EL MUNDO › REPORTAJE A KRISITINN HRAFNSSON, NUMERO DOS Y VOCERO DE LA ORGANIZACION

“Wikileaks no está para nada en problemas”

Periodista, socio de Julian Assange, evalúa el impacto mundial de las revelaciones de su organización, los ataques que están recibiendo y la idea de que Wikileaks está en una situación crítica. Lo que ve Hrafnsson es un nuevo paradigma de transparencia que nadie podrá ya controlar.

 Por Santiago O’Donnell

Krisitinn Hrafnsson, 49, islandés, periodista de profesión, número dos y vocero de Wikileaks. En los últimos meses su organización ha revelado cientos de miles de cables secretos de las fuerzas armadas y la diplomacia de Estados Unidos. Habla como periodista y piensa como periodista, mostrándose más interesado por el devenir de su oficio que por el impacto político de las revelaciones en el escenario internacional. Ayer contestó por teléfono y en inglés las preguntas de Página/12 desde su casa en alguna parte de su país natal. Acababa de llegar de Gran Bretaña, donde estuvo reunido con el líder de la organización, el ex hacker australiano Julian Assange. De fondo se escuchaban las voces de la familia Hrafnsson, que esperaba ansiosa el final del reportaje para almorzar.

–¿Cómo evalúa el impacto de las revelaciones de Wikileaks?

–No queda claro, es difícil de imaginar. Lo que está claro es que está produciendo un efecto serio al introducir la idea de lo que representa Wikileaks, una idea que ya ha cambiado el paisaje del periodismo y de la política. También hemos visto material del “cablegate” sobre Túnez que disparó el encadenamiento de eventos en el norte de Africa. El material sobre el gobierno de Túnez de la embajada en Libia se volcó a las redes sociales y aceleró los eventos. Por supuesto que no fue la única razón... pero funcionó como uno de los disparadores de la caída del gobierno corrupto de Ben Alí. El coraje de la gente de Túnez ha alentado a la gente de Egipto, Siria, Libia, Barhein, Yemen. Se ha producido una suerte de efecto dominó. Nos enteramos de que en América latina también está teniendo impacto, que ha influido elecciones en Perú, en el Congo, y en India el gobierno debe rendir cuentas por graves acusaciones de corrupción. Hemos notado una influencia muy grande, también en el periodismo y en la difusión de la idea Wikileak. Un socio nuestro, la cadena Al-Jazeera, habilitó un sitio seguro para recibir información secreta, y así obtuvo “los papeles de Palestina” (sobre la negociación secreta entre el gobierno de Israel y la Autoridad Palestina), y los publicó con el diario The Guardian y tuvieron muchísima difusión en todo el mundo.

–¿Y cuál es la idea de Wikileaks?

–Se trata de la creencia fundamental de que demasiada confidencialidad eventualmente esconde la corrupción de aquellos que ostentan el poder. Estudios recientes muestran un fuerte aumento en la cantidad de secretos que mantienen los gobiernos y los niveles de seguridad utilizados para proteger esos secretos. No nos olvidemos de que la invasión de Irak se basó en una fabricación porque no había apoyo para la medida que tomó el gobierno de Estados Unidos. La información tenía que esconderse para asegurar la salud del gobierno. Si se ataca el secreto, crece la transparencia, y encontramos las soluciones correctas en temas clave y aumenta la justicia.

–Ustedes atacan la idea de confidencialidad, de la necesidad de mantener secretos, pero al mismo tiempo Wikileaks debe mantener muchos secretos propios para sobrevivir. De hecho, su función es proteger la identidad secreta del denunciante para que pueda divulgar su información.

–La comparación no me parece justa. Por razones obvias, ante los ataques, de corporaciones muy poderosas como el Pentágono, para cerrar Wikileaks, con sus estrategias alocadas para dañar a Wikileaks, del absurdo de acusarnos de terrorismo, más las declaraciones de políticos estadounidenses pidiendo nuestro asesinato, hemos debido tomar algunas precauciones. Pero somos una organización pequeña y, es cierto, ofrecemos una plataforma segura para delatores de situaciones ilegales. La mayoría de nuestra gente permanece anónima por razones obvias de seguridad. Lo demás es público. Todas nuestras actividades e información aparece en nuestra página web. Igualmente me parece un error comparar la privacidad individual de una persona o grupo con la confidencialidad de los gobiernos. El derecho de un gobierno a la privacidad es un absurdo. Los gobiernos deberían representar la igualdad entre la gente. En cambio, la manera anónima en que los delatores pueden usar nuestra plataforma es la base de nuestra idea: cuanto más secreto, menos igualdad.

–¿Le llama la atención que The New York Times y The Guardian, los dos diarios que más se beneficiaron con las revelaciones de Wikileaks, hayan publicado en sus primeras planas sendos perfiles ridiculizando al fundador de Wikileaks, como si fuera un loco paranoico?

–Me parece bastante hipócrita de su parte. Ni siquiera se molestaron en ocultar sus motivaciones. Al día siguiente de empezar a publicar la información del “cablegate”, el The New York Times publicó una descripción muy crítica de Assange y muy dañina para la organización en su primera página y (el ombudsman del diario) explicó que era para “inocularse de las críticas del gobierno”. Básicamente les están diciendo a sus lectores que le hacen caso al gobierno. Que no son libres para operar un diario libre. No solamente eso: le mostraron parte de la documentación al gobierno antes de publicarla sin nuestro consentimiento y le pidieron autorización para publicarla, y estuvieron de acuerdo en no publicar algunas cosas que el gobierno les pidió. Este extraño comportamiento fue defendido por el ombudsman del diario, que supuestamente debería defender los intereses de los lectores.

–¿Y The Guardian?

–No sé cuál es la fuente de sus extraños ataques. Asumieron una posición deshonrosa, pero no quiero especular acerca de sus motivaciones.

–Más allá de las críticas que le hicieron a Assange, no me parece mal que los diarios consulten a una fuente para conocer su punto de vista antes de escribir sobre ella.

–Pero acá no se trata de llamar a un individuo para ofrecerle un derecho de réplica, sino que le advirtieron a un gobierno sobre el contenido de las filtraciones. Y conocemos otros ejemplos en que el gobierno de Estados Unidos les pidió a los diarios que no publiquen determinada información y los diarios no publicaron. Entonces fueron a pedir permiso para publicar algo. En cuanto a los perfiles de Julian (Assange), para escribirlos solamente contactaron a personas que habían abandonado a la organización.

–¿Piensa que la causa por asalto sexual que enfrenta Assange en Suecia fue armada por los servicios secretos del Pentágono?

–No puedo entrar en detalles. Por consejo de los abogados tengo que ser muy cuidadoso con lo que digo. Pero hay muchas cosas raras en este caso, cosas fuera de lo normal que hacen muy difícil creer que fue un procedimiento transparente. Por ejemplo, hace una semana nos sorprendimos al enterarnos de que la agente de policía que tomó la declaración era una buena amiga de una de las chicas (denunciantes), que se conocían desde hace más de un año y medio y habían compartido el mismo círculo político en Suecia. En el sistema legal sueco, es suficiente para declarar la nulidad del caso. Otro ejemplo: ¿por qué la orden de captura internacional recibió las más alta prioridad de Interpol, la Notificación Roja, reservada para casos de crimen organizado y delitos serios, cuando Julian ni siquiera fue procesado? Hace una semana pidieron la captura de Khadafi con una notificación amarilla, que es menos prioritaria que la roja. Es indignante. Estos son sólo dos ejemplos que lo hacen fuera de lo común y le agrego otro. Para el juicio de extradición, en vez de usar al defensor oficial, Suecia contrató a uno de los abogados más caros de Gran Bretaña. Se llama Claire Montgomery y es el mismo que defendió al dictador chileno Augusto Pinochet del pedido de extradición de España en 1988. Debe cobrar entre 600 y 700 libras (alrededor de cinco mil pesos) por hora. En resumen, una forma muy brutal de tratar a un hombre acusado por un delito menor que ni siquiera ha sido procesado. ¿Qué hay debajo o detrás de esto? En el periodismo hay un viejo refrán: “Si camina como un pato y hace cuac como un pato, debe ser un pato”.

–¿Qué opina de los planes de las empresas de seguridad contratadas por el Pentágono para desestabilizarlos, de acuerdo con los documentos que publicaron ustedes y también el grupo Annonymous?

–Es cierto, nosotros publicamos en el 2008 los planes del Pentágono para cerrarnos y el año pasado Annonymous publicó planes similares de tres contratistas en ciberinteligencia que trabajaban por encargo de Bank of America (y la Cámara de Comercio de Estados Unidos.) Hace tiempo que nos atacan poderosas empresas financieras. Es el caso de Visa, que pertenece en parte a Bank of America y que cerró nuestro portal de subscripciones en diciembre pasado en una actitud alevosamente discriminatoria, sin habernos acusado nunca de nada, sin haber presentado una sola demanda judicial en nuestra contra. Actuaron como fiscales, jueces y verdugos en su intento de ahorcar a la organización. Nosotros vemos y somos conscientes de que estamos siendo atacados, que incluye ataques a periodistas que simpatizan con nuestra ideas, como Glen Grinwald, de Salon.com. Nosotros revelamos los planes para desacreditarlo. Tienen planes para jugar sucio en varios frentes. No nos sorprenden los ataques porque se trata de organizaciones poderosas, pero si la única respuesta que se les ocurre es jugar sucio mientras perseveran en su falta de transparencia, no van a tener éxito. Podrán encarcelarnos, Wikileaks no depende de un individuo. Cuando Assange fue detenido diez días en Londres por la acusación de Suecia, el sitio siguió funcionando a pleno, revelando nuevos secretos.

–¿Tienen más secretos para revelar? ¿Es cierto que tienen información sobre un banco importante? ¿Cuándo darán a conocer su próximo secreto?

–Tenemos información y se dará a conocer en su debido momento. Tenemos que ser muy cautelosos con esto. Puedo confirmarte que tenemos información de un banco grande, e información sobre contratos de infraestructura de un gobierno, pero no puedo decir más.

–Sé que han revelado documentos sobre todo el mundo, pero los más recientes y difundidos se refieren al gobierno de Estados Unidos. ¿Wikileaks le apunta a algún objetivo en particular?

–Wikileaks no busca ningún blanco, ni ataca a nadie ni busca activamente ninguna información. Es el receptor pasivo de información y no le apunta a ninguna empresa o gobierno. Desde su fundación, en el 2006, ha publicado sobre distintos países alrededor del mundo.

–La prensa estadounidense da a entender que Wikileaks tiene los días contados, pero en mi reunión con Assange en Ellington Hall no me llevé esa impresión. ¿Usted qué opina?

–No estamos para nada en problemas. Lo que escriben es más un deseo del gobierno de Estados Unidos que una opinión informada. La idea nuestra está muy viva. Han surgido organizaciones inspiradas en ella, como Balkanleaks, dedicada el crimen organizado y la corrupción en los países de los Balcanes. Está Brusselleaks, que se ocupa de Bruselas y la Unión Europea. También Greenleaks, dedicada a temas ambientales. Los mismos medios de prensa han copiado nuestros métodos, habilitando sitios seguros para recibir denuncias. Lo que se ha visto es la liberación de una idea. Podés intentar silenciar a una organización o persona, pero no podés matar a las ideas. Las ideas tiene vida propia y crecen en toda clase de personas, como la cultura de transparencia que en sus orígenes difundió Internet. Pero Internet ha llegado a un punto crítico. Por un lado sirve para espiar, para prácticas corruptas de gobiernos y empresas, para violar la privacidad de individuos, sobre todo si son tan descuidados como para subir información a sitios como Facebook. Pero también ha sido un catalizador muy importante de cambio social.

–¿Qué opina de las iniciativas de Gobierno Abierto que han surgido en los últimos tiempos, sobre todo en Canadá y Reino Unido?

–Me parece bien. Los gobiernos deben basarse en la idea de transparencia. Cuanta más transparencia, menos corrupción.

–Usted dice que todo lo que es público debe ser revelado, pero Wikileaks también difunde información de empresas privadas. ¿Las empresas tampoco deben tener secretos?

–Claro. Las grandes empresas son muy poderosas y sus secretos pueden ser muy dañinos para distintos sectores de la economía. Vimos cómo los movimientos de dinero en sus cuentas secretas de paraísos fiscales hicieron colapsar a sectores enteros de la economía mundial. Mi país, Islandia, entró en default, lo cual provocó el sufrimiento de muchísimas personas. Wikileaks expuso cómo la compañía Trafigura descargaba desechos tóxicos en Africa, pero los diarios no podían publicar la información en Gran Bretaña porque la compañía había conseguido una orden judicial para que la información no saliera. Wikileaks la publicó en su portal internacional porque si no, no salía en ningún lado.

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