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“Gracias a la desmesura tenemos una Corte Suprema independiente”

El Presidente volvió a cuestionar a la Cámara de Casación y respondió al comunicado de la Corte Suprema, en el que se pedía “equilibrio” y “mesura”. Los presidentes de casi todas las Cámaras nacionales y federales del país reclamaron respeto por la independencia del Poder Judicial.

 Por Irina Hauser

Los jueces de la Corte Suprema apostaban a que después de pedir “equilibrio y mesura”, se calmaría la creciente polémica sobre las demoras de la Cámara de Casación en los juicios a represores. Pero el propio presidente Néstor Kirchner salió a contestarles. “Cuando dicen que mis dichos son una desmesura, gracias a esa desmesura tenemos una nueva Corte Suprema”, les devolvió la gentileza, y a la vez destacó la “independencia” del tribunal. “La desmesura es que hace cuatro años las causas están paradas”, advirtió desde su atril, aprovechando un acto en la Casa Rosada. “Yo no tengo la intención de invadir ningún poder”, dijo.

En un comunicado que debatieron durante horas y difundieron el martes a la noche, los supremos pidieron respeto por “la honorabilidad e independencia judicial”. El mensaje, era evidente, estaba dirigido al Gobierno. Reclamaba también “equilibrio y mesura” en el ejercicio de “los controles republicanos”. Ayer se sumaron a los reproches los presidentes de casi todas las Cámaras nacionales y federales del país que, después de reunirse con el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, difundieron un pronunciamiento propio. Informaron su “grave preocupación porque se respete la independencia del Poder Judicial frente a la injerencia de otros poderes del Estado”. Es una cuestión, señalaron, “que hace a la seguridad jurídica de la ciudadanía”.

La respuesta de Kirchner llegó por la noche, durante la presentación del canal educativo Encuentro. “Jamás en mi vida he pensado invadir ninguna institución ni la división de poderes sino, por el contrario, transmití un pedido de justicia a gritos que sale del corazón de miles de argentinos”, argumentó. “No sobreactúo, digo lo que pienso. No les tengo miedo a los poderes corporativos”, desafió.

Aunque Kirchner ya había hecho advertencias sobre los obstáculos que encuentran en el tribunal de Casación las causas sobre crímenes de la última dictadura, el disparador de la megadiscusión que se desató esta semana fue lo que dijo el sábado en el campo de concentración La Perla. Allí reclamó que avancen las investigaciones y dijo: “Sé que el Consejo de la Magistratura me va a escuchar”. Ese organismo estudia un pedido de juicio político contra cuatro integrantes de Casación incluido su presidente, Alfredo Bisordi, que fue presentado por 61 familiares y víctimas de terrorismo de Estado.

Lo que más enojó a la Corte Suprema no fue el discurso de Kirchner del 24 de marzo en sí mismo –según se empeñaron en aclarar– sino la escalada de voces que le siguieron, incluida la de Bisordi, que acusó por radio al Gobierno de buscar la “suma del poder público”. Después, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, lo invitó a renunciar, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, agregó que no había ninguna intromisión del Poder Ejecutivo el ministro de Justicia, Alberto Iribarne, dijo que “los jueces no son intocables” y la cadena siguió con réplicas radiales.

El juez de la Corte Carlos Fayt buscó calmar los ánimos y dijo que no ve “un conflicto de poderes” sino que “el país está harto de escándalos”. “Sólo decimos que los poderes del Estado deben respetarse recíprocamente, pero algunos han salido como gallos de riña. Si hay algo que hacer tendrá que hacerlo el Consejo de la Magistratura”, señaló a Página/12.

Algunos comentarios por el estilo circularon en la reunión de la Junta de Presidentes de las Cámaras con Lorenzetti. Había 18 camaristas. Bisordi fue uno de los ausentes. El encuentro estaba previsto hace tiempo para conversar temas administrativos, pero el asunto de Casación se impuso por peso propio. La reunión se hizo en el majestuoso “salón de embajadores” de la Corte, donde se escucharon comentarios especialmente duros con el ministro Aníbal Fernández y los diputados kirchneristas Carlos Kunkel y Diana Conti, ambos consejeros de la Magistratura, por alentar la renuncia de los jueces cuestionados. El comunicado de los camaristas –muchos de los cuales lo último que quisieran es aparecer defendiendo a Bisordi– aclara que “la cuestión supera las situaciones personales, por encontrarse vinculada a cuestiones institucionales”.

Kirchner hizo ayer una referencia a Bisordi, aunque sin nombrarlo. “Mucha gente”, dijo, “está esperando que no tengamos más jueces racistas, que creen que porque alguien piensa diferente lo tratan de terrorista”. El camarista llamó “delincuente terrorista” a Graciela Daleo, una sobreviviente de la ESMA, por lo que recibió un apercibimiento, y arrastra denuncias por actuar en defensa de neonazis. “Mucha gente”, siguió el Presidente, “está esperando tener jueces imparciales”.

“Cuando dicen que mis dichos son una desmesura, gracias a esa desmesura por ahí tenemos una nueva Corte Suprema”, dijo Kirchner, al sacar a relucir un recambio de jueces que él impulsó y que no tuvo grandes cuestionamientos. Al contestarles a los jueces supremos, los elogió: “Creo que la Argentina tiene una Corte Suprema independiente, por lo menos pusimos todos los esfuerzos para eso, uno con una Corte Suprema independiente puede pensar igual o distinto. Yo en este caso creo que en la desmesura pienso distinto, ¿y?, eso no les quita ni calidad intelectual ni brillantez a los jueces que la integran”. Para ratificar su pedido de celeridad judicial afirmó: “La desmesura es que hay hermanos y hermanas que hace 31 años y más están esperando ver en el lugar que corresponde a aquellos que violaron todos los derechos humanos durante la dictadura militar”.

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El presidente Néstor Kirchner defendió ayer desde el atril sus críticas a la Cámara de Casación.
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