ECONOMíA › DE AQUEL RODRIGAZO A ESTAS PARITARIAS

Comparación “nada feliz”

 Por Raúl Dellatorre

Los dichos del titular de la UIA comparando la actual puja salarial con los momentos previos al Rodrigazo de 1975 (el violento ajuste de tarifas de junio de ese año, que abrió paso a la crisis económica que facilitó el golpe militar del ’76) desataron la polémica. Julio Piumato, desde la vereda del moyanismo, lo acusó de “pretender una transferencia de ingresos en contra de los trabajadores y a favor de los sectores industriales”. Carlos Kunkel, desde las filas del kirchnerismo, calificó las palabras de José Ignacio de Mendiguren como “una expresión poco feliz, que por supuesto no comparto” y remarcó que no existen condiciones para que se reproduzcan los acontecimientos de 1975.

“Es como dice Carlos Kunkel, no fue feliz el ejemplo”, admitió ayer Mendiguren a Página/12 respecto de sus dichos en una entrevista periodística. “Lo que yo dije es que me preocupaba la puja salarial con sectores gremiales enfrentados, con un movimiento obrero dividido, en la que un gremio pide más para ponerse por encima del otro; ahí es donde yo comparé esto con lo que pasaba en los ’70, cuando todos esperaban que cerrara la UOM de Lorenzo Miguel, porque al ser el gremio más fuerte se entendía que lo que lograba era un techo, pero después pasaba a ser un piso para las demás negociaciones.” Tras pasar en limpio sus dichos, el titular de la UIA se defendió de las interpretaciones que se hicieron de sus palabras. “Sé que no estuve feliz con la comparación, pero ¡por favor! Yo no creo que se terminó en el Rodrigazo por culpa del tema salarial, ni creo que estemos en una situación parecida a aquélla.”

Las declaraciones del presidente de la UIA transitaron por un camino de cornisa demasiado estrecho. Al cuestionar los reclamos de ajuste salarial de las centrales sindicales planteando que están “politizados por búsqueda de posicionamientos internos”, Mendiguren quedó demasiado expuesto. Encima, poniendo “el mal ejemplo” de las paritarias previas al Rodrigazo. Suficiente para encender la mecha.

Julio Piumato, secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación y miembro de la conducción de la CGT disidente, de Hugo Moyano, directamente le imputó falta de sensibilidad y de tener una visión escasamente democrática del lugar del trabajador. Además, consideró “disparatada” la comparación con la situación previa al Rodrigazo y le remarcó al máximo representante de los industriales que “el problema de la inflación son los (grupos empresarios) formadores de precios, no los salarios”. Piumato interpretó que, con sus dichos, Mendiguren reveló que lo que “pretende la UIA es una trasferencia de ingresos de los sectores asalariados a los sectores industriales”.

Al titular de la UIA “no le preocupa que existan leyes que avalen la explotación de los trabajadores a través de tercerizaciones o que se pueda degradarlos a partir del trabajo esclavo”, agregó Piumato. “Hay que decirle a Mendiguren que en un país donde la actividad más rentable es la financiera, hay cosas que no andan bien a nivel empresarial y de gobierno.”

El diputado nacional del FpV Carlos Kunkel se cuidó, en cambio, de no dañar tanto la imagen de Mendiguren, un aliado del Gobierno en la actual coyuntura. “Es una expresión poco feliz, por supuesto que no la comparto”, definió respecto de la referencia al Rodrigazo. Y defendió la actitud de los gremios en las negociaciones paritarias, sosteniendo que han sido “bastante responsables”.

La extrema sensibilidad con respecto a las declaraciones de Mendiguren da cuenta de que el debate en torno de las paritarias de este año, por razones políticas, ya empezó. Sin esperar que nadie, ni las partes ni el Gobierno, haya decidido que era el momento de ponerlo en la agenda.

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