyó a todos los acusados por Ruiz. “Ahora (Marcelo) Tinelli, (Sergio) Massa, (Daniel) Vila y varios árbitros pueden iniciarle acciones penales”, le dijo Marconi ayer a Página/12.

Como fuere, el desenlace de la investigación judicial no releva de las sospechas de resultados amañados al fútbol argentino, ni al de otros países. Ese es el combustible con que funcionan los sistemas de apuestas que la policía europea denunció el lunes pasado en La Haya, Holanda. Aquí, no prendió demasiado la combinación entre fútbol y apuestas. Bwin, la empresa desarrolladora del juego virtual no ha tenido grandes posibilidades de instalarse a nivel masivo porque sufrió contratiempos judiciales y fue repudiada hasta por la propia AFA que en los años ‘90 alentó ese tipo de iniciativas comerciales (ver recuadro).

En 2007, la asociación que preside Julio Grondona se presentó en la Justicia para impedir que Bwin siguiera utilizando los partidos de sus dos principales campeonatos como fuente de recaudación, amparada en una dudosa legalidad territorial. Pero de lo que no se percataron los dirigentes fue de que el presidente del directorio de la compañía acusada de levantar juego, era un tal Armando Andrés Wasserman, que tiene el mismo nombre y apellido que un agente de jugadores autorizado a operar en el país por la misma asociación.

En aquel momento, José Luis Meiszner, el ex secretario ejecutivo de la AFA, acusaba a la empresa de cometer “una defraudación y por eso hemos contratado a una consultora para que nos indique el camino a seguir y tratar de impedir que esto continúe”. El diario deportivo Olé y la señal de cable Fox publicitaban a Bwin en sus páginas y la TV. Parecía consolidado el desembarco a partir de un permiso obtenido en la provincia de Misiones. Pero la empresa no pudo contra las denuncias de la AFA, Lotería Nacional y el Instituto del Juego porteño. Hoy, cuando se intenta acceder al dominio www.bwin.com.ar, la página se redirecciona a www.bwin.com/es. Una gran fotografía apaisada de varios jugadores de Boca saludando con los brazos en alto invita a apostar en el torneo Final que acaba de comenzar.

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En el centro el árbitro húngaro Lengyel Kolos, que arregló el partido.
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