ECONOMíA › EL SISTEMA ELECTRICO SUPERO DOS DIAS DE ALTOS PICOS DE DEMANDA

Cómo surfear sobre una ola polar

La llegada del fin de semana largo bajó la tensión en el área energética del Gobierno, después de dos días de fuertes picos de consumo de gas y electricidad. Temor a que se prolongue el frío.

 Por Raúl Dellatorre

Pese a las muy bajas temperaturas, el consumo de energía eléctrica no marcó ayer un nuevo record, como había sucedido el día anterior. Con 17.000 megavatios de demanda a las 19 y los 17.400 que se alcanzaron una hora después, el sistema integrado nacional tuvo al menos anoche un respiro y sorteó un día que se presentaba complicado. Tanto que preventivamente Cammesa –la administradora del mercado eléctrico mayorista– había dispuesto desde temprano instruir a la industria para que recorte “voluntariamente” la demanda. El objetivo previsto para el día era reducir en unos 1200 megavatios la demanda esperada, para que la oferta no se viera sobrepasada. Pero el consumo fue “benigno” con el sistema, aparentemente, ya que el pico se ubicó unos 900 megavatios por debajo del máximo del jueves.

En el sector gasífero, las prevenciones que se tomaron ya desde mediados de semana fueron dosificando el ajuste. Firmas industriales y grandes usuarios con contratos de suministro interrumpible ya habían sido avisados de la interrupción del servicio desde el lunes o el miércoles, según la distribuidora de la cual dependen. Pero a partir de mediados de semana el recorte alcanzó también a clientes con contratos “en firme”. El punto extremo en la racionalización del suministro del fluido se alcanzó ayer, cuando se le impuso la restricción a las estaciones de GNC (ver nota en página 10). El objetivo de la Secretaría de Energía, en este caso, fue bajar en aproximadamente un 11 por ciento el consumo máximo esperado.

Uno de los conflictos cruzados es que, a falta de gas, también se resiente la generación eléctrica. Una fuente técnica vinculada con Cammesa explicó a este diario que “una central térmica de ciclo combinado, que funcionando a gas produce 800 megavatios, cuando reemplazo ese combustible por gasoil bajo el rendimiento neto a 600 megavatios”. Un apunte adicional es que, si consume gasoil, le resta ese combustible a la ya restringida oferta para automovilistas.

La puesta a prueba del sistema, con temperaturas extremadamente bajas, no le cayó en las peores circunstancias a los responsables del área. El sistema está en mejores condiciones que dos semanas atrás, cuando los anteriores picos de consumo en los últimos días de mayo coincidieron con la salida de servicio de dos centrales y la prestación a media máquina de otras dos. De los problemas de entonces, sólo subsisten las restricciones en la estación transformadora de Ezeiza, que sufrió un incendio el mes pasado.

Con el fin de semana largo, los próximos tres días de intenso frío en el área metropolitana podrán superarse sin riesgo de que la sobredemanda desborde la capacidad del sistema. “Pero el lunes habrá que tomar alguna decisión adicional, si el pronóstico se confirma y siguen los fríos toda la semana”, reflexionó anoche una fuente muy cercana a las autoridades del área energética.

Mientras la demanda se siga disparando por el uso de artefactos eléctricos para calefaccionarse en los hogares, el sistema seguirá sometido a fuertes presiones cuando baje la temperatura como en estos días. La potencia instalada en el sistema se ubica por encima de los 22 mil megavatios, pero la capacidad disponible, con todo el parque funcionando, podría alcanzar a cubrir una demanda de 19.000 a 19.500 megavatios. Pero por una falla u otra, el techo suele estimarse en unos 400 a 500 megavatios por debajo de esos niveles. El record del jueves (18.300 megavatios) se acercó peligrosamente a esos límites, por eso se dispusieron las restricciones preventivas para ayer.

La intención oficial es seguir garantizando la demanda domiciliaria, tanto de gas como de electricidad. “Tener que recurrir a cortes rotativos sería catastrófico”, reconocen cerca del Gobierno, en referencia a la posibilidad de tener que interrumpir el suministro domiciliario por barrios o por zonas en determinados horarios y días. El problema es que cada pico de demanda volverá a poner al sistema al borde del precipicio, este invierno y probablemente el que viene también.

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El sistema eléctrico trabaja al límite de su capacidad.
 
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