DEPORTES › TENIS CAÑAS SE ESCONDIO A CELEBRAR

Federer quedó muy enojado...

El suizo se fue enojado de Miami, contestando mal y preocupado porque sus rivales piensan ahora que, como hizo el argentino, se lo puede vencer. Cañas, que hoy se mide con el español Robredo, se guardó para preparar el partido.

 Por Sebastian Fest

Zapatillas y camisa blancas, vaquero azul, chaqueta gris y anteojos oscuros: Roger Federer ya no necesitaba vestirse de tenista, y por eso ayer cerró uno de los meses más desilusionantes de su carrera con el atuendo de un modelo y el nombre de su “némesis” repiqueteando aún en la mente. Guillermo Cañas es el nombre que atormenta a Federer, el del argentino que sorprendió al mundo venciendo al abrumador número uno dos veces en 16 días, el 11 de marzo en Indian Wells, y el 27 en Miami.

Cañas preparó ayer con minuciosidad su partido de cuartos de final de hoy ante el español Tommy Robredo, mientras Federer se presentaba en el torneo para una sesión de fotos y abandonaba a las 17 las instalaciones junto a su novia, Mirka Vavrinec, que tomó el volante de la camioneta Mercedes Benz blanca.

“Roger estaba anoche enojado consigo mismo, muy enojado”, confió un hombre que sigue de cerca al suizo y que lo vio minutos después de la derrota ante Cañas.

Vaya que estaba enojado. La rueda de prensa que dio el suizo en la noche del martes fue probablemente una de las menos amables de su carrera. El, el hombre al que todos elogian no sólo por su tenis, sino también por su educación, le contestó con grosería a un periodista de L’Equipe cuando éste le preguntó cuál creía que es el ranking real de Cañas, un “mentiroso” 55 del mundo actualmente.

“¡Je m’en fous!”, dijo por dos ocasiones Federer con gesto hosco y mirada huidiza. En francés suena bastante peor que un “no me importa” en español, un lenguaje de los bajos fondos al que Federer no había acostumbrado hasta ahora a sus interlocutores.

La molestia de Federer tiene razón de ser, porque al suizo le encanta ganar y tiene escasa tolerancia a perder. “No estoy muy acostumbrado a perder”, admitió con una sonrisa amarga.

Lo hizo sólo cinco veces en 2006, pero en esta temporada lleva ya dos derrotas, y ambas ante el mismo jugador, en el que algunos creen ver al protagonista de un tímido cambio de ciclo. No el fin de la “era Federer”, porque el nivel del suizo es incomparable, pero sí el final de la convicción de que no hay manera de batir al número uno.

“Cañas podría convertirse en el hombre más buscado en los vestuarios del tenis masculino, porque el argentino obviamente posee el secreto que el resto de los jugadores fue incapaz de encontrar en los últimos tres años: la fórmula para batir a Roger Federer”, opinó el Miami Herald.

¿Tiene el secreto Cañas? El Daily Telegraph cree que algo de eso hay. “Una vez fue un shock, pero dos veces, un doble shock (...). Cañas exasperó a Federer en ambos torneos. ¿Cuándo fue la última vez que Federer se mostró tan infeliz e incómodo en una cancha, tal como se lo vio ayer?”

El periódico se responde a sí mismo: “De hecho, fue apenas una quincena atrás, cuando Federer fue expulsado del torneo prematuramente por un hombre que se convirtió en una de las figuras más controvertidas del deporte cuando dio positivo de un diurético prohibido en un control antidoping”.

El doble golpe que Cañas le propinó a Federer fue destacado ayer por el británico Andy Murray tras avanzar a las semifinales: “No hablé con muchos jugadores aún, pero esto probablemente te dé la sensación de que hay una posibilidad de vencerlo”.

Y lo dice alguien que ya sabe lo que es derrotar a Federer. Murray, 12º del ranking, batió al suizo en agosto de 2006 en Cincinnati. Aquélla había sido la última derrota del número uno, que enhebró 41 triunfos consecutivos hasta que Cañas lo frenó en Indian Wells.

Cañas optó por no regresar al escenario de su gran golpe. Su entorno prefirió “protegerlo” para evitar lo sucedido en Indian Wells, cuando tras batir a Federer se sumergió en una marea de felicitaciones y entrevistas y al día siguiente cayó ante el español Carlos Moyá.

No, esta vez Cañas quiere ganar el torneo. A eso apunta. Y que en las mismas horas que derrotaba a Federer le llegara la noticia de otra victoria –en la Justicia ordinaria suiza contra la Corte Arbitral del Deporte (CAS), según aseguró su entorno– sólo sirve para hacer más grande su alegría.

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