DEPORTES › SERENA WILLIAMS SUPERO A EVERT Y A NAVRATILOVA Y AHORA VA POR GRAF

Es una chica súper poderosa

La estadounidense derrotó por 6-3 7-6 (5) a la rusa Maria Sharapova en la final del Abierto de Australia y se aseguró el 19º título de Grand Slam de su carrera, para quedar a sólo tres del record absoluto de la tenista alemana.

 Por Sebastián Fest

La estadounidense Serena Williams agigantó ayer aún más su figura en la historia del tenis al batir a la rusa Maria Sharapova en una final del Abierto de Australia que le permitió superar las marcas de Martina Navratilova y Chris Evert. Con el 6-3 y 7-6 (5) sobre Sharapova, la número uno del mundo suma ahora seis títulos en Australia y 19 trofeos individuales de Grand Slam, uno más que los 18 de Navratilova y Evert y a sólo tres del record absoluto de 22 en manos de la alemana Steffi Graf.

“En mi infancia no era de las de más dinero, pero tenía una gran familia y un gran espíritu. Estar aquí con 19 títulos es algo que nunca pensé que sucedería”, dijo Serena, que pese a sumar ya dos trofeos de Grand Slam más que los 17 del suizo Roger Federer –record entre los hombres– fue contundente cuando se le pidió una comparación. “Federer es mucho mejor que yo”, aseguró la estadounidense, que se sobrepuso a una gripe durante el torneo y tosió ostensiblemente durante la final.

Los 19 títulos de Grand Slam permiten a la menor de las hermanas Williams superar los 18 de sus compatriotas Evert y Navratilova y quedar a tres del record de Graf. “Yo digo ‘no te rindas nunca, porque no sabes a quién puedes inspirar ni en quién puedes influir’. ¡Estoy tan honrada de estar aquí con mi decimonoveno trofeo!”, insistió la estadounidense de 33 años, que elogió a su rival. “Maria jugó realmente un gran partido, me llevó al límite”, dijo Serena, que no pierde con la rusa desde 2004 y lleva 16 partidos consecutivos ganados ante ella en un balance global de 17-2. Evert elogió a Serena y pronosticó que igualará o incluso superaría a Graf. “Soy una gran fan de Serena Williams, me alegro realmente mucho por ella. Creo que puede alcanzar los 22 de Steffi Graf, puede ganar tres o cuatro más.” Sharapova dedicó palabras de elogio a su rival, con la que mantiene una fría relación. “Antes que nada debo felicitar a Serena, hizo historia hoy (por ayer). Hace mucho que no la derroto, pero es un honor entrar a la cancha cada vez que juego con ella, porque ella es la mejor, y a mí me gusta jugar con las mejores.”

Fue el decimoséptimo triunfo de Serena sobre la rusa en 19 partidos.

Sharapova no vence a la estadounidense desde octubre de 2004, más de diez años, aunque ayer puso en ciertos aprietos a su rival en una atractiva final sobre el cemento de Melbourne. Ya lo había anticipado Navratilova horas antes de una final en la que entregó el trofeo a la campeona: “Para que haya una rivalidad tienes que batir a tu oponente, y Maria no pudo en diez años”.

Pese a todo el esfuerzo de la rusa, tampoco pudo hacerlo ayer y sumó su decimosexta derrota consecutiva ante Serena, que abrió el partido marcando presencia y potencia desde el primer punto. Sharapova también le pega fuerte a la pelota, pero menos que su rival. Con Serena sacando 3-2 y 30-30 el partido se interrumpió por la fuerte lluvia que comenzó a caer sobre Melbourne. La estadounidense se fue al vestuario, Sharapova se quedó en la cancha, el techo comenzó a cerrarse y un ejército de jóvenes secó la superficie. La rusa debió esperar un buen rato a que una Serena que tosía con fuerza en el túnel de ingreso al estadio regresara a la cancha.

Finalmente regresó, conectó dos poderosos saques y se adelantó 4-2. Un par de minutos más tarde quebró el servicio de su rival para 5-2. El 0-40 con su servicio en que se encontró poco después Sharapova confirmó que la final era enormemente desigual, que nada había cambiado entre dos jugadoras. Serena pegó un fuerte revés a un lado, Sharapova fue para el otro.

El segundo set ofreció el mejor tenis de la noche australiana y fue subiendo en voltaje por el llamativo duelo de “¡vamos!” (come on!) entre ambas. Promediando el parcial, cada vez que ganaba un punto, la estadounidense lanzaba el grito. Cansada de tanto come on!, Sharapova gritó el suyo en cuanto pudo. La rusa intentó todo lo que pudo, e incluso salvó un match point sacando 4-5. Llegó al 5-5 y al tie break, pero fue sólo una igualdad temporaria: un ace –el decimoctavo del partido– le permitió a Serena cerrar el choque para confirmar que, a sus 33 años, sigue tan vigente como un escalón por encima del resto.

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Serena, la menor de las hermanas Williams, muestra su sexta copa en Melbourne.
Imagen: AFP
 
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