EL MUNDO › SE ESPERA UN ALTO ABSTENCIONISMO EN LAS REGIONALES FRANCESAS

Indiferencia y voto castigo

Desde hace varias semanas, las encuestadoras y los analistas anticipan una severa derrota de la derecha gobernante. No obstante, si las estimaciones se cumplen, Sarkozy no será el único que saldrá diezmado, sino toda la clase política.

 Por Eduardo Febbro

Desde París

Abstención, voto sanción contra Nicolas Sarkozy, confirmación de la ecología como tercera fuerza política de Francia y resurrección de los socialistas: la consulta regional de este domingo tiene componentes múltiples. Cuarenta y cinco millones de sufragantes elegirán a más de 1800 diputados provinciales miembros de las asambleas regionales que tienen a su cargo el de-sarrollo económico y urbano, así como las áreas de transportes, educación, cultura y deportes.

Desde hace varias semanas, las encuestadoras y los analistas anticipan una severa derrota de la derecha gobernante. Las últimas encuestas de opinión difundidas el viernes por las empresas CSA y TNS-Sofres la dan al bloque compuesto por socialistas y ecologistas un 44 por ciento del voto, contra el 28 por ciento para el partido sarkozista Unión para un Movimiento Popular, UMP.

Sarkozy ya preparó a su gobierno para la derrota y descartó todo cambio en el ejecutivo. “Las elecciones regionales tendrán consecuencias regionales”, señaló. El jefe de Estado también descartó sancionar a los miembros de su gabinete –cinco en total– que participan en las elecciones cuyos resultados podrían ser negativos, al tiempo que delineó una estrategia similar a la que ha adoptado hasta ahora frente a las numerosas protestas que ha acarreado su política: no habrá cambio alguno y, según aseguró al diario Le Figaro, las reformas continuarán hasta 2011, es decir, un año antes de las elecciones presidenciales.

No obstante, si las estimaciones se cumplen, Sarkozy no será el único que saldrá diezmado. La abstención que se perfila en el vacío de las urnas, 50 por ciento de acuerdo con las encuestadoras, es un portazo al conjunto de la clase política. Si ello se cumple, la taza de abstención sería este domingo la más alta de la historia. Una campaña pestilente, sucia y soporífera que les dio la espalda a todos los problemas del país, la crisis, el descrédito de los políticos, el aburrimiento ante polémicas repetidas y de poca nobleza terminaron desencadenando una ola de indiferencia electoral.

Las consecuencias de la crisis económica en Francia y su impacto en el desempleo que afecta a 2,7 millones de personas estuvieron ausentes de los debates, como si el país real estuviese en un lado y el mandarinato político en otro. Las incógnitas de esta primera vuelta no parecen ser muchas. Una derrota de la derecha, que sólo controla dos de las 26 regiones de Francia metropolitana y ultramar –Córcega y Alsacia– constituye siempre un revés de peso para el partido presidencial. La metodología de Nicolas le ha resultado un boomerang. En Francia, el primer ministro es un fusible que protege al presidente de las heridas.

Esta vez, la ecuación se dio vuelta y Sarkozy tiene diez puntos de popularidad menos que su jefe de gobierno, François Fillon. Sarkozy ocupó no sólo la presidencia sino también la jefatura del ejecutivo con su estilo “yo lo hago todo, lo decido todo y me quedo con todo”. Ese todo puede converger en él de forma negativa con un voto regional con carácter de sanción nacional.

Los socialistas se juegan el futuro en las urnas. Un triunfo sólido del PS se traducirá por una legitimización de la primera secretaria del PS, Martine Aubry. Acostumbrada a las críticas, a los silbidos, a la indiferencia de los medios y a las caras largas en el seno mismo de PS, las urnas llenas respaldarían su política y pondrían a la izquierda en un papel de auténtica oposición. La victoria también consolidaría la candidatura de Martine Aubry a la presidencia en 2012.

De hecho, lo que ocurra el domingo dirimirá el antagonismo entre Aubry y la ex candidata socialista a las elecciones de 2007, Ségolène Royal, su rival más furiosa. Royal apuesta por la reelección al frente de la región Poitou Charentes (centro) a fin de mantener intactos sus sueños presidenciales.

Las elecciones regionales podrían también terminar de convertir al partido Europa-Ecología en la tercera formación política en Francia. Lo cierto es que, tanto a la izquierda como a la derecha, los analistas están seguros de que las elecciones regionales marcarán el principio del fin del “sarkozysmo” y sus credos triunfalistas.

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Sarkozy ya dijo que una eventual derrota electoral no alterará su plan de reformas.
Imagen: AFP
 
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